Los “tramos blancos” salvan 120 vidas al año

Son tramos de amplia visibilidad, perfectamente predecibles, sin cambios de rasante imprevisibles, ni con curvas muy cerradas: son los tramos blancos, aquellos trazados de más de 25 kilómetros en los que no se ha registrado ninguna víctima mortal durante 5 años consecutivos. El Instituto Mapfre de Seguridad Vial y la Asociación Española de la Carretera han detectado en nuestro país casi 2.000 km de este tipo de carreteras. Eso sí, el estudio ha excluido autopistas y autovías.
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Los “tramos blancos” salvan 120 vidas al año
Los “tramos blancos” salvan 120 vidas al año

El Instituto Mapfre de Seguridad Vial y la Asociación Española de la Carretera (AEC) presentaron ayer un novedoso estudio, el primero de este tipo realizado en Europa, en el que han tratado de definir como tramos blancos todas aquellas carreteras que no han registrado ni un solo accidente mortal durante cinco (o más) años consecutivos. Ambas organizaciones, en su empeño, han realizado un pormenorizado análisis de los más de 200.000 siniestros de circulación ocurridos en la red estatal entre 1997 y 2001.

Como requisitos básicos, el estudio sólo ha contemplado bajo esta denominación los tramos que, cumpliendo las variables anunciadas, presentan una longitud de más de 25 de kilómetros y pertenecen a la red de carreteras convencionales del estado, salvo autopistas y autovías. “No tratamos de enmendar la plana a ninguna Administración, tan sólo hemos querido ayudar, indicando dónde hay un menor índice de siniestralidad”, aseguró Miguel María Muñoz, presidente del Instituto Mapfre.

El informe asegura que de los 16.348 kilómetros de carretera que conforman la red viaria convencional española, un total de 1.868 (el 12 por ciento) no han registrado ningún accidente con víctimas mortales desde 1997. Estos trazados, según el estudio, evitan cada año con su mayor seguridad alrededor de 120 muertes por accidente de tráfico.

Del estudio global de tramos blancos se desprende también una serie de conclusiones, consideradas muy significativas para la seguridad. En primer lugar, todos estos trazados se han observado en carreteras de un carril por sentido de unos 3,5 metros de ancho (a veces aparece uno adicional para vehículos lentos), con arcén de 1,5 a 2 metros y velocidades máximas de 90 ó 100 kilómetros por hora.

Estos tramos presentan también una amplia visibilidad en la mayoría de casos, son perfectamente predecibles y se adaptan con suavidad a la orografía del terreno. Su trazado, además, se caracteriza por carecer de cambios de rasante imprevisibles y de curvas cerradas que ocultan el tramo siguiente.

Según el estudio, las calzadas de estos trazados muestran un buen firme, aunque “no transmiten una falsa sensación de seguridad, es decir, que no incitan al conductor a circular a mayor velocidad de la permitida”, asegura Jacobo Díaz, director técnico del AEC.

Los tramos blancos presentan también como característica común una buena señalización vertical tanto por su ubicación como por su conservación y visibilidad. Las marcas horizontales, por su parte, se encuentran en un estado óptimo y están completadas con zonas de “cebreados” en las intersecciones y flechas que marcan el fin de las áreas de adelantamiento.

Los datos del informe revelan igualmente que la cantidad de información que recibe el usuario no es sobreabundante, pero tampoco escasa. El equipamiento es el necesario, de forma que el conductor no se ve obligado a hacer esfuerzos suplementarios para interpretar la información que proporciona la vía en su conjunto.

Para Aniceto Zaragoza, director general del AEC, los denominados tramos blancos se caracterizan, fundamentalmente, “porque el conjunto de la infraestructura (trazado, pavimento y equipamiento) transmite una información coherente al conductor, que se traduce en una probabilidad mucho menor de fallo humano”. Miguel María Muñoz destacó, no obstante, que “no hay que olvidar que la Seguridad Vial es el resultado armónico del conductor y la carretera. No sólo los tramos evitan accidentes”.

Por comunidades, Aragón es la que concentra un mayor porcentaje de vías sin accidentes mortales. De sus 1.744 kilómetros de carreteras estatales, más de un 23 por ciento son tramos blancos. Le siguen Asturias y Castilla La Mancha con más de un 16 por ciento y la Comunidad Valenciana y La Rioja con más de un 15 por ciento. Por provincias, el estudio señala a Guadalajara como la primera, con un 35 por ciento de kilómetros sin accidentes mortales, seguida por Teruel (31 por ciento) y Cuenca (25 por ciento). Ante estos datos, ha habido ya críticas que aseguran que los tramos blancos aparecen en aquellas carreteras donde circulan menos vehículos, de ahí que Madrid o Barcelona, por ejemplo, no registren ni siquiera uno en sus carreteras.

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