La “guerra de precios” llega a Europa

La peligrosa guerra de precios, que tanto ha debilitado la industria automovilística estadounidense, se ha trasladado a Europa. El mercado alemán ha sido el primero en acoger las ofertas que Opel y Volkswagen están lanzando para atraer compradores hacia los nuevos Astra y Golf.
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La “guerra de precios” llega a Europa

La nueva generación del Astra aún no ha llegado a los concesionarios, pero General Motors (casa matriz de Opel) ya ha puesto en marcha una agresiva campaña de descuentos para atraer compradores en el mercado alemán. Así, todos aquellos que formalicen su pedido antes de que el modelo aterrice en el mercado (lo que ocurrirá a mediados de marzo), obtendrán una rebaja de 1.085 euros, según el estudio del banco inversor Morgan Stanley citado por el diario “El Mundo”.

El objetivo es frenar las ventas del Golf, que se lanzó en noviembre en Alemania. Sin embargo, Volkswagen no está dispuesta a quedarse mirando la maniobra de sus competidores y ha contraatacado con una jugosa oferta: nada menos que 1.000 euros de regalo en equipamiento adicional para el “superventas” de la firma.

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p> Esta guerra de precios puede traer consecuencias negativas para ambas automovilísticas, según los expertos, habida cuenta de los efectos que ha causado en la industria estadounidense. Sus resultados se agravarán si, como pronostican los analistas, los descuentos se extienden a otros mercados europeos.

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p> El gran beneficiado en esta batalla –además de los consumidores, que ya vieron caer los importes de los automóviles el año pasado- puede ser Ford, que lanzará a finales de año la nueva versión de su Focus. La marca del óvalo encontrará una situación mucho más tranquila que la existente actualmente, cuando Opel y Volkswagen luchan por liderar las ventas en el segmento de los compactos con sus modelos estrella. Astra y Golf son los vehículos más comercializados de cada marca, con un millón de unidades matriculadas cada año, lo que representa una cifra cercana al 7 por ciento del total de las operaciones realizadas en el Viejo Continente, afirma el diario nacional.

General Motors, propietaria de Opel, está llevando a cabo, desde hace dos años, un fuerte plan de reestructuración de costes, con el fin de sanear sus cuentas. El Astra es una pieza clave en este proyecto. Por su parte, Volkswagen también atraviesa una situación delicada, pues la fortaleza del euro y la debilidad en las ventas del nuevo Golf –que no alcanzarán la cifra prevista por el fabricante- están obligando a la compañía a aplicar nuevas estrategias.

Para Morgan Stanley, las dificultades están en un mercado alemán cuya demanda se debilita. En 2002, las ventas disminuyeron un 2,7 por ciento; el año pasado, cayeron otro 0,5 por ciento. Aunque las previsiones señalan una recuperación a lo largo de este ejercicio, el segmento de los compactos no se beneficiará de ella: Morgan Stanley anuncia que este sector ya no mueve el mismo volumen de negocio que antes, pues el poder adquisitivo de los conductores alemanes les permite acceder a vehículos de escalones superiores

Durante el año pasado, el constructor ha obtenido unas pérdidas operativas de 384 millones de euros y sus ventas han descendido un 6,3 por ciento, hasta los 13.900 millones de euros. Estos resultados se deben, sobre todo, a la debilidad del mercado alemán, a la fortaleza del euro y a los costes que ha acarreado la consolidación de su red de distribución. Sin embargo, el presidente de la compañía, Carl-Peter Forster, es optimista; tras cuatro años consecutivos de números rojos, Forster –quien había anunciado que, en 2003, llegaría el equilibrio operativo- ha asegurado que la automovilística volverá a ser rentable en 2004.

Parte de esta confianza es debida al lanzamiento del nuevo Astra, a los efectos del plan de recortes (que tendrían que empezar a notarse este año) y a las matizaciones que deberían realizarse sobre esta caída en los beneficios: en algunas ocasiones, la marca germana corre con los gastos de investigación y fabricación, mientras que los ingresos por ventas son anotados por General Motors.

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p> Opel ha anunciado que, a partir de 2005, no volverá a facilitar cifras sobre la empresa, ya que se divulgarán los resultados de la casa matriz, General Motors Europa. Éstos abarcan las actividades de la marca en la planta de Figueruelas, donde el año pasado se produjeron 406.000 unidades de los modelos Corsa y Meriva.

La empresa, cuyas pérdidas en 2002 fueron de 227 millones de euros, ha recortado la jornada laboral de 5.500 empleados alemanes desde las 35 hasta las 30 horas semanales, con el fin de reducir costes y evitar despidos.

Por otra parte, Opel aún tiene que decidir la fabricación del Insignia, un vehículo de gama alta cuyo prototipo fue presentado en el Salón de Frankfurt del año pasado. A pesar de la buena acogida que obtuvo entre el público, los responsables de la firma han señalado que su mercado en Europa es reducido.

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