Porsche Cayenne S y Turbo

El nuevo modelo alemán nos ha sorprendido en todos los aspectos. Línea, tacto, sonido, comportamiento, prestaciones, frenos… Todo es Porsche. Pero además ofrece capacidad para cinco ocupantes con equipaje, hasta 450 CV de potencia y puede circular por campo. ¿Se puede pedir más?
-
Porsche Cayenne S y Turbo
Porsche Cayenne S y Turbo

La comunicación es fluida entre los diversos dispositivos electrónicos gracias al empleo de una red de fibra óptica que permite una transferencia de datos instantánea entre los diferentes sistemas de gestión. Así, siempre circula información entre las centralitas de control del sistema de transmisión, del control de estabilidad PSM, que a su vez gestiona el ABS y el EBD, y del motor, de forma que cualquier instrucción ordenada por uno de los sistemas de control es ejecutada de forma instantánea por el dispositivo pertinente.

Estas instrucciones llegan, incluso, al equipo que gobierna el sistema de suspensiones neumático y activo -de serie en la versión Turbo y opcional en el S-, que favorece la comodidad de los ocupantes y mejora el comportamiento dinámico en campo y carretera. Puede modificar la altura y la dureza de las suspensiones en función de la velocidad y las necesidades del momento tanto en circulación por campo como en carretera. Así, las cotas todo-terreno llegan a resultar sorprendentes, con una altura libre al suelo de 273 mm, una capacidad de vadeo de 555 mm, inclinaciones longitudinales y laterales de 45 grados y ángulos de ataque y salida de hasta 32,4 y 27,3 grados, respectivamente.

La seguridad es otro de los apartados que destacan especialmente en el Cayenne. Además de los dispositivos que inciden directamente en la activa, que hemos visto anteriormente, la marca ofrece un sistema de detección de presión de los neumáticos. La seguridad pasiva se ve reforzada por una estructura con célula de deformación progresiva, vigas laterales de gran sección que aumentan la seguridad en caso de impacto lateral, airbags frontales de conductor y acompañante de doble etapa, airbags de tórax integrados en los respaldos delanteros y airbags de cortina.

La enorme capacidad prestacional del modelo y el elevado peso del conjunto requerían un equipo de frenos de máxima capacidad, por lo que se ha optado por incluir un sistema –idéntico para las dos versiones- con discos ventilados de enormes dimensiones en ambos ejes y pinzas de aluminio con seis pistones delante y cuatro detrás. Aunque la marca ha efectuado un duro ejercicio de resistencia antes de su instalación, que consiste en pasar del 90 por ciento de la velocidad máxima a 100 km/h con una deceleración constante de 0,8 g durante 25 veces consecutivas, en la toma de contacto por carreteras viradas rápidas tuvimos la oportunidad de comprobar su funcionamiento. Mientras en el S no encontramos el mínimo síntoma de desfallecimiento, en el Turbo sí se nota que trabajan “a destajo”. El motor es capaz de catapultar al Cayenne a velocidades de vértigo entre curva y curva sin que el conductor se percate de la velocidad real a la que circula, a no ser que mire el velocímetro, momento en el que se produce un ligero “vuelco” en el corazón, pues se está circulando mucho más rápido de lo que pensábamos.

Ni las dimensiones ni el peso son un gran inconveniente a la hora de abordar los virajes. Tan sólo la altura a la que nos encontramos sentados revela que no se pueden superar ciertos límites, aunque éstos se encuentran muy por encima de lo convencional. Las sensaciones que transmite, las prestaciones, el comportamiento, el ambiente… todo es Porsche hasta la médula, pero con la ventaja de contar con cinco puertas, con cinco plazas, con un maletero de 540 litros y con la posibilidad de circular fuera de carretera con más facilidad de lo que nadie pudiera imaginar.

Berlina, todo-terreno, deportivo… el Cayenne combina las aptitudes de estos vehículos en un ambiente selecto y distinguido, aunque nos han sorprendido algunos aspectos: por una parte, las dimensiones externas, con casi 4,80 metros de longitud y más de 1,92 metros de anchura, no ofrecen la habitabilidad esperada, ni en anchura ni en espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores. El volante sólo dispone de reglaje en profundidad y el retrovisor interior, de aspecto pobre y anticuado, contrasta claramente con el esmerado puesto de conducción.

No obstante, el equipamiento de serie es bastante completo en la versión S, en la que se incluyen elementos como asientos eléctricos tapizados en piel, alarma antirrobo, llantas de aleación de 18 pulgadas, ordenador de viaje, climatizador automático independiente para cada lado del habitáculo y equipo de sonido de alta calidad. El Turbo destaca por un equipamiento excepcionalmente completo, que, además de los elementos incluidos en el S, añade suspensión neumática activa, faros bixenón con sistema de iluminación en curva, sistema de ayuda de aparcamiento, pintura metalizada, volante calefactado con regulación eléctrica, asientos de piel específica calefactados delante y detrás, navegador GPS, equipo de sonido Bose surround, etc. Su comercialización en España se iniciará a primeros de enero de 2003 y, pese a la espectacular diferencia de equipamiento y de potencia existente entre las dos versiones, creemos que el escalón de precios entre ambos resulta excesivo, pues la marca ha fijado el precio del S en 67.876 euros (11.292.000 pesetas) y el del Turbo en 111.569 euros (18.563.000). Casi 43.700 euros (más de 7,2 millones de pesetas). Parece un poco descompensado, pues los propietarios de la versión atmosférica no se verán defraudados en ningún momento con su Cayenne.

La comunicación es fluida entre los diversos dispositivos electrónicos gracias al empleo de una red de fibra óptica que permite una transferencia de datos instantánea entre los diferentes sistemas de gestión. Así, siempre circula información entre las centralitas de control del sistema de transmisión, del control de estabilidad PSM, que a su vez gestiona el ABS y el EBD, y del motor, de forma que cualquier instrucción ordenada por uno de los sistemas de control es ejecutada de forma instantánea por el dispositivo pertinente.

Estas instrucciones llegan, incluso, al equipo que gobierna el sistema de suspensiones neumático y activo -de serie en la versión Turbo y opcional en el S-, que favorece la comodidad de los ocupantes y mejora el comportamiento dinámico en campo y carretera. Puede modificar la altura y la dureza de las suspensiones en función de la velocidad y las necesidades del momento tanto en circulación por campo como en carretera. Así, las cotas todo-terreno llegan a resultar sorprendentes, con una altura libre al suelo de 273 mm, una capacidad de vadeo de 555 mm, inclinaciones longitudinales y laterales de 45 grados y ángulos de ataque y salida de hasta 32,4 y 27,3 grados, respectivamente.

La seguridad es otro de los apartados que destacan especialmente en el Cayenne. Además de los dispositivos que inciden directamente en la activa, que hemos visto anteriormente, la marca ofrece un sistema de detección de presión de los neumáticos. La seguridad pasiva se ve reforzada por una estructura con célula de deformación progresiva, vigas laterales de gran sección que aumentan la seguridad en caso de impacto lateral, airbags frontales de conductor y acompañante de doble etapa, airbags de tórax integrados en los respaldos delanteros y airbags de cortina.

La enorme capacidad prestacional del modelo y el elevado peso del conjunto requerían un equipo de frenos de máxima capacidad, por lo que se ha optado por incluir un sistema –idéntico para las dos versiones- con discos ventilados de enormes dimensiones en ambos ejes y pinzas de aluminio con seis pistones delante y cuatro detrás. Aunque la marca ha efectuado un duro ejercicio de resistencia antes de su instalación, que consiste en pasar del 90 por ciento de la velocidad máxima a 100 km/h con una deceleración constante de 0,8 g durante 25 veces consecutivas, en la toma de contacto por carreteras viradas rápidas tuvimos la oportunidad de comprobar su funcionamiento. Mientras en el S no encontramos el mínimo síntoma de desfallecimiento, en el Turbo sí se nota que trabajan “a destajo”. El motor es capaz de catapultar al Cayenne a velocidades de vértigo entre curva y curva sin que el conductor se percate de la velocidad real a la que circula, a no ser que mire el velocímetro, momento en el que se produce un ligero “vuelco” en el corazón, pues se está circulando mucho más rápido de lo que pensábamos.

Ni las dimensiones ni el peso son un gran inconveniente a la hora de abordar los virajes. Tan sólo la altura a la que nos encontramos sentados revela que no se pueden superar ciertos límites, aunque éstos se encuentran muy por encima de lo convencional. Las sensaciones que transmite, las prestaciones, el comportamiento, el ambiente… todo es Porsche hasta la médula, pero con la ventaja de contar con cinco puertas, con cinco plazas, con un maletero de 540 litros y con la posibilidad de circular fuera de carretera con más facilidad de lo que nadie pudiera imaginar.

Berlina, todo-terreno, deportivo… el Cayenne combina las aptitudes de estos vehículos en un ambiente selecto y distinguido, aunque nos han sorprendido algunos aspectos: por una parte, las dimensiones externas, con casi 4,80 metros de longitud y más de 1,92 metros de anchura, no ofrecen la habitabilidad esperada, ni en anchura ni en espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores. El volante sólo dispone de reglaje en profundidad y el retrovisor interior, de aspecto pobre y anticuado, contrasta claramente con el esmerado puesto de conducción.

No obstante, el equipamiento de serie es bastante completo en la versión S, en la que se incluyen elementos como asientos eléctricos tapizados en piel, alarma antirrobo, llantas de aleación de 18 pulgadas, ordenador de viaje, climatizador automático independiente para cada lado del habitáculo y equipo de sonido de alta calidad. El Turbo destaca por un equipamiento excepcionalmente completo, que, además de los elementos incluidos en el S, añade suspensión neumática activa, faros bixenón con sistema de iluminación en curva, sistema de ayuda de aparcamiento, pintura metalizada, volante calefactado con regulación eléctrica, asientos de piel específica calefactados delante y detrás, navegador GPS, equipo de sonido Bose surround, etc. Su comercialización en España se iniciará a primeros de enero de 2003 y, pese a la espectacular diferencia de equipamiento y de potencia existente entre las dos versiones, creemos que el escalón de precios entre ambos resulta excesivo, pues la marca ha fijado el precio del S en 67.876 euros (11.292.000 pesetas) y el del Turbo en 111.569 euros (18.563.000). Casi 43.700 euros (más de 7,2 millones de pesetas). Parece un poco descompensado, pues los propietarios de la versión atmosférica no se verán defraudados en ningún momento con su Cayenne.

Galería relacionada

Porsche Cayenne S y Turbo

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...