Europa, próximo campo de batalla para los fabricantes

El mercado automovilístico europeo es un verdadero campo de batalla para los principales fabricantes. Un terreno que en los últimos tiempos se está llenando de escollos cada vez más insalvables.
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Europa, próximo campo de batalla para los fabricantes
Europa, próximo campo de batalla para los fabricantes

Que se lo pregunten a marcas como Renault, PSA Peugeot-Citroën, DaimlerChrysler y Volkswagen, que la semana pasada anunciaban malos resultados. La última en tener que pasar por este “trago” ha sido Fiat, que, a pesar de reducir sus pérdidas, sigue en unos preocupantes números rojos.

En Europa, aunque cada fabricante tiene sus propios problemas, el principal drama que sufren las automovilísticas es el descenso de las ventas. En la actualidad, la caída respecto al año pasado alcanza el 2,6 por ciento y, aunque se ha producido un repunte positivo de las matriculaciones en junio, desde el sector se vaticina que las cosas van a ir a peor en los próximos meses. Así, el presidente de Peugeot, Jean-Martin Folz, ha pronosticado que la bajada puede llegar hasta el 4 por ciento. Un futuro más negro ve alguno de los principales analistas del mercado, que auguran un descenso de hasta el 5,7 por ciento para este año y del 2,4 por ciento en 2004.

La consigna entre los fabricantes en este momento es imitar la política de rebajas que desde hace dos años predomina en el mercado norteamericano. Hay que acabar con la sobreproducción existente y alentar el consumo. Sin embargo, el temor generalizado es que se entre en un círculo vicioso que afecte a los resultados y, por tanto, a los beneficios.

Sólo el futuro dirá si esta medida es provechosa para el sector: por el momento, únicamente podemos detenernos un poco en analizar la situación actual de los principales fabricantes que operan en Europa.

El consorcio germano-estadounidense no está viviendo, ni de lejos, uno de sus mejores momentos. Su sensibilidad ante los vaivenes del mercado norteamericano ha lastrado los resultados de su división norteamericana, Chrysler. Una estabilización de la situación económica en los Estados Unidos y los buenos números que está ofreciendo Mercedes son las principales esperanzas del grupo.

La marca bávara sufre un descenso en las ventas tanto en Europa como en los Estados Unidos, aunque es este mercado el que verdaderamente preocupa a los responsables de la automovilística en estos momentos. La competencia con Mercedes y Lexus está siendo durísima, lo que provocará que sus beneficios se resientan y se presume que desciendan en un 15 por ciento.

La marca alemana no estaba acostumbrada a hacer frente a un descenso de los beneficios del 49 por ciento. La debilidad del mercado estadounidense y alemán (a causa del aumento de los impuestos) ha sido la responsable de hacer pasar a Volkswagen por este “trago”. Una renovación de su gama de modelos, bastante veterana, y la creación de automóviles para nuevos nichos parece ser el remedio que ha ideado el Doctor Pischetsrieder, presidente de la compañía, para “dar la vuelta a la tortilla”.

El grupo galo se ha forjado una merecida fama de fabricante competitivo, con una gama de vehículos atractiva y una capacidad productiva de entre las mejores de Europa. Sin embargo, los malos tiempos también le han afectado y está viendo cómo los beneficios se resisten.

Junio fue benévolo con la marca del rombo. En el sexto mes del año sus ventas se incrementaron en un 13 por ciento gracias, en gran parte, a la buena acogida del nuevo Mégane. A pesar de esto, en Renault no lanzan las campanas al vuelo, ya que sus resultados económicos se están sustentando en estos momentos en los números positivos de su socio Nissan. Desde la marca gala se confía en que la nueva gama Mégane (Scénic incluido) y Espace hagan que Renault no tenga que depender de la japonesa para ofrecer buenos resultados.

La marca italiana se halla inmersa en una situación de pérdidas abismales. La esperanza que le queda es el apoyo de su socio General Motors y el prometido lanzamiento de 26 nuevos modelos en tres años. Lo que no se duda es que uno de los pocos que puede sacar a Fiat del atolladero es su actual director general, Giuseppe Morchio, que ya hizo lo propio con el fabricante de neumáticos Pirelli años atrás.

Ambas compañías siguen trayectorias similares. Florecientes hace una década, ahora están metidas en esfuerzos por reestructurar su negocio en Europa y por incrementar su capacidad productiva en el Viejo Continente. El objetivo que persiguen es claro: abandonar los números rojos.

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