Audi Le Mans quattro

Diseño espectacular, corazón de carreras y eficacia en el asfalto son los aspectos en los que se ha basado Audi para el desarrollo de su espectacular Le Mans, un deportivo de calle que hereda la experiencia de la marca en la maratoniana prueba automovilística.
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Audi Le Mans quattro
Audi Le Mans quattro

La positiva experiencia en competición de Audi en las 24 horas de Le Mans con el R8, tres veces ganador de la prueba durante los años 2000, 2001 y 2002, ha servido para la puesta a punto de su nuevo concept car, que lleva el mismo nombre que la histórica carrera automovilística.

Por el momento se trata de un ejercicio de estilo “ultra deportivo”, pero de tener buena acogida entre el público podría llegar a fabricarse y entrar en lucha con modelos de la talla del Porsche Carrera GT, Ferrari Enzo o Mercedes SLR McLaren, todos ellos centrados en el selecto y exclusivo club de los 600 CV.

El Le Mans dispone de un chasis y una carrocería realizados en aluminio de alta resistencia con elementos de fibra de carbono, que usa la tecnología ASF (Audi Space Frame) que ya pudimos ver en el A8 y A2 y una tracción total quattro, que ya es habitual en las realizaciones más potentes y exclusivas de la marca. Pero esta no es la única concesión a la tecnología, pues se ha instalado el motor en posición central de forma que facilite un óptimo reparto del peso en el conjunto y se ha optado por la inclusión de un tren de rodaje con brazos transversales dobles en ambos ejes y amortiguadores de tipo magnetic ride, que ajustan el tarado de la suspensión en función de las necesidades específicas de la conducción.

En lugar de funcionar con el clásico aceite incorporan un fluido magnetoreológico, cuya principal característica es que puede variar sus propiedades de viscosidad al aplicársele un campo magnético. Un ordenador se encarga de analizar diversos parámetros en cuestión de milisegundos para determinar la dureza necesaria en cada momento, aunque el conductor puede seleccionar desde el propio volante dos programas preestablecidos.

Para conseguir el mejor equilibrio entre agilidad y tracción, posee un diferencial central Torsen que reparte el par entre el eje delantero y trasero en un porcentaje del 40 y del 60 por ciento. No obstante, si es necesario, se puede variar el reparto desde un 20/80 por ciento a un 70/30 por ciento.

En esta ocasión se ha recurrido a un nuevo propulsor V10 biturbo colocado en posición central, con inyección directa de gasolina FSI, de 5 litros de capacidad y culatas de 4 válvulas por cilindro, capaz de alcanzar 610 CV de potencia. Destaca por encima de otros aspectos su brutal par, 76,5 mkg, con un margen de entrega enérgico desde casi el ralentí (entre 1.750 rpm hasta 5.800), algo que, según señala Audi, le permite un agrado de uso notable en el día a día.

Este propulsor se encuentra asociado a una caja de cambios de seis marchas, secuencial, que permite una rápida inserción de las mismas para favorecer las prestaciones. Lógicamente, éstas, como parece lógico ante estas desmesuradas cifras, son tremendas.

Llega a 100 km/h desde parado en 3,7 segundos y alcanza los 200 km/h en 10,8 segundos. Su velocidad máxima está autolimitada a 250 km/h, pero los ingenieros de la firma alemana señalan que llegaría sin problemas hasta los 345 km/h, si no tuviera limitador.

Las dimensiones de este Le Mans quattro son espectaculares 4,37 metros de longitud, 1,25 metros de altura y 1,90 de ancho, lo que da una idea de su brutal aspecto. El interior promete un puesto para el conductor y su acompañante bastante desahogado, revestido de material antideslizante con tacto de neopreno, con una instrumentación llena de deportividad, ergonomía y materiales de calidad, en la que destaca el sistema de control MMI, que debutó en el A8. El maletero, evidentemente, no es muy amplio y sólo cubica 100 litros, lo justo para un viaje de fin de semana de dos personas.

Exteriormente, su imagen es musculosa y contundente con claras reminiscencias del TT y del Nuvolari. Destacan, además, unas desproporcionadas tomas de aire en el frontal y en el lateral y unos neumáticos de un tamaño espectacular 255/30 delante y 295/30 detrás, ambas en llanta de 20 pulgadas, sujetas por una tuerca central que asegura un correcto anclaje, un sistema heredado de la tecnología empleada por la marca en competición.

Para la iluminación se ha recurrido a un sistema de Diodos emisores de luz que permiten un optimización de la energía y evitan la incorporación de dispositivos móviles para proporcionar un sistema de iluminación activa.

En este sentido, destaca también el empleo de un recubrimiento hidrófobo en la luna delantera que favorece la visibilidad y repele el agua. Además dispone de una capa aislante que reduce la entrada de rayos UVA e infrarrojos para reducir el calentamiento del habitáculo.

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