Volvo S40 2.4

El nuevo S40 es un modelo muy importante para Volvo, ya que es el escalón de acceso a la marca. Un comportamiento aceptable, una amplia gama de motores que se completará en otoño y altos niveles de lujo y de seguridad se combinan en la nueva apuesta de origen sueco.
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Volvo S40 2.4
Volvo S40 2.4

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

Lo que más nos ha llamado la atención del interior de este S40 es la consola central flotante, fruto del trabajo desarrollado por diseñadores escandinavos de carácter marcadamente minimalista (en la imagen que encontrarás un poco más abajo, puedes ver el origen de este salpicadero en el prototipo VCC que Volvo presentó en el último Salón de Frankfurt el pasado mes de septiembre). Si entramos por la puerta del acompañante, vemos el perfil flotante de la consola. Tras él, queda un hueco en el que se pueden depositar objetos y de acceso cómodo desde la posición del copiloto. El conductor lo tendrá un poco más complicado. Como opción, Volvo ofrece la posibilidad de incluir en ese hueco una caja con más capacidad de mayor utilidad.

El puesto de conducción es muy agradable, con asientos que recogen perfectamente el cuerpo y con un mullido que resulta bastante cómodo, sobre todo, en recorridos largos. Todos los mandos se encuentran al alcance de la mano y son intuitivos. Podemos destacar la pequeña rueda de accionamiento de las luces –de posición y cortas-, de menor tamaño respecto al que estamos acostumbrados.

Las plazas traseras son amplias en cuanto a anchura se refiere, pero el acceso o salida de las mismas está comprometido por el poco ángulo de apertura de las puertas. El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras tampoco es mucho, pero está en la línea del segmento al que el S40 pertenece. Esta penalización en cuanto a espacio es debida a la línea descendente con que se remata la trasera, que podemos ver en el perfil del coche y que lo asemeja a una carrocería coupé. En Volvo no han querido renunciar al bello diseño y han tenido que sacrificar una más confortable habitabilidad trasera.

El acabado es correcto y lujoso en el habitáculo, excepto en el maletero, cuyo guarnecido no ajusta perfectamente. Y, hablando del maletero, nos ha ocurrido una cosa curiosa. Si se cierra con fuerza, no encaja correctamente. Cuando te pones al volante, y una vez iniciada la marcha, un mensaje te avisa de que está abierta la puerta del maletero. No nos pasó sólo en una ocasión y no fuimos los únicos periodistas que, poco después de ponerse a los mandos, se echaban a un lado de la vía para bajar y cerrar el portón de nuevo.

Anécdotas aparte, el maletero tiene una capacidad de 404 litros, el acceso al mismo es correcto y el plano de carga adecuado, más bien bajo, lo que facilita la entrada de objetos pesados, ya que no hay que levantarlos mucho respecto al suelo.

Y, dentro del ambiente que se respira en el interior, no podemos pasar por alto la función IDIS (sistema inteligente de informacion al conductor) que tenemos que mencionar, pese a que no tuvimos la oportunidad de comprobar su efectividad. Se trata de un dispositivo que retrasa diversas comunicaciones entre conductor-coche, si detecta que “no es el momento apropiado”. Por ejemplo, gracias a diversos sensores situados en la dirección, el pedal de freno y del acelerador, etc., detecta que estamos en una zona de curvas –más giros, cambios, aceleraciones o frenadas-. Pues bien, si en ese preciso momento se acaba el agua de los limpiaparabrisas, el depósito del combustible entra en reserva o recibimos una llamada telefónica, el IDIS retrasa la iluminación de los testigos y silencia el sonido del teléfono móvil integrado y espera a un “momento mejor” para comunicarse con el conductor. Cuando la conducción es más relajada, no hay frecuentes giros y se mantiene una velocidad constante, da paso a los avisos.
El IDIS está basado en la tecnología utilizada en los aviones de combate que pretende no despistar al piloto en sus labores de manejo con mensajes poco importantes o que se pueden posponer sin peligro.
Una de las asignaturas pendientes de los fabricantes de automóviles es, sin duda, la seguridad en impactos contra los peatones. Para hacer frente a esta carencia, Volvo ha desarrollado un frontal del S40 “menos agresivo” en caso de atropello. Además, se ha ampliado el espacio entre la culata y el capó –hasta 70 mm- para que, en caso de golpe, si el atropellado se golpea contra el capó, éste pueda absorber mejor el impacto y la persona no se choque directamente con la mecánica.
La jefa del Centro de Seguridad de Volvo, Ingrid Skogsmo, ha asegurado que “mientras no podamos cambiar las leyes de la física, nuestro objetivo de construir automóviles que sean los más seguros de su categoría se seguirá aplicando a todos los modelos, independientemente de su tamaño”.
El resto de la carrocería está realizada con aceros de diferente flexibilidad y dureza, con el fin de conseguir deformaciones acordes con los posibles impactos. La máxima que ha guiado la colocación de estos aceros es la siguiente: “Cuanto más cerca del habitáculo esté la parte realizada en acero, menos deformación debe sufrir”. Volvo utiliza tres tipos de acero: de alta resistencia, extrarresistente y ultrarresistente.

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Volvo S40 - España

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