Volkswagen Golf V

Si cuento que he estado en una presentación donde había 450 periodistas acreditados, muchos pensarán que andaba por allí el tal Beckham, o alguna estrella del pop. Pocos pensarán que semejante conmoción la provoca un coche. Pero todo se explica si decimos que era el nuevo Golf. El impacto que este vehículo tiene en el mercado es único, es el alimento de su leyenda y los cimientos de su futuro.
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Volkswagen Golf V
Volkswagen Golf V

Dicen en los toros que no hay quinto malo. En Volkswagen, donde llevan un año un tanto preocupados por la bajada de las ventas, cruzan los dedos y miran al cielo para que esta quinta generación del Golf tampoco sea mala. A la empresa alemana le va mucho en ello, le va la vida.

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p> El Golf V nace así con el peso de ser un mesías y, al tiempo, con la necesidad de estar a la altura de sus cuatro antecesores, las cuatro generaciones de una verdadera leyenda con ruedas. Y nace donde nació el primer Golf hace ya tres décadas, en la veterana fábrica de Wolfsburg, el santuario de Volkswagen.

Allí, a la sombra de las chimeneas por las que respiró el Escarabajo, nos ha llevado Volkswagen a 450 periodistas de todo el mundo para que viéramos in situ y por primera vez al Golf V. Hay algo de emocionante en asistir a los primeros pasos de un coche tan anhelado y tan deseado por millones de personas en todo el planeta...

Según Bernd Pischetsrieder, en 2003 se fabricarán unos 135.000 Golf. Después, en 2004, esperan vende unos 600.000 coches, de los que dos tercios se colocarán en Europa. Este volumen de ventas es la gran esperanza de Volkswagen para recuperar el liderazgo en el escalafón europeo. Se venderá desde un precio de 15.220 euros, la misma tarifa de entrada que tiene ahora mismo.

A las puertas del Salón de Frankfurt, donde se hará la puesta de largo definitiva, Volkswagen nos ha llevado para ver el coche en parado, lo que se llama una presentación estática en el argot. Es decir, que no hemos podido conducirlo, pero sí verlo con detalle, del derecho y del revés.

El nuevo Golf llama la atención porque se parece mucho a su antecesor. Viene inspirado por ese ánimo lampedusiano de que todo tiene que cambiar para que nada cambie. Ya le ha pasado lo mismo a su “primo” el nuevo A3, que se parece bastante al antiguo. En el caso del Golf, el parecido es menos notable, pero la deuda estética es innegable. “Un Golf tiene que ser un Golf”, ha dicho Bernd Pischetsrieder, presidente del grupo, para explicar este continuismo estético.

Pero sí que hay grandes novedades en el aspecto de esta edición del Golf. Para empezar, estrena bastidor, el mismo que llevan ya el Touran y el Audi A3. Sobre esta plataforma el Golf es ahora bastante más grande: 24 mm más ancho, 39 más alta y 57 mm más largo, con lo que totaliza unas dimensiones de 4,20 m de largo, 1,4 de alto y 1,75 de ancho.

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p> Este aumento en la superficie de la plataforma repercute directamente en dos parámetros básicos: la habitabilidad y la estabilidad. De lo segundo no podemos hablar, porque no lo hemos conducido (aunque en el A3 ha mejorado mucho), pero de la habitabilidad sí podemos comentar algo.

Las plazas traseras ganan cinco centímetros y medio para mover las piernas y casi dos y medio para la cabeza (97,9 cm) En las plazas delanteras casi no hay ganancia de espacio. En cambio, sí que la hay en el maletero, que llega a los 350 litros de capacidad.

Por lo demás, la estética sufre cambios de gran sutileza. La línea que forman el capó y el limpiaparabrisas es más tensa y recta, con lo que el coche gana en aspecto deportivo. Además, estrena grupos ópticos delanteros. Se parecen mucho a los del Phaeton, con dos faros redondos apoyados sobre una banda rectangular que aloja los intermitentes.
En la parte trasera, además de un discreto spoiler sobre el portón, también son nuevos los focos, de nuevo en la línea del Phaeton, con grandes circunferencias y unas formas muy modernas. Intermitentes integrados en los espejos retrovisores completan la revisión exterior.

Tuvimos también la ocasión de ver una unidad de carrocería tres puertas, la única que se dejo ver por toda la fábrica de Wolfsburg. Dentro, la sensación de espacio era menor que en el del cinco puertas. Habrá que esperar a una medición estricta para confirmar esta impresión.

Los cambios profundos no van mucho más allá. De puertas adentro el aire que se respira es muy familiar. Los mandos son iguales a los anteriores, con la variación de que la ergonomía se ha mejorado y los paneles y botoneras van más altos y más cerca de las manos del conductor.

Unos asientos de nuevo cuño completan las novedades en lo que se refiere a la configuración básica de los Golf. Sin embargo, se añaden al equipamiento opcional algunos elementos que marcan la diferencia.
Así, por ejemplo, llega un climatizador dual que no utiliza corrientes de aire para refrigerar y que activa la recirculación en cuanto se conectan los limpiaparabrisas o se engrana la marcha atrás. También es nueva la posibilidad de montar reglaje lumbar eléctrico en las opciones que lleven asientos de ajuste eléctrico. Según el presidente de la compañía, han tratado de llevar a los Golf todo lo que han aprendido con los Phaeton y Touareg, las incursiones de Volkswagen en el segmento de lujo.

Para empezar su andadura, el Golf V se ofrece con tres tipos de acabado: Trendline, Comfortline y Sportline.

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p> Trendline El acabado más básico incluye, entre otros elementos, seis airbags, retrovisores eléctricos calefactados, “easy entry” para los tres puertas, control de estabilidad con asistencia a la frenada de emergencia, cinturones con pretensores, llantas de acero de 15 pulgadas para neumáticos de 195/65 R15, respaldo posterior abatible en tres partes y cierre centralizado.

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p> Comfortline
En este acabado se añade a lo anterior un estuche portagafas en el techo, iluminación en la zona de los pies, control de velocidad, ajuste lumbar manual en los asientos, llantas de aleación de 15 pulgadas, sensores de lluvia y de luz, reposabrazos central con guantera y cajones debajo de los asientos delanteros.

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p> Sportline
El acabado más alto añade al Trendline opciones como el ordenador de viaje, el portagafas, las llantas de 16 pulgadas, revestimiento en piel para las palancas de cambios, el volante y el freno de mano, suspensión deportiva, asientos de corte anatómico y molduras y manetas en el color de la carrocería.

Dicen en los toros que no hay quinto malo. En Volkswagen, donde llevan un año un tanto preocupados por la bajada de las ventas, cruzan los dedos y miran al cielo para que esta quinta generación del Golf tampoco sea mala. A la empresa alemana le va mucho en ello, le va la vida.

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p> El Golf V nace así con el peso de ser un mesías y, al tiempo, con la necesidad de estar a la altura de sus cuatro antecesores, las cuatro generaciones de una verdadera leyenda con ruedas. Y nace donde nació el primer Golf hace ya tres décadas, en la veterana fábrica de Wolfsburg, el santuario de Volkswagen.

Allí, a la sombra de las chimeneas por las que respiró el Escarabajo, nos ha llevado Volkswagen a 450 periodistas de todo el mundo para que viéramos in situ y por primera vez al Golf V. Hay algo de emocionante en asistir a los primeros pasos de un coche tan anhelado y tan deseado por millones de personas en todo el planeta...

Según Bernd Pischetsrieder, en 2003 se fabricarán unos 135.000 Golf. Después, en 2004, esperan vende unos 600.000 coches, de los que dos tercios se colocarán en Europa. Este volumen de ventas es la gran esperanza de Volkswagen para recuperar el liderazgo en el escalafón europeo. Se venderá desde un precio de 15.220 euros, la misma tarifa de entrada que tiene ahora mismo.

A las puertas del Salón de Frankfurt, donde se hará la puesta de largo definitiva, Volkswagen nos ha llevado para ver el coche en parado, lo que se llama una presentación estática en el argot. Es decir, que no hemos podido conducirlo, pero sí verlo con detalle, del derecho y del revés.

El nuevo Golf llama la atención porque se parece mucho a su antecesor. Viene inspirado por ese ánimo lampedusiano de que todo tiene que cambiar para que nada cambie. Ya le ha pasado lo mismo a su “primo” el nuevo A3, que se parece bastante al antiguo. En el caso del Golf, el parecido es menos notable, pero la deuda estética es innegable. “Un Golf tiene que ser un Golf”, ha dicho Bernd Pischetsrieder, presidente del grupo, para explicar este continuismo estético.

Pero sí que hay grandes novedades en el aspecto de esta edición del Golf. Para empezar, estrena bastidor, el mismo que llevan ya el Touran y el Audi A3. Sobre esta plataforma el Golf es ahora bastante más grande: 24 mm más ancho, 39 más alta y 57 mm más largo, con lo que totaliza unas dimensiones de 4,20 m de largo, 1,4 de alto y 1,75 de ancho.

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p> Este aumento en la superficie de la plataforma repercute directamente en dos parámetros básicos: la habitabilidad y la estabilidad. De lo segundo no podemos hablar, porque no lo hemos conducido (aunque en el A3 ha mejorado mucho), pero de la habitabilidad sí podemos comentar algo.

Las plazas traseras ganan cinco centímetros y medio para mover las piernas y casi dos y medio para la cabeza (97,9 cm) En las plazas delanteras casi no hay ganancia de espacio. En cambio, sí que la hay en el maletero, que llega a los 350 litros de capacidad.

Por lo demás, la estética sufre cambios de gran sutileza. La línea que forman el capó y el limpiaparabrisas es más tensa y recta, con lo que el coche gana en aspecto deportivo. Además, estrena grupos ópticos delanteros. Se parecen mucho a los del Phaeton, con dos faros redondos apoyados sobre una banda rectangular que aloja los intermitentes.
En la parte trasera, además de un discreto spoiler sobre el portón, también son nuevos los focos, de nuevo en la línea del Phaeton, con grandes circunferencias y unas formas muy modernas. Intermitentes integrados en los espejos retrovisores completan la revisión exterior.

Tuvimos también la ocasión de ver una unidad de carrocería tres puertas, la única que se dejo ver por toda la fábrica de Wolfsburg. Dentro, la sensación de espacio era menor que en el del cinco puertas. Habrá que esperar a una medición estricta para confirmar esta impresión.

Los cambios profundos no van mucho más allá. De puertas adentro el aire que se respira es muy familiar. Los mandos son iguales a los anteriores, con la variación de que la ergonomía se ha mejorado y los paneles y botoneras van más altos y más cerca de las manos del conductor.

Unos asientos de nuevo cuño completan las novedades en lo que se refiere a la configuración básica de los Golf. Sin embargo, se añaden al equipamiento opcional algunos elementos que marcan la diferencia.
Así, por ejemplo, llega un climatizador dual que no utiliza corrientes de aire para refrigerar y que activa la recirculación en cuanto se conectan los limpiaparabrisas o se engrana la marcha atrás. También es nueva la posibilidad de montar reglaje lumbar eléctrico en las opciones que lleven asientos de ajuste eléctrico. Según el presidente de la compañía, han tratado de llevar a los Golf todo lo que han aprendido con los Phaeton y Touareg, las incursiones de Volkswagen en el segmento de lujo.

Para empezar su andadura, el Golf V se ofrece con tres tipos de acabado: Trendline, Comfortline y Sportline.

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p> Trendline El acabado más básico incluye, entre otros elementos, seis airbags, retrovisores eléctricos calefactados, “easy entry” para los tres puertas, control de estabilidad con asistencia a la frenada de emergencia, cinturones con pretensores, llantas de acero de 15 pulgadas para neumáticos de 195/65 R15, respaldo posterior abatible en tres partes y cierre centralizado.

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p> Comfortline
En este acabado se añade a lo anterior un estuche portagafas en el techo, iluminación en la zona de los pies, control de velocidad, ajuste lumbar manual en los asientos, llantas de aleación de 15 pulgadas, sensores de lluvia y de luz, reposabrazos central con guantera y cajones debajo de los asientos delanteros.

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p> Sportline
El acabado más alto añade al Trendline opciones como el ordenador de viaje, el portagafas, las llantas de 16 pulgadas, revestimiento en piel para las palancas de cambios, el volante y el freno de mano, suspensión deportiva, asientos de corte anatómico y molduras y manetas en el color de la carrocería.

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