Citroën C2

Tras el C3 y el Pluriel, la marca gala ha querido volver a potenciar su faceta deportiva con el C2, el modelo más pequeño –por ahora- de Citroën. La agilidad, la estabilidad y un acusado dinamismo son sus características más destacadas. Sin embargo, los que busquen, además, un coche práctico, encontrarán muchas de las soluciones que ya se han empleado en sus hermanos de gama.
Autopista -
Citroën C2
Citroën C2

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

El pequeño de Citroën, que sólo se venderá en la versión de tres puertas, también sabe dejar a un lado sus aspiraciones deportivas y adaptarse a un uso urbano, gracias a sus reducidas dimensiones, a su facilidad de conducción y a las soluciones que se han empleado en su habitáculo.

La marca afirma que incluso los más altos se sentirán cómodos al volante del C2, pues el asiento (tipo “bacquet” en las versiones deportivas) cuenta con múltiples regulaciones. El volante puede variar su altura y su profundidad, con lo que la adaptación al puesto de conducción queda completa.

La sensación de amplitud se ha cuidado especialmente en un vehículo de medidas tan contenidas (3,66/1,65/1,46 metros). Este Citroën cuenta con cuatro plazas y los pasajeros de las dos traseras podrán regular a su antojo los asientos –independientes-, que pueden moverse 10 centímetros hacia delante o hacia atrás, con el fin de obtener suficiente espacio para las piernas. Además, disfrutarán de la amplia vista que ofrecen los cristales posteriores. Éstos tienen un original diseño, que rompe la tradicional línea de continuación con las ventanillas delanteras, otorgando dinamismo a la imagen exterior.

Cuando lo que se necesite sea un gran espacio para el equipaje, podremos abatir independientemente cada asiento trasero, obteniendo un maletero que, de los 166 litros, puede pasar a los 879. Para facilitar la colocación de las maletas, el C2 hereda del Pluriel un portón que se abre en dos partes. La luneta se desplaza hacia arriba y permite acceder al maletero en sitios estrechos (por ejemplo, al aparcar demasiado cerca de otro coche), mientras que la zona inferior –con un hueco de cinco litros incorporado- se abate y ofrece una amplia boca de carga. Por desgracia, también aparece el mismo problema que en el cabrio/berlina/pick-up: la longitud del portón hará que nos separemos del maletero, lo que resulta incómodo a la hora de colocar objetos voluminosos.

Los detalles específicos incorporados al habitáculo aportan un toque de originalidad al C2, subrayando el carácter desenfadado del vehículo. Así, se han buscado tapicerías de colores vivos y se han incluido empuñaduras interiores en colores traslúcidos. Esta solución –que también se ha aplicado al pomo de la palanca de cambios- resta seriedad a un interior que cuenta con acabados correctos y que ha sido dotado de cuatro airbags, barras de refuerzo en las puertas y una zona de absorción de impactos.

La seguridad no es lo único que se ha cuidado en el equipamiento de serie: elevalunas delanteros, mando a distancia para el cierre de las puertas y ordenador de a bordo, entre otros elementos, lo completan. En las versiones VTR podremos encontrar, además, el ABS con repartidor electrónico de la frenada, el alerón trasero o las llantas de aluminio (de 16 pulgadas para el motor 1.6 y de 15 pulgadas en el resto). Estos dispositivos pueden ampliarse con el control de estabilidad, la pintura metalizada, el climatizador, el equipo de radio-CD, los airbags de techo o el sistema “Navidrive”, un navegador con reconocimiento de voz.

El C2 también puede adaptarse a casi cualquier bolsillo, pues su precio oscila entre los 10.400 euros y los 14.000. Se trata de una buena opción para todos aquellos que estén buscando un coche ágil en todo tipo de trazados y que sea capaz de “llenar” sus aspiraciones deportivas. ¿Aún no te lo crees? Sigue leyendo…

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