El precio del petróleo, fuera de control

El petróleo, la base energética de occidente, se ha vuelto loco. Al menos, eso parece cuando, cada día, llegan los informes sobre las cotizaciones del barril de crudo en Nueva York y Londres. Ayer, el bidón de Texas alcanzó los 38,03 dólares de máximo, mientras que el Brent europeo subió hasta los 34,20. Se rozan récords históricos.
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El precio del petróleo, fuera de control
El precio del petróleo, fuera de control

Afortunadamente, a última hora, Arabia Saudí corrió en ayuda de los mercados occidentales y anunció que está dispuesta a colaborar para mantener los precios por debajo de los 28 dólares por barril, de tal manera que la economía estadounidense no siga recibiendo el castigo a que está sometida ahora mismo.

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p> Este anuncio, que ha sido interpretado como un favor directo de la monarquía saudí a la campaña electoral de George Bush, sirvió para que las cotizaciones frenasen la escalada que habían vivido a lo largo de toda la jornada de ayer. Al final, el Brent de Londres se quedó en 33,82 dólares por barril, mientras que la bolsa de Nueva York cerró en 37,65.

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p> Sin embargo, a pesar del retroceso final, los índices coquetearon con los máximos más altos desde 1990. Sólo el pasado 17 de marzo, en plena insurrección iraquí, se habían alcanzado niveles más elevados.

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p> Por si fuera poco, el índice de la Opep, una media de los precios de los siete tipos de crudo más influyentes del cártel petrolero, subió durante la semana pasada casi dos dólares, colocándose en 32,60 dólares por barril. De esta forma, el precio medio del barril de la Opep alcanza ya los 30,88 dólares en lo que va de año, muy por encima de la media de 28,10 dólares del año pasado o los 24,36 de 2003.

En teoría, cuando el crudo de la Opep está por encima de los 28 dólares más de tres semanas, debería activarse automáticamente el mecanismo acordado por la organización para estabilizar las tarifas. Es decir, inmediatamente deberían ponerse en circulación 500.000 barriles de crudo más cada día. En estos momentos no hay noticias de que la Opep haya activado su sistema de protección. Pero, lo que es peor, en caso de que lo haya hecho, parece claro que no sirve de nada.

Todo este encarecimiento del petróleo a escala mundial ha puesto contra las cuerdas a los estrategas económicos de Estados Unidos y Europa. La situación es más grave en Norteamérica, donde la gasolina se paga a precios nunca vistos y el malestar entre los consumidores crece día a día.

Esta carestía se debe, en primer lugar, a la mala situación que se vive en Irak y Oriente Medio en general. Con el país mesopotámico en medio de una insurrección generalizada, amenazas terroristas por todo el planeta y Palestina en situación casi terminal, el flujo del petróleo es precario y, sobre todo, inseguro.
El mercado del “oro negro” resulta especialmente sensible a cualquier riesgo. El más leve aviso de emergencia dispara las alarmas y mueve a los intermediarios y a las petroleras acaparar petróleo. Esta especulación fuerza las alzas de los precios.

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p> Pero, por si esto no fuera suficiente, además está el problema del dólar. El billete americano es la divisa oficial en la compra-venta de petróleo. Esto equivale a decir que es la moneda en que reciben los pagos los países productores de petróleo, como los miembros de la Opep. Algunos de estos países, como Arabia Saudí o las pequeñas monarquías del Golfo Pérsico, viven de estos dólares. El problema estriba en que el dólar pasa por un momento muy delicado: su cotización ha caído y apenas se defiende frente al acoso del euro. Así, con el dólar devaluado, los pagos que se reciben por el petróleo valen menos de lo que realmente cuestan.

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p> Ante esta situación, lo único que pueden hacer los países exportadores es mantener precios altos, de forma que la mayor afluencia de dólares compense su menor valor de cambio frente a otras divisas.

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p> Esta parte del problema tiene una difícil solución, porque el encarecimiento de la energía golpea directamente a la economía estadounidense. Si no se recupera, el dólar no se fortalece, con lo que se constituye un círculo vicioso.

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p> Además, esta situación hace también que la promesa de ayuda hecha ayer por Arabia Saudí sea poco plausible. En el último recorte de la producción aprobado por la Opep (hecho para subir los precios), Arabia Saudí jugó un papel capital apostando con decisión por el recorte. Sorprende que ahora quiera abrir el grifo para estabilizar las tarifas y ayudar a Estados Unidos. Por eso, muchos analistas creen que se trata sólo de promesas sin fundamento.

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p> Al final, como asegura Chakib Khelil, ministro del Petróleo de Argelia, los precios se mantendrán “muy elevados en las próximas semanas”, con lo que a los consumidores y conductores les que da la peor parte: pagar más cara la gasolina cada vez que se acerquen a repostar.

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