Mano dura contra los conductores ebrios o reincidentes

Los conductores que circulen bajo los efectos del alcohol podrán ir a la cárcel hasta seis meses. El nuevo Plan de Seguridad Vial también promete mano dura para los reincidentes y para todos aquellos que circulen sin seguro. Se han modificado más de 19 medidas: es toda una revolución legal.
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Mano dura contra los conductores ebrios o reincidentes
Mano dura contra los conductores ebrios o reincidentes

Hasta ahora, conducir ebrio se sancionaba con arrestos domiciliarios de fin de semana que, en la realidad, casi nunca se cumplían.

El nuevo texto presentado por Interior propone que estos casos se castiguen con prisión de tres a seis meses o bien con una multa de hasta 108.000 euros (18 millones de las antiguas pesetas) y con trabajos para la comunidad por un período de 31 a 90 días. Además, estos conductores serán privados del carné de conducir entre 1 y 4 años.

Con la nueva normativa, los jueces no tendrán tanto margen a la hora de juzgar a los conductores bebidos. El Código Penal establecerá qué tasas son consideradas delito.

El salto es cuantitativo y no es el único cambio al que tendrán que habituarse los conductores. El nuevo Plan de Seguridad Vial es una auténtica revolución; incluye 19 modificaciones y requerirá incluso modificaciones del Código Penal. Sin embargo, Interior no se achanta: según señalan, las seis mil muertes anuales que se producen en nuestras carreteras exigen medidas contundentes.

“Estas medidas, que siempre parecen tan coercitivas y tan duras, están encaminadas a muy pocos conductores, que son los que producen la mayor inseguridad. La mayoría de los conductores no tienen por qué preocuparse”, asegura el director general de Tráfico, Carlos Muñoz-Repiso.

El Gobierno ha copiado de sus homólogos portugueses las medidas que aplican a los denominados “conductores díscolos”.

Al conductor que cometa en menos de dos años tres infracciones muy graves (circular a más de 180 km/h en autopistas y autovías o a más de 80 en ciudad; conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas o en sentido contrario…), se le retirará el carné de conducir, además de recibir una multa que puede ascender hasta los 600 euros. Sólo podrá recuperar el permiso si realiza un curso de reciclaje y reeducación, pero –aunque supere éste- tendrá que estar un mínimo de un año sin licencia.

Aquellos que conduzcan sin licencia, no podrán obtener el permiso en el plazo de un año y el vehículo quedará retenido durante ese tiempo. Esta medida ya ha levantado mucha polémica, porque Interior también pretende que se retenga el vehículo aunque el infractor no sea el propietario: si ha habido consentimiento, el castigo se traspasa. También se intervendrá el vehículo durante un mes (tres meses en caso de reincidencia) si éste no tiene el seguro obligatorio, mientras que su propietario será sancionado con una multa de entre 1.000 y 3.000 euros.

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, ha asegurado que sancionar con el depósito temporal del vehículo la conducción sin carné tiene visos de “inconstitucionalidad, ya que afecta al derecho de propiedad”. “Una cosa es ser infractor y otra propietario, y no pueden retener tu vehículo por una infracción cometida por otro”, ha señalado.

Los jóvenes –a los que Interior considera un principal grupo de riesgo- tendrán un sistema sancionador específico. Para empezar, si durante los dos años siguientes a la obtención del permiso de conducir, cometen tres infracciones graves o dos muy graves, se les revocará la licencia y no podrán examinarse hasta por lo menos un año.

Los conductores de ciclomotores que cometan dos infracciones graves o una muy grave en el plazo de dos años les será revocada definitivamente la licencia.

Eso sí, podrán obtener el carné para conducir coches. Además, los ciclomotores deberán pasar a partir de ahora la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

“La licencia de ciclomotor se da como una especie de régimen de confianza, con poca exigencia. Al que defrauda esta confianza se le quita. Se intenta que los chicos tomen más en serio la conducción y sepan que tienen que examinarse para obtener el permiso de conducción si cometen una barbaridad”, ha asegurado Muñoz-Repiso a “El Periódico”.

Como ya hemos explicado, los conductores podrán someterse –y reducir sus sanciones- a cursos reeducadores. El Gobierno prevé que cerca de 700 automovilistas tendrán que volver a la autoescuela para reciclarse o repetir el examen.

Por eso, a partir de ahora, estos centros serán controlados muy de cerca. Interior les facilitará el material didáctico, les obligarán a contar como mínimo con un titular, un director y dos profesores (estos deberán tener como mínimo el título de Educación Secundaria Obligatoria o el de Formación Profesional de grado medio, además del carné de clase B) y a poseer un vehículo para las clases prácticas adecuado a la clase de permiso.

Los alumnos realizarán sus primeras maniobras en circuito cerrado y tendrán derecho a clases de una duración mínima de 45 minutos. La normativa, además, permite que los minusválidos puedan aportar su propio coche adaptado para realizar las prácticas de conducción.

El nuevo reglamento parte de la premisa de que la principal finalidad de las autoescuelas es la seguridad vial, por lo cual su actividad está sometida a la intervención administrativa, pero “respetando siempre el principio de libertad de empresa”, ha señalado el Ministerio del Interior. Así, si en una autoescuela el porcentaje de alumnos aprobados es inferior en un 20 por ciento a la media provincial y estos resultados se repiten durante tres meses, Tráfico podrá suspender la actividad de ese centro.

Con la nueva normativa, la “Educación Vial” llegará a la escuela. Esta asignatura se incluirá en la enseñanza obligatoria para los niños de 6 a 16 años. Cada Comunidad Autónoma decidirá cómo imparte dicha asignatura y expedirá un Certificado Escolar de Seguridad Vial, un documento que contará cuando estos chicos se saquen el carné de conducir. Además, se hará mucho hincapié en las causas y las consecuencias de los accidentes de tráfico.

Después de un largo tira y afloja, con acusaciones de posibles negocios ocultos, los chalecos reflectantes serán obligatorios. Deberán estar homologados y utilizarse en casos de falta de visibilidad como medida preventiva antes de descender del vehículo en averías o accidentes. No obstante, no existe una directiva europea que obligue a llevar estas prendas, por lo que este requisito será difícil de aplicar.

Los principales club de automovilistas se han mostrado muy optimistas con las medidas aplicadas. Recuerdan que Francia –hasta entonces el país más castigado con los accidentes de tráfico- lleva un año con una política de mano dura y las consecuencias ya se notan en la carretera.

Para el Real Automóvil Club de España (RACE), el Plan de Seguridad Vial anunciado por el ministro del Interior, Ángel Acebes, ha asegurado que el texto es positivo, pero ellos apuestan más por la educación que por la sanción. Una opinión parecida comparte el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA), que espera que la nueva normativa “elimine de las carreteras conductores peligrosos”.

Sin embargo, Automovilistas Europeos Asociados se ha mostrado más crítico. Según su presidente, Mario Arnaldo, las medidas anunciadas “son un parcheo para dar la apariencia de que se está haciendo mucho”, pero la siniestralidad sigue en aumento.

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