Kia Picanto

“Divertido”. Es la palabra que más resuena en la toma de contacto del nuevo Kia Picanto, pero ¿qué hay tras su imagen desenfadada? Un coche versátil, fácil de conducir y con un precio muy competitivo.
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Kia Picanto
Kia Picanto

El Picanto se pone a la venta con dos mecánicas de gasolina de 12 válvulas muy parecidas: un motor 1.0 de 61 CV y otro 1.1 de 65 CV. ¿Por qué? Según aseguran, es una decisión motivada por los impuestos que otros países aplican a los vehículos según la cilindrada. En nuestro país, el motor 1.0 servirá para ofrecer al comprador una versión de acceso a la gama con un precio muy competitivo, pero el grueso de ventas recaerá en la otra mecánica, que va unida a un equipamiento más completo.

Ambos motores se ofrecen con una caja manual de cinco velocidades. Para el 1.1, existe la opción de montar una caja automática de 4 relaciones (cuesta 1.052 euros).

Aquellos que prefieran un Diesel tendrán que esperar hasta 2005. Pocos detalles se han desvelado de este propulsor, pero todo apunta que tendrá 1,3 litros de cilindrada.

La configuración mecánica del Picanto tampoco se sale de lo habitual en el segmento. La suspensión delantera es independiente de tipo McPherson, mientras que atrás incorpora eje torsional con barra estabilizadora de 19 milímetros. Sin embargo, este Kia incluye frenos de disco en las cuatro ruedas, cuando estos modelos se decantan más por poner frenos de tambor en el eje trasero. Este esfuerzo por reforzar la seguridad queda un poco deslucido porque el ABS sólo es de serie en el acabado más alto de la gama (el 1.1 EX); en el resto de las versiones no se ofrece ni como opción.

En la pequeña toma de contacto que tuvimos, bajo un firme mojado (diluviaba) y en un terreno virado, comprobamos que el Picanto se agarra bien en las curvas. Probamos la motorización que ya está a la venta, el 1.1; el 1.0 llegará al mercado dentro de dos meses.

Es fácil de conducir, pero también puede proporcionar cierta dosis de diversión: su relación peso/potencia (cada caballo tiene que mover apenas 13 kilos) le permiten algo de chispa en carretera. El motor sube bien de vueltas, aunque se muestra un pelín perezoso a bajas revoluciones. No es un motor ruidoso y tampoco se perciben ruidos aerodinámicos.

Su fuerte es el tráfico urbano, donde hace valer sus cortas dimensiones y su maniobrabilidad (Kia asegura que tiene 2,8 vueltas de volante entre topes). Sin embargo, el montante izquierdo quita algo de visibilidad. La postura de conducción es alta (el asiento no baja demasiado) y el volante sólo se puede regular en altura, pero, aun así, vamos cómodos.

Kia avisa de que el Picanto tiene las mecánicas más “limpias” de la categoría: sus emisiones de CO2 se reducen a 118 gramos cada kilómetro.

De serie incluye airbags delanteros de conductor y acompañante. En opción quedan los laterales (y tan sólo para las plazas delanteras). También se incorporan anclajes Isofix para los asientos de los niños.

El Picanto se pone a la venta con dos mecánicas de gasolina de 12 válvulas muy parecidas: un motor 1.0 de 61 CV y otro 1.1 de 65 CV. ¿Por qué? Según aseguran, es una decisión motivada por los impuestos que otros países aplican a los vehículos según la cilindrada. En nuestro país, el motor 1.0 servirá para ofrecer al comprador una versión de acceso a la gama con un precio muy competitivo, pero el grueso de ventas recaerá en la otra mecánica, que va unida a un equipamiento más completo.

Ambos motores se ofrecen con una caja manual de cinco velocidades. Para el 1.1, existe la opción de montar una caja automática de 4 relaciones (cuesta 1.052 euros).

Aquellos que prefieran un Diesel tendrán que esperar hasta 2005. Pocos detalles se han desvelado de este propulsor, pero todo apunta que tendrá 1,3 litros de cilindrada.

La configuración mecánica del Picanto tampoco se sale de lo habitual en el segmento. La suspensión delantera es independiente de tipo McPherson, mientras que atrás incorpora eje torsional con barra estabilizadora de 19 milímetros. Sin embargo, este Kia incluye frenos de disco en las cuatro ruedas, cuando estos modelos se decantan más por poner frenos de tambor en el eje trasero. Este esfuerzo por reforzar la seguridad queda un poco deslucido porque el ABS sólo es de serie en el acabado más alto de la gama (el 1.1 EX); en el resto de las versiones no se ofrece ni como opción.

En la pequeña toma de contacto que tuvimos, bajo un firme mojado (diluviaba) y en un terreno virado, comprobamos que el Picanto se agarra bien en las curvas. Probamos la motorización que ya está a la venta, el 1.1; el 1.0 llegará al mercado dentro de dos meses.

Es fácil de conducir, pero también puede proporcionar cierta dosis de diversión: su relación peso/potencia (cada caballo tiene que mover apenas 13 kilos) le permiten algo de chispa en carretera. El motor sube bien de vueltas, aunque se muestra un pelín perezoso a bajas revoluciones. No es un motor ruidoso y tampoco se perciben ruidos aerodinámicos.

Su fuerte es el tráfico urbano, donde hace valer sus cortas dimensiones y su maniobrabilidad (Kia asegura que tiene 2,8 vueltas de volante entre topes). Sin embargo, el montante izquierdo quita algo de visibilidad. La postura de conducción es alta (el asiento no baja demasiado) y el volante sólo se puede regular en altura, pero, aun así, vamos cómodos.

Kia avisa de que el Picanto tiene las mecánicas más “limpias” de la categoría: sus emisiones de CO2 se reducen a 118 gramos cada kilómetro.

De serie incluye airbags delanteros de conductor y acompañante. En opción quedan los laterales (y tan sólo para las plazas delanteras). También se incorporan anclajes Isofix para los asientos de los niños.

El Picanto se pone a la venta con dos mecánicas de gasolina de 12 válvulas muy parecidas: un motor 1.0 de 61 CV y otro 1.1 de 65 CV. ¿Por qué? Según aseguran, es una decisión motivada por los impuestos que otros países aplican a los vehículos según la cilindrada. En nuestro país, el motor 1.0 servirá para ofrecer al comprador una versión de acceso a la gama con un precio muy competitivo, pero el grueso de ventas recaerá en la otra mecánica, que va unida a un equipamiento más completo.

Ambos motores se ofrecen con una caja manual de cinco velocidades. Para el 1.1, existe la opción de montar una caja automática de 4 relaciones (cuesta 1.052 euros).

Aquellos que prefieran un Diesel tendrán que esperar hasta 2005. Pocos detalles se han desvelado de este propulsor, pero todo apunta que tendrá 1,3 litros de cilindrada.

La configuración mecánica del Picanto tampoco se sale de lo habitual en el segmento. La suspensión delantera es independiente de tipo McPherson, mientras que atrás incorpora eje torsional con barra estabilizadora de 19 milímetros. Sin embargo, este Kia incluye frenos de disco en las cuatro ruedas, cuando estos modelos se decantan más por poner frenos de tambor en el eje trasero. Este esfuerzo por reforzar la seguridad queda un poco deslucido porque el ABS sólo es de serie en el acabado más alto de la gama (el 1.1 EX); en el resto de las versiones no se ofrece ni como opción.

En la pequeña toma de contacto que tuvimos, bajo un firme mojado (diluviaba) y en un terreno virado, comprobamos que el Picanto se agarra bien en las curvas. Probamos la motorización que ya está a la venta, el 1.1; el 1.0 llegará al mercado dentro de dos meses.

Es fácil de conducir, pero también puede proporcionar cierta dosis de diversión: su relación peso/potencia (cada caballo tiene que mover apenas 13 kilos) le permiten algo de chispa en carretera. El motor sube bien de vueltas, aunque se muestra un pelín perezoso a bajas revoluciones. No es un motor ruidoso y tampoco se perciben ruidos aerodinámicos.

Su fuerte es el tráfico urbano, donde hace valer sus cortas dimensiones y su maniobrabilidad (Kia asegura que tiene 2,8 vueltas de volante entre topes). Sin embargo, el montante izquierdo quita algo de visibilidad. La postura de conducción es alta (el asiento no baja demasiado) y el volante sólo se puede regular en altura, pero, aun así, vamos cómodos.

Kia avisa de que el Picanto tiene las mecánicas más “limpias” de la categoría: sus emisiones de CO2 se reducen a 118 gramos cada kilómetro.

De serie incluye airbags delanteros de conductor y acompañante. En opción quedan los laterales (y tan sólo para las plazas delanteras). También se incorporan anclajes Isofix para los asientos de los niños.

El Picanto se pone a la venta con dos mecánicas de gasolina de 12 válvulas muy parecidas: un motor 1.0 de 61 CV y otro 1.1 de 65 CV. ¿Por qué? Según aseguran, es una decisión motivada por los impuestos que otros países aplican a los vehículos según la cilindrada. En nuestro país, el motor 1.0 servirá para ofrecer al comprador una versión de acceso a la gama con un precio muy competitivo, pero el grueso de ventas recaerá en la otra mecánica, que va unida a un equipamiento más completo.

Ambos motores se ofrecen con una caja manual de cinco velocidades. Para el 1.1, existe la opción de montar una caja automática de 4 relaciones (cuesta 1.052 euros).

Aquellos que prefieran un Diesel tendrán que esperar hasta 2005. Pocos detalles se han desvelado de este propulsor, pero todo apunta que tendrá 1,3 litros de cilindrada.

La configuración mecánica del Picanto tampoco se sale de lo habitual en el segmento. La suspensión delantera es independiente de tipo McPherson, mientras que atrás incorpora eje torsional con barra estabilizadora de 19 milímetros. Sin embargo, este Kia incluye frenos de disco en las cuatro ruedas, cuando estos modelos se decantan más por poner frenos de tambor en el eje trasero. Este esfuerzo por reforzar la seguridad queda un poco deslucido porque el ABS sólo es de serie en el acabado más alto de la gama (el 1.1 EX); en el resto de las versiones no se ofrece ni como opción.

En la pequeña toma de contacto que tuvimos, bajo un firme mojado (diluviaba) y en un terreno virado, comprobamos que el Picanto se agarra bien en las curvas. Probamos la motorización que ya está a la venta, el 1.1; el 1.0 llegará al mercado dentro de dos meses.

Es fácil de conducir, pero también puede proporcionar cierta dosis de diversión: su relación peso/potencia (cada caballo tiene que mover apenas 13 kilos) le permiten algo de chispa en carretera. El motor sube bien de vueltas, aunque se muestra un pelín perezoso a bajas revoluciones. No es un motor ruidoso y tampoco se perciben ruidos aerodinámicos.

Su fuerte es el tráfico urbano, donde hace valer sus cortas dimensiones y su maniobrabilidad (Kia asegura que tiene 2,8 vueltas de volante entre topes). Sin embargo, el montante izquierdo quita algo de visibilidad. La postura de conducción es alta (el asiento no baja demasiado) y el volante sólo se puede regular en altura, pero, aun así, vamos cómodos.

Kia avisa de que el Picanto tiene las mecánicas más “limpias” de la categoría: sus emisiones de CO2 se reducen a 118 gramos cada kilómetro.

De serie incluye airbags delanteros de conductor y acompañante. En opción quedan los laterales (y tan sólo para las plazas delanteras). También se incorporan anclajes Isofix para los asientos de los niños.

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