Los conductores quieren el ESP de serie

La seguridad activa en general y el ESP en particular son aspectos que el conductor no comprende y no demanda por esta razón. Sin embargo, los estudios demuestran los buenos resultados que tienen a la hora de salvar vidas.
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Los conductores quieren el ESP de serie
Los conductores quieren el ESP de serie

La gran mayoría de los usuarios (92 por ciento) demandan que los sistemas de seguridad vial deben montarse de serie en los automóviles y un amplio porcentaje (63 por ciento) está dispuesto a pagar por ellos, incluso más de lo que vale su instalación.

Pero esto es cuando se les explica sus beneficios, pues lo más preocupante es el gran desconocimiento que se tiene de los mismos, sobre todo del ESP. Estas son las principales conclusiones de una encuesta realizada por Bosch, que se acaba de presentar con la colaboración de Fitsa (Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad Vial del Automóvil) y el RACE.

Todos los expertos asistentes han coincidido en defender las virtudes del control de estabilidad y han apostado por la introducción de este elemento como equipamiento de serie, incluso se ha contemplado la posibilidad de que las administraciones lo introduzcan como obligatorio en las legislaciones nacionales. Este hecho también lo apoyan los encuestados en un 85 por ciento.

Estas dos probabilidades, según Javier Garicano, director de Relaciones Externas de Robert Bosch España, serán muy bien recibidas por los usuarios, ya que “los conductores españoles no quieren oir hablar de los sistemas de seguridad, simplemente quieren que, si ayudan a evitar accidentes, se incluyan como equipamiento de serie sin pedirlo”.

Esta afirmación está apoyada por la encuesta realizada por la empresa de componentes. Esta concluye, entre otros aspectos, que sólo el 9 por ciento de los consultados cita el ESP como un sistema de seguridad del automóvil, mientras que, posteriormente, el 92 por ciento de los encuestados manifestó su deseo de que aquellos sistemas de seguridad que eviten accidentes se monten de serie.

El control electrónico de estabilidad (ESP) nació en 1995 y nueve años después el índice de penetración en nuestro país ha sido del 20 por ciento en 2003 y se prevé un 26 por ciento el año que viene.

El precio no parece un obstáculo. El 63 por ciento de los consultados sostiene que estaría dispuesto a pagar por su instalación, incluso hasta una cantidad superior a lo que vale en el mercado, cerca de 1.000 euros cuando el precio medio de este elemento es de 500 euros.

Centrándonos en las cifras, según un estudio de Fitsa, la incorporación del ESP en todos los vehículos en España supondría un descenso de la mortalidad de 346 personas al año y el número de heridos graves se reduciría en 1.544. Diversos estudios al efecto remarcan el positivo efecto que tiene este elemento en el incremento de la seguridad y en el descenso de la siniestralidad.

Los expertos asistentes a la jornada de análisis de los beneficios del ESP han reconocido la existencia de varios problemas. El primero está en el hecho de que los usuarios desconocen el sistema, por lo que no lo demandan, mientras que, al mismo tiempo, no todos los fabricantes ofrecen este elemento de seguridad activa.

Finalmente, aparte de los beneficios en seguridad que aporta, desde el RACE se defiende la necesidad de que se incorporen otra serie de incentivos a la compra, como una reducción de impuestos o un descenso de las primas de seguros a aquellos que los incorporen en sus vehículos.

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