Mégane Renault Sport

Por fin aparece la versión deportiva del Mégane, que permitirá a los más exigentes contar con altas prestaciones sin renunciar al espacio para la familia. Sus 225 CV de potencia están bastante “domesticados”, por lo que sus buenas maneras están aseguradas en cualquier trazado.
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Mégane Renault Sport
Mégane Renault Sport

Evoca la imagen de un vehículo de competición, a pesar de que la marca asegura que no tiene previsto desarrollar un programa deportivo con este coche. En cualquier caso, la versión Sport del Mégane no pasará inadvertida; en Renault se han asegurado de dotar al modelo de varios detalles estéticos que atraen la mirada de todos aquellos con los que se cruza.

Entre ellos está una amplia rejilla de entrada de aire, faros adicionales en los extremos del paragolpes delantero y una doble salida de escape enmarcada por el paragolpes trasero. Los neumáticos de perfil bajo y las enormes llantas, que dejan entrever las pinzas de freno, juegan con el “tuning” y atraerán a más de un seguidor de esta moda, que olvidará el aire familiar de la carrocería. Ésta, en versiones de tres y cinco puertas, cuenta con un pequeño spoiler sobre el portón y nuevos colores que se trasladan al interior.

En el habitáculo, los guiños “rácing” están presentes en todas partes. El puesto de conducción, muy cómodo, tiene volante de cuero, mientras que el pedalier (con los pedales de freno y acelerador más juntos, para facilitar la maniobra de punta-tacón) y el reposapiés se han acabado en aluminio perforado. Sorprende no encontrar el fondo de los relojes en blanco, un recurso utilizado en la mayoría de los modelos deportivos, aunque la lectura del cuadro de mandos resulta igualmente clara y sencilla. Asimismo, tampoco se ha optado por montar un cambio secuencial con levas en el volante. Renault afirma que obtener una transmisión efectiva con estas características traería aparejados unos costes de desarrollo que, necesariamente, se trasladarían al precio final del vehículo. Sin embargo, la marca ha desvelado que está trabajando en un sistema de doble embrague automático que podría llegar muy pronto a la producción.

El Renault Mégane Sport se fabrica en una línea de montaje exclusivamente dedicada a este vehículo en la factoría de Dieppe (Francia), en la que también se ensamblan las versiones deportivas del Clio. El proceso de producción y control de calidad está basado en el que se utiliza en la planta española de Palencia, que fabrica las carrocerías del modelo.

Los asientos, con laterales sobredimensionados y la leyenda “Mégane Sport”, sujetan el cuerpo firmemente en los apoyos. Opcionalmente, pueden estar tapizados en cuero, al igual que el interior de las puertas.

En el amplio equipamiento de serie no faltan detalles como el encendido automático de los faros y del limpiaparabrisas, la tarjeta “manos libres” (que desbloquea las puertas cuando está próxima al coche y permite encenderlo sin insertarla en la ranura) y un extenso dispositivo de seguridad. En éste se incluyen los airbags frontales y laterales (delanteros y traseros) y los de cortina. Además, posee climatizador, regulador y limitador de velocidad, faros de xenón, radio-CD y un sistema de control de presión de los neumáticos. Este último es un elemento especialmente útil, ya que la rueda de repuesto no existe, ni siquiera como opción, en el equipamiento del Mégane Sport. Un kit antipinchazos se encargará de resolver cualquier percance hasta que encontremos un taller en el que reparen la cubierta dañada.

La versión de tres puertas del Mégane Sport tiene un precio de 28.800 euros, mientras que la de cinco puertas cuesta 29.300 euros. A este coste habrá que añadir los elementos opcionales, como los airbags laterales, el techo panorámico o el sistema de navegación Carminat.

Aunque cuenta con competidores tan duros como el Alfa Romeo 147 GTA, el Honda Civic Type-R o el Seat León Cupra R, el Mégane Sport pretende obtener un volumen de ventas de 300-350 unidades al año en nuestro país, el 1 por ciento de la comercialización total del modelo (el más vendido en España en 2003). La marca estima que el 60 por ciento de las matriculaciones corresponderá a la versión de tres puertas.

Evoca la imagen de un vehículo de competición, a pesar de que la marca asegura que no tiene previsto desarrollar un programa deportivo con este coche. En cualquier caso, la versión Sport del Mégane no pasará inadvertida; en Renault se han asegurado de dotar al modelo de varios detalles estéticos que atraen la mirada de todos aquellos con los que se cruza.

Entre ellos está una amplia rejilla de entrada de aire, faros adicionales en los extremos del paragolpes delantero y una doble salida de escape enmarcada por el paragolpes trasero. Los neumáticos de perfil bajo y las enormes llantas, que dejan entrever las pinzas de freno, juegan con el “tuning” y atraerán a más de un seguidor de esta moda, que olvidará el aire familiar de la carrocería. Ésta, en versiones de tres y cinco puertas, cuenta con un pequeño spoiler sobre el portón y nuevos colores que se trasladan al interior.

En el habitáculo, los guiños “rácing” están presentes en todas partes. El puesto de conducción, muy cómodo, tiene volante de cuero, mientras que el pedalier (con los pedales de freno y acelerador más juntos, para facilitar la maniobra de punta-tacón) y el reposapiés se han acabado en aluminio perforado. Sorprende no encontrar el fondo de los relojes en blanco, un recurso utilizado en la mayoría de los modelos deportivos, aunque la lectura del cuadro de mandos resulta igualmente clara y sencilla. Asimismo, tampoco se ha optado por montar un cambio secuencial con levas en el volante. Renault afirma que obtener una transmisión efectiva con estas características traería aparejados unos costes de desarrollo que, necesariamente, se trasladarían al precio final del vehículo. Sin embargo, la marca ha desvelado que está trabajando en un sistema de doble embrague automático que podría llegar muy pronto a la producción.

El Renault Mégane Sport se fabrica en una línea de montaje exclusivamente dedicada a este vehículo en la factoría de Dieppe (Francia), en la que también se ensamblan las versiones deportivas del Clio. El proceso de producción y control de calidad está basado en el que se utiliza en la planta española de Palencia, que fabrica las carrocerías del modelo.

Los asientos, con laterales sobredimensionados y la leyenda “Mégane Sport”, sujetan el cuerpo firmemente en los apoyos. Opcionalmente, pueden estar tapizados en cuero, al igual que el interior de las puertas.

En el amplio equipamiento de serie no faltan detalles como el encendido automático de los faros y del limpiaparabrisas, la tarjeta “manos libres” (que desbloquea las puertas cuando está próxima al coche y permite encenderlo sin insertarla en la ranura) y un extenso dispositivo de seguridad. En éste se incluyen los airbags frontales y laterales (delanteros y traseros) y los de cortina. Además, posee climatizador, regulador y limitador de velocidad, faros de xenón, radio-CD y un sistema de control de presión de los neumáticos. Este último es un elemento especialmente útil, ya que la rueda de repuesto no existe, ni siquiera como opción, en el equipamiento del Mégane Sport. Un kit antipinchazos se encargará de resolver cualquier percance hasta que encontremos un taller en el que reparen la cubierta dañada.

La versión de tres puertas del Mégane Sport tiene un precio de 28.800 euros, mientras que la de cinco puertas cuesta 29.300 euros. A este coste habrá que añadir los elementos opcionales, como los airbags laterales, el techo panorámico o el sistema de navegación Carminat.

Aunque cuenta con competidores tan duros como el Alfa Romeo 147 GTA, el Honda Civic Type-R o el Seat León Cupra R, el Mégane Sport pretende obtener un volumen de ventas de 300-350 unidades al año en nuestro país, el 1 por ciento de la comercialización total del modelo (el más vendido en España en 2003). La marca estima que el 60 por ciento de las matriculaciones corresponderá a la versión de tres puertas.

Evoca la imagen de un vehículo de competición, a pesar de que la marca asegura que no tiene previsto desarrollar un programa deportivo con este coche. En cualquier caso, la versión Sport del Mégane no pasará inadvertida; en Renault se han asegurado de dotar al modelo de varios detalles estéticos que atraen la mirada de todos aquellos con los que se cruza.

Entre ellos está una amplia rejilla de entrada de aire, faros adicionales en los extremos del paragolpes delantero y una doble salida de escape enmarcada por el paragolpes trasero. Los neumáticos de perfil bajo y las enormes llantas, que dejan entrever las pinzas de freno, juegan con el “tuning” y atraerán a más de un seguidor de esta moda, que olvidará el aire familiar de la carrocería. Ésta, en versiones de tres y cinco puertas, cuenta con un pequeño spoiler sobre el portón y nuevos colores que se trasladan al interior.

En el habitáculo, los guiños “rácing” están presentes en todas partes. El puesto de conducción, muy cómodo, tiene volante de cuero, mientras que el pedalier (con los pedales de freno y acelerador más juntos, para facilitar la maniobra de punta-tacón) y el reposapiés se han acabado en aluminio perforado. Sorprende no encontrar el fondo de los relojes en blanco, un recurso utilizado en la mayoría de los modelos deportivos, aunque la lectura del cuadro de mandos resulta igualmente clara y sencilla. Asimismo, tampoco se ha optado por montar un cambio secuencial con levas en el volante. Renault afirma que obtener una transmisión efectiva con estas características traería aparejados unos costes de desarrollo que, necesariamente, se trasladarían al precio final del vehículo. Sin embargo, la marca ha desvelado que está trabajando en un sistema de doble embrague automático que podría llegar muy pronto a la producción.

El Renault Mégane Sport se fabrica en una línea de montaje exclusivamente dedicada a este vehículo en la factoría de Dieppe (Francia), en la que también se ensamblan las versiones deportivas del Clio. El proceso de producción y control de calidad está basado en el que se utiliza en la planta española de Palencia, que fabrica las carrocerías del modelo.

Los asientos, con laterales sobredimensionados y la leyenda “Mégane Sport”, sujetan el cuerpo firmemente en los apoyos. Opcionalmente, pueden estar tapizados en cuero, al igual que el interior de las puertas.

En el amplio equipamiento de serie no faltan detalles como el encendido automático de los faros y del limpiaparabrisas, la tarjeta “manos libres” (que desbloquea las puertas cuando está próxima al coche y permite encenderlo sin insertarla en la ranura) y un extenso dispositivo de seguridad. En éste se incluyen los airbags frontales y laterales (delanteros y traseros) y los de cortina. Además, posee climatizador, regulador y limitador de velocidad, faros de xenón, radio-CD y un sistema de control de presión de los neumáticos. Este último es un elemento especialmente útil, ya que la rueda de repuesto no existe, ni siquiera como opción, en el equipamiento del Mégane Sport. Un kit antipinchazos se encargará de resolver cualquier percance hasta que encontremos un taller en el que reparen la cubierta dañada.

La versión de tres puertas del Mégane Sport tiene un precio de 28.800 euros, mientras que la de cinco puertas cuesta 29.300 euros. A este coste habrá que añadir los elementos opcionales, como los airbags laterales, el techo panorámico o el sistema de navegación Carminat.

Aunque cuenta con competidores tan duros como el Alfa Romeo 147 GTA, el Honda Civic Type-R o el Seat León Cupra R, el Mégane Sport pretende obtener un volumen de ventas de 300-350 unidades al año en nuestro país, el 1 por ciento de la comercialización total del modelo (el más vendido en España en 2003). La marca estima que el 60 por ciento de las matriculaciones corresponderá a la versión de tres puertas.

Evoca la imagen de un vehículo de competición, a pesar de que la marca asegura que no tiene previsto desarrollar un programa deportivo con este coche. En cualquier caso, la versión Sport del Mégane no pasará inadvertida; en Renault se han asegurado de dotar al modelo de varios detalles estéticos que atraen la mirada de todos aquellos con los que se cruza.

Entre ellos está una amplia rejilla de entrada de aire, faros adicionales en los extremos del paragolpes delantero y una doble salida de escape enmarcada por el paragolpes trasero. Los neumáticos de perfil bajo y las enormes llantas, que dejan entrever las pinzas de freno, juegan con el “tuning” y atraerán a más de un seguidor de esta moda, que olvidará el aire familiar de la carrocería. Ésta, en versiones de tres y cinco puertas, cuenta con un pequeño spoiler sobre el portón y nuevos colores que se trasladan al interior.

En el habitáculo, los guiños “rácing” están presentes en todas partes. El puesto de conducción, muy cómodo, tiene volante de cuero, mientras que el pedalier (con los pedales de freno y acelerador más juntos, para facilitar la maniobra de punta-tacón) y el reposapiés se han acabado en aluminio perforado. Sorprende no encontrar el fondo de los relojes en blanco, un recurso utilizado en la mayoría de los modelos deportivos, aunque la lectura del cuadro de mandos resulta igualmente clara y sencilla. Asimismo, tampoco se ha optado por montar un cambio secuencial con levas en el volante. Renault afirma que obtener una transmisión efectiva con estas características traería aparejados unos costes de desarrollo que, necesariamente, se trasladarían al precio final del vehículo. Sin embargo, la marca ha desvelado que está trabajando en un sistema de doble embrague automático que podría llegar muy pronto a la producción.

El Renault Mégane Sport se fabrica en una línea de montaje exclusivamente dedicada a este vehículo en la factoría de Dieppe (Francia), en la que también se ensamblan las versiones deportivas del Clio. El proceso de producción y control de calidad está basado en el que se utiliza en la planta española de Palencia, que fabrica las carrocerías del modelo.

Los asientos, con laterales sobredimensionados y la leyenda “Mégane Sport”, sujetan el cuerpo firmemente en los apoyos. Opcionalmente, pueden estar tapizados en cuero, al igual que el interior de las puertas.

En el amplio equipamiento de serie no faltan detalles como el encendido automático de los faros y del limpiaparabrisas, la tarjeta “manos libres” (que desbloquea las puertas cuando está próxima al coche y permite encenderlo sin insertarla en la ranura) y un extenso dispositivo de seguridad. En éste se incluyen los airbags frontales y laterales (delanteros y traseros) y los de cortina. Además, posee climatizador, regulador y limitador de velocidad, faros de xenón, radio-CD y un sistema de control de presión de los neumáticos. Este último es un elemento especialmente útil, ya que la rueda de repuesto no existe, ni siquiera como opción, en el equipamiento del Mégane Sport. Un kit antipinchazos se encargará de resolver cualquier percance hasta que encontremos un taller en el que reparen la cubierta dañada.

La versión de tres puertas del Mégane Sport tiene un precio de 28.800 euros, mientras que la de cinco puertas cuesta 29.300 euros. A este coste habrá que añadir los elementos opcionales, como los airbags laterales, el techo panorámico o el sistema de navegación Carminat.

Aunque cuenta con competidores tan duros como el Alfa Romeo 147 GTA, el Honda Civic Type-R o el Seat León Cupra R, el Mégane Sport pretende obtener un volumen de ventas de 300-350 unidades al año en nuestro país, el 1 por ciento de la comercialización total del modelo (el más vendido en España en 2003). La marca estima que el 60 por ciento de las matriculaciones corresponderá a la versión de tres puertas.

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