Volkswagen Golf V

Con una imagen actualizada, poco rupturista, el Volkswagen Golf de la quinta generación pretende continuar el éxito obtenido con las anteriores ediciones del modelo. Amplia variedad de motores en gasolina y Diesel, buen nivel de terminación, amplitud interior y comportamiento ágil son sus principales argumentos.
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Volkswagen Golf V
Volkswagen Golf V

Con una base tan sólida como la empleada en el Touran o el A3 estaba claro que el Golf iría por el mismo camino en cuanto a comportamiento. No sólo es un coche más amplio que antes. Ahora también es más cómodo y fácil de conducir. Gran parte de responsabilidad recae en el nuevo tren trasero multibrazo, que absorbe con mucha facilidad las imperfecciones del terreno y otorga un comportamiento muy ágil. Se encuentra montado sobre unos cojinetes elásticos que permiten aislar la carrocería de posibles perturbaciones originadas al circular sobre pisos degradados, lo que evita oscilaciones incómodas y vibraciones. Además, la posición de los muelles, más baja, y de los amortiguadores, resta menos espacio al maletero.

También el tren delantero ha recibido un tarado específico, aunque continúa con el clásico esquema McPherson. La principal novedad en el tren delantero se refiere al apartado de la dirección, que cuenta con un sistema de dirección eléctrica. Ésta, no resta potencia al motor y además permite una rapidez y precisión elogiables. (Es muchísimo más agradable y precisa que las que hemos conocido en modelos como el Stilo o el Mégane) y cuenta con un sistema de endurecimiento progresivo en función de la velocidad, así como con un programa corrector para evitar la sensibilidad al viento lateral.

Desde el puesto de conducción, en el que se adopta una correcta postura al volante, se tiene una sensación de dominio de la situación, tanto en carretera reviradas, como circulando a elevada velocidad en autopista. No se producen unas exageradas oscilaciones de la carrocería en zonas enlazadas y el sistema de control de estabilidad se encuentra permanentemente en situación de vigilia, para actuar ante algún desmán que hayamos podido provocar.

Durante la toma de contacto tuvimos la oportunidad de conducir todas las versiones que se comercializarán durante la primera fase de lanzamiento, es decir, dos de gasolina de 1,4 y 1,6 litros con potencias de 75 y 115 CV, respectivamente, así como las dos TDI de 1,9 y 2,0 litros, con cifras de 105 y 140 CV, respectivamente.

Nos sorprendió gratamente la versión más pequeña de gasolina que, sin ser excesivamente potente, logra mantener unos cruceros muy elevados en autopista, con bajo nivel de ruido y bastante suavidad de marcha. Lógicamente, las aceleraciones y recuperaciones no son su punto fuerte, pero es cierto que en tramos urbanos resulta muy agradable y mantiene el tipo con dignidad.

La siguiente versión de gasolina, FSI de inyección directa, conocida con anterioridad en el A3, aumenta significativamente el nivel de prestaciones y permite circular a cruceros elevados a un régimen muy bajo, ya que esta variante cuenta con caja manual de seis velocidades. En zonas viradas no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los todopoderosos TDI de la marca. El 1.9 sigue siendo espectacular, con los 105 CV que anuncia marcha como un reloj, aunque no llega al nivel de suavidad y refinamiento que nos ha demostrado el sistema JTD de Fiat o el HDI de PSA. Algo más tosco, siempre se encuentra voluntarioso para tirar con energía del conjunto. De serie cuenta con caja de cambios manual de cinco marchas, aunque ofrece la de seis se encuentra de serie en opción.

Respecto a los precios, la marca no ha confirmado éstos para el mercado español, pero sí ha anunciado que en Alemania comenzarán en 15.220 euros, el mismo de las versiones básicas de la generación anterior.

Por su parte, el 2.0 TDI que ya probamos en el A3 y que demostró un funcionamiento muy agradable, mantiene sus características intactas en el Golf, aunque nos ha parecido algo más ruidoso. Esta mecánica le viene como anillo al dedo al nuevo modelo, pues no sólo ofrece un nivel de prestaciones elevado, sino que, además, logra unas cifras de consumo casi insignificantes. Estas versiones llegarán al mercado español a primeros de diciembre.

Habrá que esperar hasta el primer semestre de 2004 para las variantes 1.4 FSI de 90 CV (estrenada en el A2), el FSI 2.0 de 150 que ya conocimos en el A4 o el 1.6 de 102 CV en motor de gasolina. En Diesel se comercializará una variante atmosférica SDI realizada sobre la base del motor 2.0 de 75 CV, una configuración prácticamente en desuso por la mayoría de los fabricantes. Más adelante, en el siguiente semestre, completarán la gama las versiones con sistema de tracción total 4Motion y en 2005 llegarán las variantes más deportivas, GTI y R32.

En cuanto a carrocerías, la marca ha anunciado que habrá desde el principio versiones de tres y cinco puertas en combinación con todas las mecánicas. También está prevista una versión de tres volúmenes para sustituir al Bora, ya confirmada por la marca. Pero no se ha tomado una decisión en firme sobre la producción de una variante familiar, ni a un posible monovolumen en la línea del Ford Focus C-Max, del que hubo rumores sobre su posible producción. Sí se sabe que no habrá una variante descapotable, al menos mientras se comercialice el New Beetle Cabrio.

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