Los motores de gasolina, un peligro latente

Nuestro planeta peligra. Si los fabricantes automovilísticos mantienen la tendencia de desarrollar motores de gasolina cada vez más potentes, el calentamiento de la tierra se acelerará en los próximos años. La solución: incrementar las mecánicas turbodiésel de inyección directa.
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Los motores de gasolina, un peligro latente
Los motores de gasolina, un peligro latente

Un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha encendido la voz de alarma. El organismo mundial asegura que el temido “efecto invernadero” se agravará de forma notable en los próximos años si las automovilísticas, sobre todo de vehículos de lujo, continúan produciendo coches con motores potentes de gasolina.

El estudio señala que este tipo de automóviles, muy pesados, consumen hasta un 33 por ciento más de combustible que otros vehículos de menor cilindrada. Esta situación provoca que dichas mecánicas emitan también entre un 25 y un 35 por ciento más de dióxido de carbono (CO2) y de otros agentes contaminantes.

Además, según la OCDE, otro factor contribuye a agravar el problema: estos mismos coches resultan cada vez más cómodos y confortables, por lo que sus propietarios recorren muchos más kilómetros; en concreto, un 25 por ciento más cada década, según las estadísticas.

La proliferación de vehículos gasolina de gran cilindrada está provocando, incluso, que las grandes inversiones de los fabricantes destinadas a producir propulsores menos contaminantes no tengan ningún efecto en el cuidado del medio ambiente. De hecho, el 18 por ciento de las emisiones de CO2 a nivel mundial proceden del tráfico rodado, un porcentaje que crece muy por encima de los valores deseados.

Para frenar esta tendencia, y evitar el desmesurado calentamiento de la tierra, la OCDE aboga por incrementar el número de vehículos turbodiésel de inyección directa. Estos propulsores presentan una eficiencia energética del 18 por ciento (frente al 14 de los de gasolina), consumen mucho menos combustible cada 100 kilómetros y, sobre todo, emiten menos sustancias contaminantes.

Toda innovación, no obstante, tiene sus pros y sus contras. Estas mecánicas, por el contrario, producen mayores cantidades de NOx (óxidos nitrosos), cuyas partículas son cancerígenas y potencian las alergias. Los fabricantes intentan ya hacer frente a este problema recurriendo a filtros de partículas capaces de retener los citados agentes, aunque todavía resultan muy caros.

Junto a esta recomendación dirigida a fabricantes y usuarios, la OCDE también pide la colaboración de todas las autoridades gubernamentales. Esta organización entiende necesario que las diferentes administraciones mundiales primen fiscalmente la compra de los coches más respetuosos con el medio ambiente, ya sean Diesel, híbridos, propulsados con biocarburantes o pila de combustible.

Además, la institución considera que las nuevas tecnologías deben ser objeto de vigilancia prolongada. En su opinión, los vehículos más contaminantes no son actualmente penalizados, ni los más limpios premiados. De esta forma, “el ciudadano seguirá tomando sus decisiones de compra sin tener en cuenta a largo plazo los efectos sociales y medioambientales”.

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