Los accidentes mortales no se reducen en 2003

Mientras que Francia ha acabado el año con 2.300 muertes menos en sus carreteras, España no ha logrado reducir el número de accidentes mortales. Según la DGT, en 2003 han fallecido 4.032 personas en 3.446 siniestros.
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Los accidentes mortales no se reducen en 2003
Los accidentes mortales no se reducen en 2003

El Puente de la Constitución con 76 muertos en las carreteras supuso la voz de alarma. Sin embargo, no es la única jornada trágica vivida en las carreteras españolas. De media, pierden la vida 15 personas en accidentes de tráfico.

No es extraño que este tema preocupe más a los españoles que el paro o que el alto precio de la vivienda (la última encuesta de Attitudes Audi refleja que los accidentes son el tercer problema para la sociedad española, sólo superado por el cáncer y el terrorismo).

La DGT ya ha adelantado cómo es el balance de 2003 y los números no son nada esperanzadores. Ellos aseguran que la siniestralidad en carretera “se mantiene”: se ha producido 3.446 accidentes mortales, en los que han fallecido 4.032 personas (6 más que el pasado año). También han resultado heridas graves 2.061 personas y 1.977 heridas de levedad.

12 accidentes más (se incrementan un 0,3 por ciento).
6 muertos más (+ 0,1 por ciento).
103 heridos graves más (+ 5,2 por ciento).
49 heridos leves más (+ 2,5 por ciento).

Estos datos podían ser aún peores si tenemos en cuenta que el análisis de Tráfico no recoge los accidentes ocurridos en zonas urbanas y sólo contabiliza las consecuencias de un accidente en las 24 horas siguientes (la persona pudo fallecer días después).

Más parque móvil, ¿mayor siniestralidad? La relación no está tan clara; al menos, nuestros vecinos franceses han logrado un balance muy distinto al español. Desde que el Gobierno galo empezó una política de mano dura y declaró la lucha contra la siniestralidad como una “causa nacional”, el número de fallecidos en carretera se ha reducido considerablemente. El año termina con 2.300 muertes menos: un 23 por ciento de descenso en el número de muertos y una reducción del 20 por ciento en el número de heridos.

No es extraño que los rotativos franceses, como Le Monde, hablen de una “revolución imperceptible”. ¿Cuál es el secreto de su éxito? Más multas, mayor concienciación y, según apuntan sus periódicos, los radares automáticos que funcionan desde hace meses. Estos aparatos fotografían al coche que haya cometido un exceso de velocidad y se encargan de tramitar la denuncia. Así, el infractor antes de llegar a su casa ya tiene la multa en el buzón.

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