La industria automovilística, en recesión

La crisis que atraviesa el sector ha sido comparada en algunos medios de comunicación con la extinción de los dinosaurios. Los optimistas opinan que los problemas de los fabricantes son puntuales, aunque muchos piensan que estas dificultades son tan graves que, a finales de la década, el panorama automovilístico industrial habrá sufrido una profunda transformación.
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La industria automovilística, en recesión
La industria automovilística, en recesión

Como explica el diario “El País” en un amplio análisis recién publicado, las marcas japonesas ganan terreno a las estadounidenses en su propia “casa”, una situación que también se ha hecho extensiva al continente europeo, si bien la situación es menos grave.

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p> Sin embargo, en Norteamérica, los resultados son cada vez menos esperanzadores. En julio, las ventas de los “tres grandes” (General Motors, Ford y Chrysler) no llegaron al 60 por ciento del mercado de su país, lo que supone un 2,2 por ciento menos que en el mismo período del año anterior y un 14 por ciento menos que hace una década. Estos datos se han producido a pesar de los descuentos e incentivos propuestos por las marcas para aumentar sus ventas. Esta “guerra de precios” ha debilitado a los fabricantes hasta el punto de hacer pensar en su extinción: “The economist” ha llegado a señalar que su desaparición “está mucho más cerca de la realidad que de ser un mal sueño”.

Es complicado imaginar algo así, pero los signos persisten ejercicio tras ejercicio. Los principales mercados mundiales (el europeo y el estadounidense) están en crisis; su madurez y la competitividad existente en el territorio, unido a un exceso de producción, han llevado a esta situación.

En ella sacan tajada los constructores orientales, que, según los analistas, jugarán un papel fundamental en los próximos años. Así lo recoge “El País”: el diario español señala cómo han surgido los “tres grandes japoneses” y se han instalado al sur de Estados Unidos, lejos del área de influencia de las automovilísticas autóctonas. Las marcas niponas venden coches sin descuentos ni financiaciones gratuitas y con una gama de modelos amplia y con mayor calidad que las norteamericanas. Según diversos estudios, las firmas japonesas reciben menos quejas en el primer año tras la compra de un vehículo que las estadounidenses. En Europa, el grado de satisfacción de los clientes de las compañías niponas también es más alto. Se trata de un detalle importante, ya que la calidad final de los automóviles –afirma el diario nacional- es uno de los principales factores en la industria automovilística y lo será aún más en el futuro.

Los modelos de producción de los fabricantes orientales también se están imponiendo. En 1991 (fecha, junto a la década de los 70, también complicada para el sector), las pérdidas conjuntas de General Motors, Ford y Chrysler fueron superiores a los 7.000 millones de dólares. La alemana Daimler se hizo con Chrysler y la recesión se superó gracias a una financiación barata, el éxito de nuevas líneas de producción y la imitación de los japoneses en sus sistemas y modelos de manufactura. Ford, que aplicó en su nacimiento (hace 100 años) el modelo industrial conocido como Taylorismo –estandarización de las líneas de montaje-, aplica actualmente los sistemas nipones.

Aunque el panorama pesimista se ha generalizado, las automovilísticas del Viejo Continente están en una situación mejor que las estadounidenses. A las puertas del Salón del Automóvil de Frankfurt, se respira un cierto aire de confianza en la recuperación del sector, si bien los signos no son alentadores.

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p> Así, el exceso en la capacidad de producción –que se cifra en el 30 por ciento- se ha unido a la fortaleza del euro, una variable importante, ya que los márgenes de beneficio con los que se opera en esta industria oscilan entre el 2 y el 4 por ciento. Además, las ventas continúan debilitándose y el descenso acumulado llega ya al 3,8 por ciento, indica “El país”.

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p> En España, las previsiones de principios de año se han vuelto algo más esperanzadoras: tras las operaciones registradas en junio y julio, el cierre del ejercicio permitirá mantener las cifras del año pasado (en el que las matriculaciones descendieron un 4 por ciento).

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p> Según los expertos, la caída en las ventas de los coches de fabricación nacional será del 1,6 por ciento, aunque se neutralizará con el ascenso del 1 por ciento en los vehículos importados. Aun así, los presidentes de las principales filiales de las grandes marcas presentes en nuestro país se muestran optimistas. Es el caso de Juan Antonio Fernández Sevilla, de Renault España, quien asegura que su producción de motores se habrá incrementado un 20 por ciento a final de año. En Opel y Ford también hablan de aumento en la manufactura y en las ventas, afirma el periódico nacional.

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p> A pesar de estas señales, no cabe duda de que el panorama cambiará sustancialmente a finales de esta década y es muy probable que alguna de las firmas “grandes” desaparezca. Según los analistas, ni la próxima generación de jóvenes norteamericanos ni la demanda del mercado chino llegarán a tiempo para salvar la industria automovilística de Estados Unidos.

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