Contacto: Ford Fusion

El Ford Fusion, construido sobre la plataforma del nuevo Fiesta, recoge los mejores atributos de modelos de diversos segmentos del mercado y pretende reforzar la presencia de la marca en la categoría.
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El interior del Fusion mantiene el estilo tradicional de la marca en cuanto al diseño de los componentes, muy similar al del Fiesta, aunque destaca la elevada posición del asiento del conductor o la mayor superficie acristalada que ofrece.

En el capítulo de la mecánica no hay grandes diferencias con el modelo del cual deriva. De hecho, comparte las mismas motorizaciones, dos de gasolina Duratec de 1,4 y 1,6 litros de capacidad, de 80 y 100 CV de potencia, respectivamente, y el Diesel 1.4 TDCi, de 68 CV. Habrá que esperar hasta el año 2004 para la mecánica Diesel de 90 CV.

El comportamiento dinámico no presenta grandes diferencias respecto al Fiesta. Su centro de gravedad más alto no plantea problemas a la hora de circular con “alegría” por tramos virados y se agradece de forma especial la superior altura de la carrocería cuando se circula por terrenos en malas condiciones e, incluso, para la conducción por ciudad o tramos urbanos.

Uno de los aspectos que hemos encontrado peor resuelto, como ya comentamos en su momento en la prueba del Fiesta, es la ausencia de un reposapié izquierdo que permita contrarrestar los movimientos del cuerpo en las curvas. En realidad no hay espacio físico para poner el pie cuando no se pisa el pedal del embrague, situación que produce cierta fatiga en la conducción.

Aunque las dimensiones no son espectaculares, sí lo es el aprovechamiento del espacio, pues se ha conseguido un gran volumen interior sin que las cotas exteriores fueran desmesuradas. Además, diversos ingeniosos componentes permiten que la funcionalidad sea muy superior a la que ofrecen la mayoría de los utilitarios. Así, el asiento del acompañante puede plegarse hacia delante, formando una mesa auxiliar y facilitando la carga de objetos de gran longitud (hasta 2,3 metros). También el asiento delantero derecho puede levantarse para guardar objetos en una cubeta de gran capacidad. Dispone de bastantes huecos interiores para depositar objetos y cuenta con un fácil sistema de plegado de los asientos posteriores para ampliar la capacidad de carga del maletero, ya de por sí destacable en condiciones normales.

El interior del Fusion mantiene el estilo tradicional de la marca en cuanto al diseño de los componentes, muy similar al del Fiesta, aunque destaca la elevada posición del asiento del conductor o la mayor superficie acristalada que ofrece.

En el capítulo de la mecánica no hay grandes diferencias con el modelo del cual deriva. De hecho, comparte las mismas motorizaciones, dos de gasolina Duratec de 1,4 y 1,6 litros de capacidad, de 80 y 100 CV de potencia, respectivamente, y el Diesel 1.4 TDCi, de 68 CV. Habrá que esperar hasta el año 2004 para la mecánica Diesel de 90 CV.

El comportamiento dinámico no presenta grandes diferencias respecto al Fiesta. Su centro de gravedad más alto no plantea problemas a la hora de circular con “alegría” por tramos virados y se agradece de forma especial la superior altura de la carrocería cuando se circula por terrenos en malas condiciones e, incluso, para la conducción por ciudad o tramos urbanos.

Uno de los aspectos que hemos encontrado peor resuelto, como ya comentamos en su momento en la prueba del Fiesta, es la ausencia de un reposapié izquierdo que permita contrarrestar los movimientos del cuerpo en las curvas. En realidad no hay espacio físico para poner el pie cuando no se pisa el pedal del embrague, situación que produce cierta fatiga en la conducción.

Aunque las dimensiones no son espectaculares, sí lo es el aprovechamiento del espacio, pues se ha conseguido un gran volumen interior sin que las cotas exteriores fueran desmesuradas. Además, diversos ingeniosos componentes permiten que la funcionalidad sea muy superior a la que ofrecen la mayoría de los utilitarios. Así, el asiento del acompañante puede plegarse hacia delante, formando una mesa auxiliar y facilitando la carga de objetos de gran longitud (hasta 2,3 metros). También el asiento delantero derecho puede levantarse para guardar objetos en una cubeta de gran capacidad. Dispone de bastantes huecos interiores para depositar objetos y cuenta con un fácil sistema de plegado de los asientos posteriores para ampliar la capacidad de carga del maletero, ya de por sí destacable en condiciones normales.

El interior del Fusion mantiene el estilo tradicional de la marca en cuanto al diseño de los componentes, muy similar al del Fiesta, aunque destaca la elevada posición del asiento del conductor o la mayor superficie acristalada que ofrece.

En el capítulo de la mecánica no hay grandes diferencias con el modelo del cual deriva. De hecho, comparte las mismas motorizaciones, dos de gasolina Duratec de 1,4 y 1,6 litros de capacidad, de 80 y 100 CV de potencia, respectivamente, y el Diesel 1.4 TDCi, de 68 CV. Habrá que esperar hasta el año 2004 para la mecánica Diesel de 90 CV.

El comportamiento dinámico no presenta grandes diferencias respecto al Fiesta. Su centro de gravedad más alto no plantea problemas a la hora de circular con “alegría” por tramos virados y se agradece de forma especial la superior altura de la carrocería cuando se circula por terrenos en malas condiciones e, incluso, para la conducción por ciudad o tramos urbanos.

Uno de los aspectos que hemos encontrado peor resuelto, como ya comentamos en su momento en la prueba del Fiesta, es la ausencia de un reposapié izquierdo que permita contrarrestar los movimientos del cuerpo en las curvas. En realidad no hay espacio físico para poner el pie cuando no se pisa el pedal del embrague, situación que produce cierta fatiga en la conducción.

Aunque las dimensiones no son espectaculares, sí lo es el aprovechamiento del espacio, pues se ha conseguido un gran volumen interior sin que las cotas exteriores fueran desmesuradas. Además, diversos ingeniosos componentes permiten que la funcionalidad sea muy superior a la que ofrecen la mayoría de los utilitarios. Así, el asiento del acompañante puede plegarse hacia delante, formando una mesa auxiliar y facilitando la carga de objetos de gran longitud (hasta 2,3 metros). También el asiento delantero derecho puede levantarse para guardar objetos en una cubeta de gran capacidad. Dispone de bastantes huecos interiores para depositar objetos y cuenta con un fácil sistema de plegado de los asientos posteriores para ampliar la capacidad de carga del maletero, ya de por sí destacable en condiciones normales.

El interior del Fusion mantiene el estilo tradicional de la marca en cuanto al diseño de los componentes, muy similar al del Fiesta, aunque destaca la elevada posición del asiento del conductor o la mayor superficie acristalada que ofrece.

En el capítulo de la mecánica no hay grandes diferencias con el modelo del cual deriva. De hecho, comparte las mismas motorizaciones, dos de gasolina Duratec de 1,4 y 1,6 litros de capacidad, de 80 y 100 CV de potencia, respectivamente, y el Diesel 1.4 TDCi, de 68 CV. Habrá que esperar hasta el año 2004 para la mecánica Diesel de 90 CV.

El comportamiento dinámico no presenta grandes diferencias respecto al Fiesta. Su centro de gravedad más alto no plantea problemas a la hora de circular con “alegría” por tramos virados y se agradece de forma especial la superior altura de la carrocería cuando se circula por terrenos en malas condiciones e, incluso, para la conducción por ciudad o tramos urbanos.

Uno de los aspectos que hemos encontrado peor resuelto, como ya comentamos en su momento en la prueba del Fiesta, es la ausencia de un reposapié izquierdo que permita contrarrestar los movimientos del cuerpo en las curvas. En realidad no hay espacio físico para poner el pie cuando no se pisa el pedal del embrague, situación que produce cierta fatiga en la conducción.

Aunque las dimensiones no son espectaculares, sí lo es el aprovechamiento del espacio, pues se ha conseguido un gran volumen interior sin que las cotas exteriores fueran desmesuradas. Además, diversos ingeniosos componentes permiten que la funcionalidad sea muy superior a la que ofrecen la mayoría de los utilitarios. Así, el asiento del acompañante puede plegarse hacia delante, formando una mesa auxiliar y facilitando la carga de objetos de gran longitud (hasta 2,3 metros). También el asiento delantero derecho puede levantarse para guardar objetos en una cubeta de gran capacidad. Dispone de bastantes huecos interiores para depositar objetos y cuenta con un fácil sistema de plegado de los asientos posteriores para ampliar la capacidad de carga del maletero, ya de por sí destacable en condiciones normales.

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