Barcelona quiere cárcel para la velocidad temeraria

Hace unos días los Mossos d'Esquadra pillaron a un motorista circulando a más de 236 km/h por una carretera comarcal. No es el único: los excesos temerarios de velocidad preocupan tanto en Barcelona que distintos colectivos presionan para que sean castigados con cárcel.
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Barcelona quiere cárcel para la velocidad temeraria
Barcelona quiere cárcel para la velocidad temeraria

No ha ocasionado ningún accidente y sólo ha puesto en peligro su vida, aseguran los Mossos. Así, el infractor sólo tendrá que pagar 514 euros y podrá perder el carné durante tres meses. La infracción habría sido muy distinta si hubiera circulado por Francia: se enfrentaría a cuatro meses de cárcel (así, le ocurrió a un empresario de Bilbao que conducía por una carretera francesa a 230 km/h).

El Servei Catalá del Transit (el equivalente de la DGT en Cataluña) quiere que este tipo de conductores –que, a su juicio, ocasionan muertes en las carreteras con su actitud- reciban penas de cárcel. La petición del Servei va ganando adeptos y la propia Fiscalía ya se plantea acusar esta conducta como "imprudencia temeraria", un delito tipificado en el artículo 381 del Código Penal y castigado con seis a dos años de cárcel y con uno a seis años de privación del permiso de conducir.

Desde la Asociación para la Prevención de Tráfico (PAT), aseguran que los jueces muchas veces tienen las manos atadas. "Es necesario un endurecimiento de las penas. El caso del motorista se ha descubierto porque había un rádar, pero es una actitud muy frecuente", asegura Jesús Rogés, jefe de proyecto de la asociación.

"Hay que acabar con la permisividad. Ahora hay mucho espacio para la decisión del juez. El código penal, cuando habla de conducta temeraria, cita tanto un vehículo de motor como un arma de fuego. Pocos dudan en detener a un hombre que va por la calle con una pistola en la mano, pero no lo hacen cuando va con un coche a 200 km/h", explica Rogés.

Por eso, esta asociación -junto con otras entidades Catalanas- han decidido lanzar un guante a los políticos.

Ahora que se avecinan las elecciones, 11 agrupaciones catalanas han lanzado un manifiesto: quieren que los distintos partidos políticos empiecen a hablar en sus campañas de la alta siniestralidad de tráfico.

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Saben que la seguridad vial es un "tema perdedor de votos", pero aseguran que ya es hora de tomar medidas: casi 1.000 muertos al año en las carreteras catalanas, 100.000 personas afectadas, 120 lesionados medulares irreversibles, más de 30.000 heridos de todo tipo… "¿Por qué no se aprenden estos números los políticos, igual que memorizan el precio del billete del metro o el de la barra de pan?", se preguntan.

"Vosotros que podéis, hacer alguna cosa" es un manifiesto firmado P.(A.)T.(Prevenció d´Accidents de Trànsit); Fundació Institut GUTTMANN; Catalunya Camina (Associació de defensa dels drets dels vianants); Segle XXI (Associació per la plena integració dels Discapacitats); PtP(Associació per la Promoció del Transport Públic); ASPAYM (Associació de Paraplègics i grans Minusválids de Catalunya); Federació Catalana del Taxi; Astac-Condal; UGT y CCOO.
Este documento demuestra que los ciudadanos -cansados de la inactividad de los políticos en seguridad vial- comienzan a pasar a la acción.

Estas asociaciones piden que se sigan los ejemplos de otros países -como los Escandinavos o Reino Unido-, que comprueben por qué ellos tienen muchos menos accidentes que nosotros.

Hace días, el director general de Tráfico, Carlos Muñoz Repiso, no sólo implicaba a los conductores en este controvertido tema: según afirmaba, era "una incongruencia que los coches puedan correr incluso más del doble de lo permitido", un claro llamamiento a los fabricantes de coches.

Rullén -de PAT- nos ha adelantado que la Unión Europea también trabaja en este aspecto. Según nos informa, se está realizando un proyecto para que los coches circulen con limitadores de velocidad desde Tarrasa a Noruega.

En los países Escandinavos es una vieja idea. Marcas como Saab o Volvo ya estudian implantar en los coches que vendan en Suecia el denominado "Intelligent Speed Adaptation" (ISA). Este sistema permite controlar la velocidad mediante el GPS de los vehículos. Su funcionamiento es sencillo: una serie de emisores situados en los laterales de las carreteras envían información sobre la velocidad máxima de cada tramo de vía a una serie de receptores que están alojados en el interior de los vehículos. Si el conductor supera la velocidad máxima fijada, se enciende un piloto rojo en el salpicadero, se escucha una señal acústica y el pedal de freno se bloquea impidiendo su utilización hasta que el vehículo vuelve a la velocidad máxima establecida en esa carretera.

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