Mitsubishi recortará 7.600 empleos

La cuarta automovilística japonesa se enfrenta a su “última oportunidad para sobrevivir”. Con estas dramáticas palabras, Yoichiro Okazaki, nuevo presidente de Mitsubishi, ha presentado los detalles del plan de salvación de la marca. Entre las medidas que se adoptarán se encuentra una ampliación de capital de 3.300 millones de euros y la supresión de 7.600 empleos.
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Mitsubishi recortará 7.600 empleos

Los despidos que va a realizar Mitsubishi se llevarán a cabo de forma gradual hasta 2006. En esa fecha, el 30 por ciento de los empleados –ajenos a la manufactura- verán rescindido su contrato. Los puestos indirectos serán los más perjudicados, ya que desaparecerán 7.600, con lo que la fuerza operativa pasará de los 26.400 a los 18.800 empleados en Japón.

El plan de salvamento de la marca también contempla el traslado de la sede de Tokio a Kioto (antigua capital nipona) y una inyección de capital de 3.300 millones de euros. En esta ampliación, un 40 por ciento menor de lo planeado hace unos meses, participarán miembros de Mitsubishi Corporation (Mitsubishi Heavy Industries, Mitsubishi Corp y Bank of Tokyo-Mitsubishi), el constructor de Taiwan China Motor, el banco JP Morgan y los fondos de inversión de origen japonés Phoenix Capital. Esta compañía se convertirá, previsiblemente, en el nuevo principal accionista del fabricante, con el 40 por ciento de las participaciones. Éstas serán cuatro veces más baratas que las que compró DaimlerChrysler en 2000.

El constructor germano-estadounidense, hasta ahora socio mayoritario de Mitsubishi Motors, no acudirá a la operación, por lo que su participación en la automovilística se reducirá hasta el 22 ó 23 por ciento, según los analistas. Sin embargo, esta renuncia a prestar apoyo financiero no supondrá la cancelación de los proyectos industriales que comparten ambas compañías. Al menos, así lo ha anunciado el presidente de la firma japonesa, Yoichiro Okazaki.

La automovilística nipona destinará 950 millones de euros a satisfacer deudas, mientras que el resto servirá para financiar la reestructuración. La marca quiere reducir su capacidad productiva un 17 por ciento, lo que ayudará a rebajar los costes fijos en 630 millones. Así, cerrará una planta en Japón y otra en la localidad australiana de Adelaida, donde también disminuirá la manufactura de turismos de otra de sus factorías hasta las 30.000 unidades. Con estas disposiciones, el descenso de los costes de compra llegara a los 1.140 millones y la vuelta a los beneficios operativos se producirá en 2006-2007.

Las ventas, según el proyecto, alcanzarán los 1,7 millones de unidades en el ejercicio 2006-2007, gracias al lanzamiento de 16 nuevos modelos en Japón, 10 en Europa y 11 en China.

El dramatismo de las palabras de Okazaki, que anunció que la empresa está ante “su última oportunidad para sobrevivir”, no es exagerado: los resultados del último año fiscal, que finalizó en marzo, han sido pésimos. Las pérdidas netas llegaron a los 1.700 millones de euros -una cantidad que supera las previsiones-, frente al beneficio de 375 millones obtenido un año antes. La caída de sus ventas (que fueron un 35,1 por ciento menores), la aplicación de incentivos en Estados Unidos y los problemas en la calidad de los vehículos de su filial Mitsubishi Fuso han sido los factores causantes de estos resultados. La cifra de negocio, además, se redujo un 8 por ciento, hasta los 17.000 millones de euros.

Los accidentes causados por los defectos en los vehículos que, en su día, ocultaron los responsables de Mitsubishi Fuso, podrían salpicar al resto de la empresa. De hecho, la Fiscalía planea procesar a Mitsubishi Motors, ya que considera que toda la compañía es responsable de los siniestros (dos de ellos, mortales), al no haber introducido las medidas de seguridad adecuadas.

En Europa, la situación es muy distinta. El resultado de explotación durante el ejercicio pasado arroja un saldo positivo de 70 millones de euros. Además, las ventas han crecido un 2,3 por ciento y, hasta abril de 2004, se han incrementado un 6,6 por ciento en España. Modelos como el Colt, según señala “El Mundo”, serán decisivos para impulsar las matriculaciones a un ritmo mucho mayor. Así, este año se esperan 240.000 operaciones en el Viejo Continente (30.000 de ellas, en España), un 15 por ciento más que en el ejercicio anterior.

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p> En España, los planes de lanzamiento de la marca hasta 2007 permanecen intactos. También se mantendrán sus 54 concesionarios y los 126 puntos de servicio existentes en nuestro país.

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