BMW Serie 5

La nueva Serie 5 de BMW aporta multitud de mejoras respecto a la anterior. Chasis mixto de acero y aluminio, suspensiones y dirección activas, luces autoadaptativas, cajas de cambio de seis velocidades o información proyectada sobre la luna delantera, son sólo algunas de las innovaciones que, junto a los reconocidos propulsores de gasolina y Diesel, acompañan al nuevo modelo alemán.
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BMW Serie 5
BMW Serie 5

La incorporación de elementos tecnológicos de primer nivel tiene un reflejo directo en el comportamiento dinámico del BMW. El tacto sigue siendo el típico de un BMW (ausencia de ruidos, dirección precisa, respuesta rápida del motor…) pero se muestra mucho más ágil y dinámico que la versión anterior. Podríamos decir que mejora la comodidad de la anterior Serie 5 y mantiene la agilidad conocida en la Serie 3.

Durante la toma de contacto sólo tuvimos oportunidad de conducir las versiones 520i y 530d, aunque eso sí, durante bastantes kilómetros y por todo tipo de trazados. Lo más destacable de las dos versiones es la sorprendente agilidad con la que se mueve en zonas viradas. El coche entra en las curvas con una facilidad pasmosa y sale airoso por más “perrerías” que le hagamos. En la versión 530d y ante un uso contundente del acelerador, el dispositivo de control de estabilidad, que los responsables de la marca afirman ser ahora menos intrusivo, parpadeaba de forma prolongada a la salida de cada curva, cortando ligeramente la energía suministrada a las ruedas posteriores.

En ningún momento llegamos a notar que este corte de suministro nos dejara “colgados”; tan sólo unas décimas de segundo sin “presión” y de nuevo llegaba fuerza a las ruedas. En alguna ocasión llegamos a percibir una ligera actuación autónoma de los frenos, pero todo con una suavidad y siempre en situaciones lógicas de funcionamiento.

Esta situación, que en el caso del 530d se repetía con cierta frecuencia –la abrumadora entrega de par de esta versión Diesel con sistema de inyección common rail de segunda generación alcanza los 500 Nm de par y 218 CV de potencia- apenas ocurría en la versión 520i, ya que, aunque no se queda corto de potencia, no muestra la brutal entrega de fuerza del motor Diesel.

Es tal la sensación de seguridad que se tiene a los mandos del modelo, que inconscientemente tendemos a presionar más de la cuenta el pedal del acelerador.

La eficacia de las suspensiones también contribuye a la sensación de plena seguridad y dominio del vehículo. Absorben perfectamente las irregularidades del terreno sin que los ocupantes sientan incómodos vaivenes. De hecho, durante gran parte del recorrido tuvimos la oportunidad de circular tras otro Serie 5 que incorporaba la suspensión de chasis activo (Dynamic Drive) y pudimos apreciar cómo la carrocería permanece completamente sujeta ante virajes pronunciados. El coche gira muy plano y no se producen incómodas transferencias de masas en cambios bruscos de trayectoria. Cuando, posteriormente cambiamos de unidad, además pudimos notar la comodidad que representa para los ocupantes, pues no se muestran incómodos balanceos, lo que, en definitiva, permite agilidad y eficacia en la conducción.

El sistema Dynamic Drive, básicamente está compuesto por un sistema de barras estabilizadoras, un conjunto de válvulas hidráulicas, una bomba de aceite, un sensor de aceleración lateral, una unidad de control, un sensor de aceleración lateral y diversos componentes de alimentación.

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p> Las barras estabilizadoras activas se encuentran integradas en los dos ejes, en sustitución de las barras convencionales. Un estabilizador activo transforma la presión hidráulica en forma de tensión o estabilización, según las necesidades de cada momento.

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p> Así, al conducir por ciudad o en línea recta, el sistema se encuentra desacoplado, lo que permite una suspensión de tarado suave que ofrece máxima comodidad a los ocupantes.

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p> En conducción deportiva, el mecanismo endurece las establizadoras de forma que contrarresta el movimiento lateral en un 80 por ciento o más. Lo que no es capaz el sistema, es de anular las leyes de la física. Si se superan los límites establecidos, el coche se inclina para que el conductor advierta, sin peligro, la situación.

Como es habitual en todos los modelos de la marca germana, el equipamiento de serie que incluyen las versiones de la Serie 5 es bastante completo –especialmente en el 545i, que incorpora la dirección y la suspensión activa como elementos de serie-, pudiendo ser completado a voluntad de cada cliente en función de sus gustos y necesidades.

Inicialmente se comercializarán -a partir del próximo mes de julio- las versiones de seis cilindros 520i y 530i, mientras que en Diesel la oferta será, de momento, limitada al 530d. Tras el verano llegarán las variantes 525i y 545i, ésta última con motor de ocho cilindros, 333 CV y 450 Nm de par máximo. Los precios del nuevo modelo arrancan en 38.900 euros de la versión 520i y llegan hasta los 70.150 del 545i. Según anuncian en la marca, han subido aproximadamente un 10 por ciento más respecto a la edición anterior, aunque ahora el equipamiento de serie es bastante más completo.

La incorporación de elementos tecnológicos de primer nivel tiene un reflejo directo en el comportamiento dinámico del BMW. El tacto sigue siendo el típico de un BMW (ausencia de ruidos, dirección precisa, respuesta rápida del motor…) pero se muestra mucho más ágil y dinámico que la versión anterior. Podríamos decir que mejora la comodidad de la anterior Serie 5 y mantiene la agilidad conocida en la Serie 3.

Durante la toma de contacto sólo tuvimos oportunidad de conducir las versiones 520i y 530d, aunque eso sí, durante bastantes kilómetros y por todo tipo de trazados. Lo más destacable de las dos versiones es la sorprendente agilidad con la que se mueve en zonas viradas. El coche entra en las curvas con una facilidad pasmosa y sale airoso por más “perrerías” que le hagamos. En la versión 530d y ante un uso contundente del acelerador, el dispositivo de control de estabilidad, que los responsables de la marca afirman ser ahora menos intrusivo, parpadeaba de forma prolongada a la salida de cada curva, cortando ligeramente la energía suministrada a las ruedas posteriores.

En ningún momento llegamos a notar que este corte de suministro nos dejara “colgados”; tan sólo unas décimas de segundo sin “presión” y de nuevo llegaba fuerza a las ruedas. En alguna ocasión llegamos a percibir una ligera actuación autónoma de los frenos, pero todo con una suavidad y siempre en situaciones lógicas de funcionamiento.

Esta situación, que en el caso del 530d se repetía con cierta frecuencia –la abrumadora entrega de par de esta versión Diesel con sistema de inyección common rail de segunda generación alcanza los 500 Nm de par y 218 CV de potencia- apenas ocurría en la versión 520i, ya que, aunque no se queda corto de potencia, no muestra la brutal entrega de fuerza del motor Diesel.

Es tal la sensación de seguridad que se tiene a los mandos del modelo, que inconscientemente tendemos a presionar más de la cuenta el pedal del acelerador.

La eficacia de las suspensiones también contribuye a la sensación de plena seguridad y dominio del vehículo. Absorben perfectamente las irregularidades del terreno sin que los ocupantes sientan incómodos vaivenes. De hecho, durante gran parte del recorrido tuvimos la oportunidad de circular tras otro Serie 5 que incorporaba la suspensión de chasis activo (Dynamic Drive) y pudimos apreciar cómo la carrocería permanece completamente sujeta ante virajes pronunciados. El coche gira muy plano y no se producen incómodas transferencias de masas en cambios bruscos de trayectoria. Cuando, posteriormente cambiamos de unidad, además pudimos notar la comodidad que representa para los ocupantes, pues no se muestran incómodos balanceos, lo que, en definitiva, permite agilidad y eficacia en la conducción.

El sistema Dynamic Drive, básicamente está compuesto por un sistema de barras estabilizadoras, un conjunto de válvulas hidráulicas, una bomba de aceite, un sensor de aceleración lateral, una unidad de control, un sensor de aceleración lateral y diversos componentes de alimentación.

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p> Las barras estabilizadoras activas se encuentran integradas en los dos ejes, en sustitución de las barras convencionales. Un estabilizador activo transforma la presión hidráulica en forma de tensión o estabilización, según las necesidades de cada momento.

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p> Así, al conducir por ciudad o en línea recta, el sistema se encuentra desacoplado, lo que permite una suspensión de tarado suave que ofrece máxima comodidad a los ocupantes.

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p> En conducción deportiva, el mecanismo endurece las establizadoras de forma que contrarresta el movimiento lateral en un 80 por ciento o más. Lo que no es capaz el sistema, es de anular las leyes de la física. Si se superan los límites establecidos, el coche se inclina para que el conductor advierta, sin peligro, la situación.

Como es habitual en todos los modelos de la marca germana, el equipamiento de serie que incluyen las versiones de la Serie 5 es bastante completo –especialmente en el 545i, que incorpora la dirección y la suspensión activa como elementos de serie-, pudiendo ser completado a voluntad de cada cliente en función de sus gustos y necesidades.

Inicialmente se comercializarán -a partir del próximo mes de julio- las versiones de seis cilindros 520i y 530i, mientras que en Diesel la oferta será, de momento, limitada al 530d. Tras el verano llegarán las variantes 525i y 545i, ésta última con motor de ocho cilindros, 333 CV y 450 Nm de par máximo. Los precios del nuevo modelo arrancan en 38.900 euros de la versión 520i y llegan hasta los 70.150 del 545i. Según anuncian en la marca, han subido aproximadamente un 10 por ciento más respecto a la edición anterior, aunque ahora el equipamiento de serie es bastante más completo.

La incorporación de elementos tecnológicos de primer nivel tiene un reflejo directo en el comportamiento dinámico del BMW. El tacto sigue siendo el típico de un BMW (ausencia de ruidos, dirección precisa, respuesta rápida del motor…) pero se muestra mucho más ágil y dinámico que la versión anterior. Podríamos decir que mejora la comodidad de la anterior Serie 5 y mantiene la agilidad conocida en la Serie 3.

Durante la toma de contacto sólo tuvimos oportunidad de conducir las versiones 520i y 530d, aunque eso sí, durante bastantes kilómetros y por todo tipo de trazados. Lo más destacable de las dos versiones es la sorprendente agilidad con la que se mueve en zonas viradas. El coche entra en las curvas con una facilidad pasmosa y sale airoso por más “perrerías” que le hagamos. En la versión 530d y ante un uso contundente del acelerador, el dispositivo de control de estabilidad, que los responsables de la marca afirman ser ahora menos intrusivo, parpadeaba de forma prolongada a la salida de cada curva, cortando ligeramente la energía suministrada a las ruedas posteriores.

En ningún momento llegamos a notar que este corte de suministro nos dejara “colgados”; tan sólo unas décimas de segundo sin “presión” y de nuevo llegaba fuerza a las ruedas. En alguna ocasión llegamos a percibir una ligera actuación autónoma de los frenos, pero todo con una suavidad y siempre en situaciones lógicas de funcionamiento.

Esta situación, que en el caso del 530d se repetía con cierta frecuencia –la abrumadora entrega de par de esta versión Diesel con sistema de inyección common rail de segunda generación alcanza los 500 Nm de par y 218 CV de potencia- apenas ocurría en la versión 520i, ya que, aunque no se queda corto de potencia, no muestra la brutal entrega de fuerza del motor Diesel.

Es tal la sensación de seguridad que se tiene a los mandos del modelo, que inconscientemente tendemos a presionar más de la cuenta el pedal del acelerador.

La eficacia de las suspensiones también contribuye a la sensación de plena seguridad y dominio del vehículo. Absorben perfectamente las irregularidades del terreno sin que los ocupantes sientan incómodos vaivenes. De hecho, durante gran parte del recorrido tuvimos la oportunidad de circular tras otro Serie 5 que incorporaba la suspensión de chasis activo (Dynamic Drive) y pudimos apreciar cómo la carrocería permanece completamente sujeta ante virajes pronunciados. El coche gira muy plano y no se producen incómodas transferencias de masas en cambios bruscos de trayectoria. Cuando, posteriormente cambiamos de unidad, además pudimos notar la comodidad que representa para los ocupantes, pues no se muestran incómodos balanceos, lo que, en definitiva, permite agilidad y eficacia en la conducción.

El sistema Dynamic Drive, básicamente está compuesto por un sistema de barras estabilizadoras, un conjunto de válvulas hidráulicas, una bomba de aceite, un sensor de aceleración lateral, una unidad de control, un sensor de aceleración lateral y diversos componentes de alimentación.

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p> Las barras estabilizadoras activas se encuentran integradas en los dos ejes, en sustitución de las barras convencionales. Un estabilizador activo transforma la presión hidráulica en forma de tensión o estabilización, según las necesidades de cada momento.

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p> Así, al conducir por ciudad o en línea recta, el sistema se encuentra desacoplado, lo que permite una suspensión de tarado suave que ofrece máxima comodidad a los ocupantes.

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Como es habitual en todos los modelos de la marca germana, el equipamiento de serie que incluyen las versiones de la Serie 5 es bastante completo –especialmente en el 545i, que incorpora la dirección y la suspensión activa como elementos de serie-, pudiendo ser completado a voluntad de cada cliente en función de sus gustos y necesidades.

Inicialmente se comercializarán -a partir del próximo mes de julio- las versiones de seis cilindros 520i y 530i, mientras que en Diesel la oferta será, de momento, limitada al 530d. Tras el verano llegarán las variantes 525i y 545i, ésta última con motor de ocho cilindros, 333 CV y 450 Nm de par máximo. Los precios del nuevo modelo arrancan en 38.900 euros de la versión 520i y llegan hasta los 70.150 del 545i. Según anuncian en la marca, han subido aproximadamente un 10 por ciento más respecto a la edición anterior, aunque ahora el equipamiento de serie es bastante más completo.

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