Puente y nieve, ¿estás preparado?

Las condiciones meteorológicas serán adversas para la conducción, pero –aún así- se prevé una auténtica avalancha de conductores. Tráfico espera 12 millones de desplazamientos, por lo que, durante tres días, sacará a casi todos sus efectivos a las carreteras.
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Puente y nieve, ¿estás preparado?
Puente y nieve, ¿estás preparado?

A la hora de conducir un vehículo hay que respetar las normas de circulación y mantener siempre la vigilancia para evitar situaciones complicadas. Si, además, tenemos buen conocimiento y pericia en el manejo de los órganos mecánicos que componen el vehículo, reduciremos notablemente las situaciones de peligro. Aquí os recomendamos algunos trucos y consejos que permitirán un mejor manejo de nuestro coche. Precisamente, uno de los puntos básicos para conducir cómodamente con seguridad es ir bien situados a los mandos.

Acoplarse en el asiento:

A la hora de conseguir una postura que nos resulte cómoda al tiempo que nos permita maniobrar con el mínimo esfuerzo y la mayor rapidez y conseguir la mejor visibilidad, hay que seguir un cierto orden. Lo primero es ajustar la banqueta para que, con el embrague pisado a fondo, nuestra pierna esté ligeramente flexionada. Así, además de llegar fácilmente a los pedales, evitaremos una de las lesiones más frecuentes en caso de accidente: la rotura de rodilla al frenar bruscamente con las piernas estiradas. Tampoco hay que olvidar que, mientras conducimos, debemos descansar nuestro pie izquierdo sobre el paso de rueda, ya que nos ayudará a sujetarnos mejor en las curvas.
La altura ideal de la banqueta será la que nos permita una visión perfecta al tiempo que estamos lo más abajo posible y el respaldo del asiento se situará de la manera más vertical, pero siempre manteniendo cierta naturalidad en las posturas. Es preferible elegir una postura que nos resulte cómoda antes que adoptar una perfecta, “de libro”, si nos resulta incómoda.

Las manos, en el volante:
Con la espalda bien apoyada, debemos ser capaces de situar nuestras muñecas en la parte superior del aro del volante, que es la más alejada del tronco, de manera que los brazos queden ligeramente flexionados. En marcha, las manos se colocarán como si marcaran las 10 y 10 en un reloj y pondremos el pulgar fuera del arco. Los errores más frecuentes son coger el volante por dentro -como puedes ver en las imágenes-, una postura que limita la movilidad y amplitud de giro del mismo, o empuñarlo como si fuera un manillar, lo que nos obliga a variar nuestra posición en caso de tener que efectuar un giro brusco.

Ante un obstáculo imprevisto, que nos obliga a detener el vehículo de una forma inmediata, lo primero que debemos frenar son nuestros nervios y falsas creencias sobre el uso del automóvil (ciertas cosas, además de posibles, algunas veces son muy recomendables, como frenar en curva - con reservas, claro - o pisar el embrague a la vez que el freno ante situaciones de emergencia). En una frenada de emergencia, para detener el coche en el menor tiempo y espacio posible, hay que olvidarse por completo del cambio y pisar a fondo el freno a la vez que el embrague, pero, si no poseemos ABS, debemos tener en cuenta que las ruedas llegarán a bloquearse; en este caso, además de perder maniobrabilidad, el coche se deslizará con los neumáticos bloqueados.
Por eso, cuando no contamos con este dispositivo, en las citadas frenadas de emergencia, la presión sobre el pedal tiene que ir de más a menos. En un primer momento, la inercia del vehículo hace más difícil que las ruedas se bloqueen, pero luego hay que disminuir la presión sobre el pedal para evitar el bloqueo. También podemos simular el funcionamiento del ABS apretando y soltando el pedal lo más rápido posible.
Si circulas por autopista y de repente encuentras un atasco o un obstáculo delante y no te da tiempo a frenar, pero, en el otro carril o en el arcén, hay un hueco en el que, quizás, puedas meterte… La solución no es sencilla, pero se puede llegar a controlar con la práctica: en un primer momento, frenamos con fuerza –las ruedas se pueden llegar a bloquear-, pero, cuando comprobamos que el impacto es inevitable, soltamos el freno y efectuamos el giro para esquivar; una vez que volvemos a tener el coche recto, nos empleamos a fondo con el pedal para conseguir detener totalmente el coche.

Uno de los principios que mejor funciona en la carretera es emplear el sentido común y actuar siempre con precaución. Es decir, adecuar siempre la conducción en función de las condiciones de tráfico de la vía. Ante condiciones meteorológicas adversas –lluvia, nieve, niebla, puesta de sol, etc- conviene extremar las precauciones, reducir siempre la velocidad hasta que se pueda garantizar una marcha sin riesgos y aumentar las distancias de seguridad, pues en estos casos podemos tener falta de apreciación de las distancias reales, o bien que éstas aumenten por la baja adherencia del firme.

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