¿Por qué aumentan las muertes en la carretera?

Las cifras de 2003 rompen la tendencia a la baja observada en los últimos años: las muertes en la carretera han aumentado durante el pasado ejercicio y las excusas de la DGT no sirven para explicarlas. Según las asociaciones de automovilistas, los países de nuestro entorno cuentan con los mismos problemas que existen en España y, sin embargo, han disminuido los accidentes de tráfico.
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¿Por qué aumentan las muertes en la carretera?

En 2003, se han contabilizado 4.032 fallecidos en accidentes de tráfico, seis personas más (un 0,1 por ciento) que el año pasado. Los siniestros (3.466), los heridos graves (2.061) y los leves (1.967) también han aumentado.

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p> Estos datos han sido acogidos con pesar por las diversas asociaciones de automovilistas, que no encuentran suficiente la explicación aventurada por la Dirección General de Tráfico para aclarar este incremento en las muertes. Según el organismo representado por Carlos Muñoz-Repiso, el parque automovilístico ha aumentado un 3 por ciento y ha llegado a las 25.924.779 unidades el año pasado. Se matricularon 1.903.887 vehículos (un 7 por ciento más que en 2002) y se dieron de baja 1.033.694, lo que representa un incremento de 859.047 coches. Esta subida, según la DGT, ha sido la que ha producido el crecimiento en el número de fallecidos en la carretera. Sin embargo, teniendo en cuenta estos datos, la cifra de muertos por cada millón de automóviles se sitúa en 155, una cantidad que disminuye cada año, afirma la entidad.

Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, asegura que ha habido un parón en la inversión en infraestructuras que no se corresponde con el aumento del parque automovilístico y el mayor movimiento de los españoles. Hay una ecuación entre dicha inversión y “el número de siniestros con víctimas, pues cuando desciende la primera, sube el segundo”, sostiene. “No es cierto que se produzca por el incremento del parque automovilístico, pues en los países de nuestro entorno también crece. Lo que ocurre es que hay un desajuste entre la movilidad de los ciudadanos y las carreteras que la soportan. Cuando se acrecienta este desajuste, la siniestralidad también lo hace”, sostiene.

El endurecimiento de las sanciones no es suficiente, asegura, ya que debe ir acompañado de un aumento en los presupuestos. De lo contrario, corremos el riesgo de quedarnos retrasados respecto al resto de países europeos, donde sí se han producido una disminución en el número de víctimas en las vías: Francia e Italia han rebajado esta cifra en un 23 y un 30 por ciento, respectivamente. El primero, el más azotado por esta “plaga” en Europa, lanzó en diciembre de 2002 un plan de choque conocido como “tolerancia cero”. Se multiplicaron los controles y los radares, se endurecieron las multas, se creó un nuevo permiso de prueba y, en 11 meses, el número de muertos en las carreteras galas se ha reducido de forma espectacular.

Sin embargo, en España “asistimos al cambio de tendencia que se ha producido respecto a 2001 y 2002, años en los que los muertos en accidentes de circulación descendieron en relación con el ejercicio precedente”, explica el presidente de AEA. En su opinión, el aumento registrado en 2003 obedece a la falta de seguimiento de las medidas implantadas en la reforma de la Ley de Tráfico, realizada en 2002. “No sabemos si las soluciones son efectivas o no”, apunta. También desde la entidad PAT-APAT (que agrupa a afectados por siniestros de tráfico), señalan que las disposiciones son insuficientes y tardan demasiado en ser aplicadas, por lo que los responsables de la Seguridad Vial en España se merecen “carbón” como regalo de Reyes, por no actuar adecuadamente ante “una de las principales lacras de nuestro país”. Ana María Campos, presidenta de Stop Accidentes, ha pedido al Gobierno que se deje de excusas y admita que España tiene un grave problema de siniestralidad. Además, ha reclamado que en las cifras oficiales de fallecidos se incluyan las víctimas de los accidentes urbanos, que Tráfico no estima en el cómputo anual.

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p> Por su parte, Alfons Perona, secretario ejecutivo de la Fundación RACC (Real Automóvil Club de Cataluña), ha recordado que en la Comisión de Interior del Congreso se realizaron una serie de consultas a diferentes expertos en temas de tráfico, con el fin de recabar la mayor información posible y terminar con este goteo incesante de muertes. “Se elaboraron unas conclusiones que centraron bastante bien el problema. Se hablaba de puntos negros, infraestructuras, señalización, mantenimiento de vehículos, reeducación, sanciones más duras para los reincidentes… Pero la mayor parte de ellas se han quedado en el tintero”, añade.

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p> También el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) ha querido aportar su visión. Fernando González Iturbe, un portavoz de la entidad, afirma que “la educación es fundamental a la hora de disminuir la siniestralidad en las carreteras españolas”.

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p> El responsable de Seguridad Vial del RACE (Real Automóvil Club de España), Antonio Lucas, también ha señalado la necesidad de convertir esta materia en una “prioridad política”. Así, aboga por poner en marcha medidas educativas en las escuelas y también el carné por puntos. “España no cumple con las expectativas de reducción que se han marcado desde la Unión Europea para 2010 (disminuir los fallecidos en la carretera en un 50 por ciento), objetivo que sí cumplen otros socios”, apunta.

Las comunidades autónomas en las que se ha registrado una mayor siniestralidad en 2003 han sido Andalucía, con 662 fallecidos, Cataluña (513), Castilla y León (415) y la Comunidad Valenciana (401). En el lado contrario de la balanza se encuentran Cantabria, con 44 víctimas, y La Rioja (45). Los accidentes aumentaron en Aragón un 27 por ciento, mientras que el número de muertos subió un 22 por ciento. En Asturias, estas tasas llegaron al 23,8 y al 25,8 por ciento, respectivamente.

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p> A pesar de que Cataluña es una de las regiones con una siniestralidad más alta, lo cierto es que se ha reducido un 7 por ciento respecto a 2002. Este descenso podría relacionarse, según “El Periódico de Cataluña” con el control que, desde hace dos años, realizan los Mossos d’Esquadra en las carreteras de las 4 provincias.

Desde 1.989, año en el que se registraron 6.095 fallecidos, las cifras de víctimas en la carretera fueron recortándose, hasta las 3.998 de 1996. Desde esa fecha y hasta la actualidad, los números se han estancado y no han vuelto a bajar de los 4.000 muertos.

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