MG ZT

Las modificaciones llevadas a cabo en el nuevo Rover 75 se acentúan aún más en la gama ZT de MG, que pretende captar a un público más joven y con ambiciones deportivas.
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MG ZT
MG ZT

En total, tres terminaciones posibles: Comfort, Classic y Club, aunque no todas se pueden combinar con las diferentes mecánicas, siempre se puede personalizar al máximo gracias a Monogram, opción de la que hemos hablado con anterioridad.

Una de las bazas más importantes de la nueva gama ZT es la multitud de elementos de serie que podemos encontrar desde el modelo más básico al más complejo: suspensión deportiva, llantas de aleación de 17 ó 18 pulgadas según la versión, spoiler trasero integrado, cristales tintados, faros de xenón (no en la terminación más básica), hasta seis airbags, cierre centralizado y de seguridad para niños en las plazas traseras, tres reposacabezas, climatizador, radio CD, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenado, faros antiniebla delanteros y elevalunas eléctricos delanteros y traseros.

Sólo el modelo denominado 120 (con propulsor 1.8 de 120 CV) monta llantas de aleación Mirage de 17 pulgadas y tiene el tubo de escape oculto. En el caso de los 180 (motor 2.5 y 180 CV) y CTDi, los elementos especiales son cargador de seis cd’s, control de crucero, control de tracción, llantas de 18 pulgadas y 11 radios, radio cd con mp3 y tubo de escape cromado. Para aumentar aún más el equipamiento, MG propone dos paquetes de opciones. Por una parte, el pack Xenón, que incluye faros de descarga de gas, sistema de reglaje dinámico de luces, lavafaros eléctrico, lavarabrisas con inyectores térmicos y batería de seguridad para alarma. Por otra, podemos encontrar el paquete Inteligente con ordenador de a bordo, espejo retrovisor antirreflectante, sensor de lluvia y sensor de aparcamiento.

En la carrocería familiar (T) se incluye, adicionalmente, la posibilidad de abrir la luneta del portón trasero de manera independiente, enganches retráctiles en los laterales del espacio de carga, raíles en el techo, respaldo de los asientos traseros abatible (60/40) y limpiaparabrisas trasero que se activa automáticamente al seleccionar la marcha atrás. La diferencia entre la versión familiar y la berlina es que la primera es 4 cm más alta, además, claro está, de la parte trasera.

Tuvimos la oportunidad de probar la versión turbodiésel asociada a la carrocería familiar. Parece extraño que una marca tan “deportiva” se incline hacia la configuración tourer y hacia las mecánicas de gasóleo, aunque hoy en día estamos viendo nuevas configuraciones en todas las categorías del mercado. Precisamente por eso nos decantamos por conducirlo. El interior es muy agradable, amplio y lujoso. El propulsor, que ya conocíamos, no nos ha defraudado, tiene una suave y potente entrega de par motor desde bajas vueltas. El comportamiento dinámico nos ha parecido agradable, aunque no tanto como el que ofrece la berlina. Tiene unas suspensiones más firmes que el Rover 75 sea cual sea su configuración de carrocería.

De la misma forma que ocurre con su “primo-hermano” el Rover 75, la gama ZT ha sido rediseñada exteriormente sin olvidar las pautas de deportividad que caracterizan a la firma británica. El frontal del MG ZT es de nuevo cuño y en él se integran con mayor suavidad los grupos ópticos (con luces de xenón en todas las versiones, excepto en la básica) y los faros antiebla. En la parte trasera se ha respetado el alerón, pero en esta ocasión se ha incluido uno más pequeño y discreto. El paragolpes es nuevo y debajo de él se pueden ver los tubos de escape cromados con protectores, una de las características inequívocas de que estamos ante un vehículo más “rácing” que el Rover 75. De la misma forma que ha ocurrido con éste último, el cilindro de la cerradura en el portón trasero desaparece y se recoloca la bandera británica. Sin duda alguna, uno de los elementos que más nos ha llamado la atención de esta nueva apuesta británica es el rediseño de las llantas, con nueve modelos diferentes y todos ellos con un carácter más que deportivo.

Las mecánicas disponibles en este caso son sólo tres a la espera de que llegue el ansiado propulsor 4.6 V8 de 260 CV. Ya están a la venta en nuestro país dos motores de gasolina (1.8 de 120 CV y 2.5 V6 de 190 CV y un Diesel CDTi de 131 CV).

Uno de los aspectos que siguen denotando deportividad en este modelo es su interior: asientos rácing, volante tapizado en piel, palanca de freno de mano también forrada en piel y fondo de los relojes en tonos claros. Es posible, para personalizar aún más el modelo a gusto del propietario, que éste se adhiera al Monogram, que en el caso del MG propone hasta trece colores de carrocería y varias tonalidades de tapicería.

El ZT también se ofrece con dos carrocerías: berlina y familiar (denominada T). En este caso, dependiendo de la motorización elegida el precio varía entre unas y otras a lo largo del rango 1.212-1.512 euros. La versión de acceso a la gama, la berlina 1.8 de 120 CV con acabado Comfort, cuesta 25.200 euros; la más cara se sitúa en 35.345 euros y se trata de la carrocería familiar con motor de gasolina 2.5 V6 y 190 CV de potencia.

En total, tres terminaciones posibles: Comfort, Classic y Club, aunque no todas se pueden combinar con las diferentes mecánicas, siempre se puede personalizar al máximo gracias a Monogram, opción de la que hemos hablado con anterioridad.

Una de las bazas más importantes de la nueva gama ZT es la multitud de elementos de serie que podemos encontrar desde el modelo más básico al más complejo: suspensión deportiva, llantas de aleación de 17 ó 18 pulgadas según la versión, spoiler trasero integrado, cristales tintados, faros de xenón (no en la terminación más básica), hasta seis airbags, cierre centralizado y de seguridad para niños en las plazas traseras, tres reposacabezas, climatizador, radio CD, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenado, faros antiniebla delanteros y elevalunas eléctricos delanteros y traseros.

Sólo el modelo denominado 120 (con propulsor 1.8 de 120 CV) monta llantas de aleación Mirage de 17 pulgadas y tiene el tubo de escape oculto. En el caso de los 180 (motor 2.5 y 180 CV) y CTDi, los elementos especiales son cargador de seis cd’s, control de crucero, control de tracción, llantas de 18 pulgadas y 11 radios, radio cd con mp3 y tubo de escape cromado. Para aumentar aún más el equipamiento, MG propone dos paquetes de opciones. Por una parte, el pack Xenón, que incluye faros de descarga de gas, sistema de reglaje dinámico de luces, lavafaros eléctrico, lavarabrisas con inyectores térmicos y batería de seguridad para alarma. Por otra, podemos encontrar el paquete Inteligente con ordenador de a bordo, espejo retrovisor antirreflectante, sensor de lluvia y sensor de aparcamiento.

En la carrocería familiar (T) se incluye, adicionalmente, la posibilidad de abrir la luneta del portón trasero de manera independiente, enganches retráctiles en los laterales del espacio de carga, raíles en el techo, respaldo de los asientos traseros abatible (60/40) y limpiaparabrisas trasero que se activa automáticamente al seleccionar la marcha atrás. La diferencia entre la versión familiar y la berlina es que la primera es 4 cm más alta, además, claro está, de la parte trasera.

Tuvimos la oportunidad de probar la versión turbodiésel asociada a la carrocería familiar. Parece extraño que una marca tan “deportiva” se incline hacia la configuración tourer y hacia las mecánicas de gasóleo, aunque hoy en día estamos viendo nuevas configuraciones en todas las categorías del mercado. Precisamente por eso nos decantamos por conducirlo. El interior es muy agradable, amplio y lujoso. El propulsor, que ya conocíamos, no nos ha defraudado, tiene una suave y potente entrega de par motor desde bajas vueltas. El comportamiento dinámico nos ha parecido agradable, aunque no tanto como el que ofrece la berlina. Tiene unas suspensiones más firmes que el Rover 75 sea cual sea su configuración de carrocería.

De la misma forma que ocurre con su “primo-hermano” el Rover 75, la gama ZT ha sido rediseñada exteriormente sin olvidar las pautas de deportividad que caracterizan a la firma británica. El frontal del MG ZT es de nuevo cuño y en él se integran con mayor suavidad los grupos ópticos (con luces de xenón en todas las versiones, excepto en la básica) y los faros antiebla. En la parte trasera se ha respetado el alerón, pero en esta ocasión se ha incluido uno más pequeño y discreto. El paragolpes es nuevo y debajo de él se pueden ver los tubos de escape cromados con protectores, una de las características inequívocas de que estamos ante un vehículo más “rácing” que el Rover 75. De la misma forma que ha ocurrido con éste último, el cilindro de la cerradura en el portón trasero desaparece y se recoloca la bandera británica. Sin duda alguna, uno de los elementos que más nos ha llamado la atención de esta nueva apuesta británica es el rediseño de las llantas, con nueve modelos diferentes y todos ellos con un carácter más que deportivo.

Las mecánicas disponibles en este caso son sólo tres a la espera de que llegue el ansiado propulsor 4.6 V8 de 260 CV. Ya están a la venta en nuestro país dos motores de gasolina (1.8 de 120 CV y 2.5 V6 de 190 CV y un Diesel CDTi de 131 CV).

Uno de los aspectos que siguen denotando deportividad en este modelo es su interior: asientos rácing, volante tapizado en piel, palanca de freno de mano también forrada en piel y fondo de los relojes en tonos claros. Es posible, para personalizar aún más el modelo a gusto del propietario, que éste se adhiera al Monogram, que en el caso del MG propone hasta trece colores de carrocería y varias tonalidades de tapicería.

El ZT también se ofrece con dos carrocerías: berlina y familiar (denominada T). En este caso, dependiendo de la motorización elegida el precio varía entre unas y otras a lo largo del rango 1.212-1.512 euros. La versión de acceso a la gama, la berlina 1.8 de 120 CV con acabado Comfort, cuesta 25.200 euros; la más cara se sitúa en 35.345 euros y se trata de la carrocería familiar con motor de gasolina 2.5 V6 y 190 CV de potencia.

En total, tres terminaciones posibles: Comfort, Classic y Club, aunque no todas se pueden combinar con las diferentes mecánicas, siempre se puede personalizar al máximo gracias a Monogram, opción de la que hemos hablado con anterioridad.

Una de las bazas más importantes de la nueva gama ZT es la multitud de elementos de serie que podemos encontrar desde el modelo más básico al más complejo: suspensión deportiva, llantas de aleación de 17 ó 18 pulgadas según la versión, spoiler trasero integrado, cristales tintados, faros de xenón (no en la terminación más básica), hasta seis airbags, cierre centralizado y de seguridad para niños en las plazas traseras, tres reposacabezas, climatizador, radio CD, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenado, faros antiniebla delanteros y elevalunas eléctricos delanteros y traseros.

Sólo el modelo denominado 120 (con propulsor 1.8 de 120 CV) monta llantas de aleación Mirage de 17 pulgadas y tiene el tubo de escape oculto. En el caso de los 180 (motor 2.5 y 180 CV) y CTDi, los elementos especiales son cargador de seis cd’s, control de crucero, control de tracción, llantas de 18 pulgadas y 11 radios, radio cd con mp3 y tubo de escape cromado. Para aumentar aún más el equipamiento, MG propone dos paquetes de opciones. Por una parte, el pack Xenón, que incluye faros de descarga de gas, sistema de reglaje dinámico de luces, lavafaros eléctrico, lavarabrisas con inyectores térmicos y batería de seguridad para alarma. Por otra, podemos encontrar el paquete Inteligente con ordenador de a bordo, espejo retrovisor antirreflectante, sensor de lluvia y sensor de aparcamiento.

En la carrocería familiar (T) se incluye, adicionalmente, la posibilidad de abrir la luneta del portón trasero de manera independiente, enganches retráctiles en los laterales del espacio de carga, raíles en el techo, respaldo de los asientos traseros abatible (60/40) y limpiaparabrisas trasero que se activa automáticamente al seleccionar la marcha atrás. La diferencia entre la versión familiar y la berlina es que la primera es 4 cm más alta, además, claro está, de la parte trasera.

Tuvimos la oportunidad de probar la versión turbodiésel asociada a la carrocería familiar. Parece extraño que una marca tan “deportiva” se incline hacia la configuración tourer y hacia las mecánicas de gasóleo, aunque hoy en día estamos viendo nuevas configuraciones en todas las categorías del mercado. Precisamente por eso nos decantamos por conducirlo. El interior es muy agradable, amplio y lujoso. El propulsor, que ya conocíamos, no nos ha defraudado, tiene una suave y potente entrega de par motor desde bajas vueltas. El comportamiento dinámico nos ha parecido agradable, aunque no tanto como el que ofrece la berlina. Tiene unas suspensiones más firmes que el Rover 75 sea cual sea su configuración de carrocería.

De la misma forma que ocurre con su “primo-hermano” el Rover 75, la gama ZT ha sido rediseñada exteriormente sin olvidar las pautas de deportividad que caracterizan a la firma británica. El frontal del MG ZT es de nuevo cuño y en él se integran con mayor suavidad los grupos ópticos (con luces de xenón en todas las versiones, excepto en la básica) y los faros antiebla. En la parte trasera se ha respetado el alerón, pero en esta ocasión se ha incluido uno más pequeño y discreto. El paragolpes es nuevo y debajo de él se pueden ver los tubos de escape cromados con protectores, una de las características inequívocas de que estamos ante un vehículo más “rácing” que el Rover 75. De la misma forma que ha ocurrido con éste último, el cilindro de la cerradura en el portón trasero desaparece y se recoloca la bandera británica. Sin duda alguna, uno de los elementos que más nos ha llamado la atención de esta nueva apuesta británica es el rediseño de las llantas, con nueve modelos diferentes y todos ellos con un carácter más que deportivo.

Las mecánicas disponibles en este caso son sólo tres a la espera de que llegue el ansiado propulsor 4.6 V8 de 260 CV. Ya están a la venta en nuestro país dos motores de gasolina (1.8 de 120 CV y 2.5 V6 de 190 CV y un Diesel CDTi de 131 CV).

Uno de los aspectos que siguen denotando deportividad en este modelo es su interior: asientos rácing, volante tapizado en piel, palanca de freno de mano también forrada en piel y fondo de los relojes en tonos claros. Es posible, para personalizar aún más el modelo a gusto del propietario, que éste se adhiera al Monogram, que en el caso del MG propone hasta trece colores de carrocería y varias tonalidades de tapicería.

El ZT también se ofrece con dos carrocerías: berlina y familiar (denominada T). En este caso, dependiendo de la motorización elegida el precio varía entre unas y otras a lo largo del rango 1.212-1.512 euros. La versión de acceso a la gama, la berlina 1.8 de 120 CV con acabado Comfort, cuesta 25.200 euros; la más cara se sitúa en 35.345 euros y se trata de la carrocería familiar con motor de gasolina 2.5 V6 y 190 CV de potencia.

En total, tres terminaciones posibles: Comfort, Classic y Club, aunque no todas se pueden combinar con las diferentes mecánicas, siempre se puede personalizar al máximo gracias a Monogram, opción de la que hemos hablado con anterioridad.

Una de las bazas más importantes de la nueva gama ZT es la multitud de elementos de serie que podemos encontrar desde el modelo más básico al más complejo: suspensión deportiva, llantas de aleación de 17 ó 18 pulgadas según la versión, spoiler trasero integrado, cristales tintados, faros de xenón (no en la terminación más básica), hasta seis airbags, cierre centralizado y de seguridad para niños en las plazas traseras, tres reposacabezas, climatizador, radio CD, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenado, faros antiniebla delanteros y elevalunas eléctricos delanteros y traseros.

Sólo el modelo denominado 120 (con propulsor 1.8 de 120 CV) monta llantas de aleación Mirage de 17 pulgadas y tiene el tubo de escape oculto. En el caso de los 180 (motor 2.5 y 180 CV) y CTDi, los elementos especiales son cargador de seis cd’s, control de crucero, control de tracción, llantas de 18 pulgadas y 11 radios, radio cd con mp3 y tubo de escape cromado. Para aumentar aún más el equipamiento, MG propone dos paquetes de opciones. Por una parte, el pack Xenón, que incluye faros de descarga de gas, sistema de reglaje dinámico de luces, lavafaros eléctrico, lavarabrisas con inyectores térmicos y batería de seguridad para alarma. Por otra, podemos encontrar el paquete Inteligente con ordenador de a bordo, espejo retrovisor antirreflectante, sensor de lluvia y sensor de aparcamiento.

En la carrocería familiar (T) se incluye, adicionalmente, la posibilidad de abrir la luneta del portón trasero de manera independiente, enganches retráctiles en los laterales del espacio de carga, raíles en el techo, respaldo de los asientos traseros abatible (60/40) y limpiaparabrisas trasero que se activa automáticamente al seleccionar la marcha atrás. La diferencia entre la versión familiar y la berlina es que la primera es 4 cm más alta, además, claro está, de la parte trasera.

Tuvimos la oportunidad de probar la versión turbodiésel asociada a la carrocería familiar. Parece extraño que una marca tan “deportiva” se incline hacia la configuración tourer y hacia las mecánicas de gasóleo, aunque hoy en día estamos viendo nuevas configuraciones en todas las categorías del mercado. Precisamente por eso nos decantamos por conducirlo. El interior es muy agradable, amplio y lujoso. El propulsor, que ya conocíamos, no nos ha defraudado, tiene una suave y potente entrega de par motor desde bajas vueltas. El comportamiento dinámico nos ha parecido agradable, aunque no tanto como el que ofrece la berlina. Tiene unas suspensiones más firmes que el Rover 75 sea cual sea su configuración de carrocería.

De la misma forma que ocurre con su “primo-hermano” el Rover 75, la gama ZT ha sido rediseñada exteriormente sin olvidar las pautas de deportividad que caracterizan a la firma británica. El frontal del MG ZT es de nuevo cuño y en él se integran con mayor suavidad los grupos ópticos (con luces de xenón en todas las versiones, excepto en la básica) y los faros antiebla. En la parte trasera se ha respetado el alerón, pero en esta ocasión se ha incluido uno más pequeño y discreto. El paragolpes es nuevo y debajo de él se pueden ver los tubos de escape cromados con protectores, una de las características inequívocas de que estamos ante un vehículo más “rácing” que el Rover 75. De la misma forma que ha ocurrido con éste último, el cilindro de la cerradura en el portón trasero desaparece y se recoloca la bandera británica. Sin duda alguna, uno de los elementos que más nos ha llamado la atención de esta nueva apuesta británica es el rediseño de las llantas, con nueve modelos diferentes y todos ellos con un carácter más que deportivo.

Las mecánicas disponibles en este caso son sólo tres a la espera de que llegue el ansiado propulsor 4.6 V8 de 260 CV. Ya están a la venta en nuestro país dos motores de gasolina (1.8 de 120 CV y 2.5 V6 de 190 CV y un Diesel CDTi de 131 CV).

Uno de los aspectos que siguen denotando deportividad en este modelo es su interior: asientos rácing, volante tapizado en piel, palanca de freno de mano también forrada en piel y fondo de los relojes en tonos claros. Es posible, para personalizar aún más el modelo a gusto del propietario, que éste se adhiera al Monogram, que en el caso del MG propone hasta trece colores de carrocería y varias tonalidades de tapicería.

El ZT también se ofrece con dos carrocerías: berlina y familiar (denominada T). En este caso, dependiendo de la motorización elegida el precio varía entre unas y otras a lo largo del rango 1.212-1.512 euros. La versión de acceso a la gama, la berlina 1.8 de 120 CV con acabado Comfort, cuesta 25.200 euros; la más cara se sitúa en 35.345 euros y se trata de la carrocería familiar con motor de gasolina 2.5 V6 y 190 CV de potencia.

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