Lancia Ypsilon

La marca italiana ha sacado a la pasarela sus 555 versiones del nuevo Ypsilon, que nace, según Lancia, como un complemento de moda, capaz de adaptarse al estilo de cualquier conductor. Habrá que tener cuidado, pues tiene argumentos suficientes para convertir a los menos interesados por este mundo en auténticas “fashion victims”.
Autopista -
Lancia Ypsilon
Lancia Ypsilon

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

Según Lancia, se trata del Diesel con inyección directa “common rail” de segunda generación más pequeño que existe. Pesa 130 kilos, posee 70 CV, permite alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h y su consumo oficial es de 4,5 l/100 km. Tras la primera toma de contacto con la gama, podemos afirmar que se trata de la mecánica más recomendable, pues mueve el automóvil con mucha soltura, casi igualando a la que ofrece el motor de gasolina más potente, con 95 CV.

Éste no se comporta mal y otorga fuerza suficiente para circular sin problemas por autopistas y carreteras amplias, aunque –evidentemente- su gasto de combustible es más elevado (llega a los 6,5 l/100 km) y resulta bastante ruidoso. Sin embargo, es excelente para aprovechar las cualidades dinámicas del Ypsilon, que cuenta con una amortiguación firme y con un equipo de frenos bastante correcto. Gracias a estos elementos, es posible afrontar sin empachos las curvas más cerradas, aunque la excesiva asistencia de la dirección, incluso cuando desconectamos la función “City”, puede provocar que la trazada no sea todo lo perfecta que deseemos.

El Multijet, por su parte, también otorga unas prestaciones notables y, además, es el único que estará asociado al cambio D.FN System. Esta transmisión -disponible a partir de enero de 2004- automatiza los mandos del embrague y la palanca de cambio y ofrece dos posibilidades de funcionamiento: semiautomática y automática.

Con la primera, podremos insertar las relaciones desplazando la palanca hacia delante –para subir de marcha- o hacia atrás (para bajar). Si elegimos el modo de funcionamiento automático, contaremos con un modo de gestión normal y otro económico, en el que se prima el confort de marcha y la reducción en el consumo de carburante.

Las versiones manuales del cambio tienen un manejo muy cómodo, ya que la palanca se ha situado en la consola central, por lo que es más accesible. Su precisión es la esperada y proporciona una rapidez razonable, aunque, teniendo en cuenta la sofisticación presente en el habitáculo, no estaría de más que contase con un manejo más suave. Lo mismo ocurre con algunos de los mandos –como el de los intermitentes, luces o limpiaparabrisas-, pues empañan la buena impresión general del habitáculo. Asimismo, la calidad de algunos de los plásticos también es mejorable.

Los nuevos Ypsilon cuentan con los ya conocidos motores de 1.200 cm3, con 60 y 80 CV, y con los nuevos propulsores 1.4 de gasolina y 1.3 Multijet. Éste, llamado a ser referencia en su segmento, es el que proporciona más garbo a la marcha del vehículo cuando convierte la ciudad o la carretera en su pasarela particular.

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