Subaru Outback 2.5i y 3.0 R

Con una “filosofía dual” –uso en campo y en carretera- como estandarte, Subaru presenta estos días el nuevo Outback. La tracción 4x4 y motores bóxer son las señas de identidad de la marca nipona y, como no podía ser de otra forma, están presentes en el nuevo familiar offroad.
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Subaru Outback 2.5i y 3.0 R
Subaru Outback 2.5i y 3.0 R

El espíritu deportivo también está dentro del habitáculo. Por ejemplo, se ha reducido el diámetro del volante y, en el caso del 3.0 R, se ha optado por incluir uno de tres radios marca Momo. El fondo de los relojes es negro, lo que dificulta su lectura cuando el sol incide sobre ellos. La lectura del display, que incluye la información del cuentakilómetros parcial, entre otras, también es dificultosa aun cuando llevamos el reostato regulado para que ofrezca la máxima luminosidad. Obviando estos elementos que podrían mejorarse, el aspecto del salpicadero nos sugiere calidad. Esta sensación se ve reforzada por las incrustaciones símil aluminio en el 2.5i y símil madera en el 3.0 R.

La posición de conducción resulta bastante cómoda. En ambos casos, los asientos son de cuero –en el 2.5i como opción y en el 3.0 R de serie- y recogen y sujetan perfectamente al conductor. Todos los botones están a mano –elevalunas, regulación de los espejos retrovisores, cierre centralizado o mandos del aire acondicionado- y son de fácil e intuitivo uso.

El Outback se encuentra dentro del segmento de los nuevos conceptos de modelos familiares en la línea del Audi Allroad o Volvo XC70. El precio del modelo básico (2.5i con caja de cambios manual) es de 31.500 euros, por 1.500 euros más tenemos la misma mecánica con cambio automático. El más caro (3.0 R) sale por 42.900 euros.

El Outback más potente (3.0 R) tiene únicamente dos elementos opcionales: pintura metalizada (360 euros) y navegador (2.800 euros). El que viene equipado con mecánica menos potente recoge la posibilidad de pintura metalizada (360 euros), navegador (2.800) o bien navegador y tapicería de cuero en un pack por 4.400 euros adicionales.

Como elementos de serie encontramos, entre otros, ordenador multifunción –autonomía, consumo medio y velocidad media-, asientos calefactables, climatizador, control de crucero, dirección asistida, elevalunas eléctrico, espejos retrovisores con intermitente incoporado (nuevo respecto a la anterior generación), llantas de aleación (de 16 pulgadas para el 2.5i y de 17 para el 3.0R), doble techo solar, dos salidas de escape en paralelo (una a cada lado), control dinámico de estabilidad desconectable, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenada y airbags de conductor, pasajero, laterales y de cortina delante y detrás.

Outback 2.5i manual: 31.500 €
Outback 2.5i automático: 33.000 €
Outback 3.0 R automático: 42.900 €

El espíritu deportivo también está dentro del habitáculo. Por ejemplo, se ha reducido el diámetro del volante y, en el caso del 3.0 R, se ha optado por incluir uno de tres radios marca Momo. El fondo de los relojes es negro, lo que dificulta su lectura cuando el sol incide sobre ellos. La lectura del display, que incluye la información del cuentakilómetros parcial, entre otras, también es dificultosa aun cuando llevamos el reostato regulado para que ofrezca la máxima luminosidad. Obviando estos elementos que podrían mejorarse, el aspecto del salpicadero nos sugiere calidad. Esta sensación se ve reforzada por las incrustaciones símil aluminio en el 2.5i y símil madera en el 3.0 R.

La posición de conducción resulta bastante cómoda. En ambos casos, los asientos son de cuero –en el 2.5i como opción y en el 3.0 R de serie- y recogen y sujetan perfectamente al conductor. Todos los botones están a mano –elevalunas, regulación de los espejos retrovisores, cierre centralizado o mandos del aire acondicionado- y son de fácil e intuitivo uso.

El Outback se encuentra dentro del segmento de los nuevos conceptos de modelos familiares en la línea del Audi Allroad o Volvo XC70. El precio del modelo básico (2.5i con caja de cambios manual) es de 31.500 euros, por 1.500 euros más tenemos la misma mecánica con cambio automático. El más caro (3.0 R) sale por 42.900 euros.

El Outback más potente (3.0 R) tiene únicamente dos elementos opcionales: pintura metalizada (360 euros) y navegador (2.800 euros). El que viene equipado con mecánica menos potente recoge la posibilidad de pintura metalizada (360 euros), navegador (2.800) o bien navegador y tapicería de cuero en un pack por 4.400 euros adicionales.

Como elementos de serie encontramos, entre otros, ordenador multifunción –autonomía, consumo medio y velocidad media-, asientos calefactables, climatizador, control de crucero, dirección asistida, elevalunas eléctrico, espejos retrovisores con intermitente incoporado (nuevo respecto a la anterior generación), llantas de aleación (de 16 pulgadas para el 2.5i y de 17 para el 3.0R), doble techo solar, dos salidas de escape en paralelo (una a cada lado), control dinámico de estabilidad desconectable, sistema antibloqueo de frenos con distribución electrónica de la fuerza de frenada y airbags de conductor, pasajero, laterales y de cortina delante y detrás.

Outback 2.5i manual: 31.500 €
Outback 2.5i automático: 33.000 €
Outback 3.0 R automático: 42.900 €

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