Mégane II, señales del futuro

Renault presentó ayer con un gran aparato mediático su nuevo Mégane II. Rehecho por completo, el compacto del rombo presenta claras señales de lo que será el futuro de la compañía.
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Mégane II, señales del futuro

Louis Schwitzer, presidente de Renault, lo dejó claro durante el acto de presentación oficial: es un coche totalmente nuevo. El Mégane, que, en su versión anterior, fue siempre un superventas, se muestra ahora completamente renovado. Hay muy pocos rasgos que remitan a versiones anteriores, quizá alguna reminiscencia en la zona de la parrilla frontal y muy poco más.

Si a algo recuerda este coche es a la línea de dibujo abierta con el Avantime y continuada con el Vel Satis. También tiene en el perfil algo del Clio en sus versiones más deportivas, pero, desde luego, la zaga no deja lugar a dudas: protuberante y triangular, es claramente la del Avantime.

De momento, sólo se han presentado las versiones berlina de cinco puertas con dos volúmenes y coupé, de tres puertas y dos volúmenes, aunque están previstas otras cinco carrocerías que irán apareciendo desde ahora y hasta 2004. No se descarta la aparición de un cuatro por cuatro.

Estos dos primeros pasos se distinguen claramente por el remate de las puertas. En el caso de la berlina, con cinco puertas, las traseras acaban en un ángulo casi recto, mientras que el coupé tiene las dos únicas puertas mucho más grandes y el remate de ventanillas traseras es curvo.

Para construir este Mégane y sus próximas versiones, Renault utilizará la llamada plataforma C, que también utilizará Nissan para su próximo Almera. Es un bastidor muy versátil que podrá albergar casi cualquier tipo de carrocería gracias a su modularidad. Para la unión al suelo, este chasis recurre al muy común esquema McPherson con triángulo inferior para el eje delantero, mientras que el tren trasero lleva eje torsional. Son los recursos habituales de la categoría. Explican en Renault que han mejorado el recorrido de las ruedas en la suspensión, con lo que mejora el equilibrio entre confort y estabilidad.

Otra novedad está en la dirección, que permite elegir el grado de asistencia que se recibe.

Con una batalla de 2.625 mm y unas vías de 1.518 y 1.514 mm delante y detrás, estamos ante una de las plataformas más grandes del segmento. Esto, en principio, deberá aportar al coche un comportamiento basado en la estabilidad. A primera vista, el resultado es un coche muy ancho, más de 1,77 metros, normal en el largo, 4,2 metros y no demasiado alto, con lo que el formato es marcadamente compacto, lo que también redundará en un buen trabajo dinámico.

La idea de compartir plataformas está en la base del futuro de Renault y de todas las grandes compañías. Disponer de un elemento tan complejo supone abaratar muchísimo los costes de producción, con lo que cada vez habrá más movimientos como este. De hecho, Renault montará todos sus coches con sólo ocho familias de motores y 10 plataformas de aquí a 2010.

Desarrollar esta plataforma y levantar sobre ella este coche ha supuesto una inversión de 2.100 millones de euros. Este formidable esfuerzo ha permitido también modificar algo la gama de motores, aunque no hay ninguno completamente nuevo.

El Mégane II dispone así de tres gasolina, 1.4 16v de 98 CV, 1.6 16v de 115CV y 2.0 16v de 136 CV, y dos Diesel, un 1.5 dCi de 80 CV y un 1.9 dCi de 120 CV.

Son máquinas de sobra conocidas en el catálogo de la firma francesa. Sin embargo, aseguran que su funcionamiento ha sido mejorado. Así, por ejemplo, los 1.6 y 2.0 incorporan distribución variable gracias a un decalador en el árbol de levas para mejorar su rendimiento y reducir las emisiones contaminantes.

Para dentro de algún tiempo se añadirá a este abanico de motores el tubo de 163 CV que lleva el Vel Satis, aunque no se sabe con qué potencia para el Mégane.

En el caso de los Diesel, el 1.5 es un motor que utiliza el Clio y que en Autopista Online hemos probado contrastando su calidad. El 1.9 es el mismo del Laguna, configuración con la que ya realizaba un gran trabajo, con lo que habrá de rendir mejor con un coche más ligero como es el Mégane.

Estos propulsores se podrán combinar con tres cajas de cambios, dos manuales (cinco y seis velocidades, esta última de origen Nissan) y una automática, la misma que emplea el Grupo PSA.

El habitáculo del Mégane II está en la misma línea innovadora de la carrocería. Mucho espacio libre hasta el techo y cifras más o menos normales para el resto de cotas configuran un interior en el que se han mejorado mucho la estética, la calidad de los materiales, el acabado y, sobre todo, el equipamiento.

El nuevo Renault contará con tres niveles de terminación y en ellos se repartirá un equipo que incluye, o puede incluir, ventilación con recirculación automática, programador de velocidad con radar, sistema de control de neumáticos, doble techo acristalado, arranque por botón, limpiaparabrisas automático, faros bi-xenón, retrovisores con oscurecimiento automático, mando a distancia (no hay llave para las cerraduras), etc. Destaca la presencia de un freno de mano de los de asa, en lugar de la palanca convencional, una solución técnico-estética que parecía olvidada.

Capítulo aparte dentro del equipamiento merecen las medidas de seguridad. Siempre innovador en este campo, Renault presenta con este modelo novedades muy importantes. A la espera de que lleguen los airbags dentro del cinturón de seguridad , el Mégane estrena los cojines anti-deslizamiento, pequeñas bolsas de aire que se inflan bajo las piernas de los pasajeros e impiden el “efecto submarino”, que se produce cuando, en la deceleración propia de un choque, el ocupante del asiento se escurre por debajo del cinturón.

Esta primicia (sólo disponible, por ahora, en el tres puertas) se une a los consabidos juegos de airbags, que cuentan también con bolsas para la cabeza y los laterales traseros.

El apartado de frenos se confía a discos ventilados delante de buen tamaño (280 mm de diámetro) y macizos detrás. Está con ellos el ABS, el repartidor de frenada y un control de retención de motor. Además, hay un ABS de última generación que trabaja mejor en el subviraje, pues actúa sobre dos o cuatro ruedas en función de la severidad del problema.

Con todo este despliegue de carrocerías, motores, acabados, tapicerías y equipamientos, la oferta de los Mégane se entiende realmente amplia y atractiva. Falta por saber su precio, que todavía no ha sido fijado.

A la venta tras el verano, el Mégane II espera batir las marcas de ventas de su predecesor. La marca quiere que se superen los cinco millones y medio de unidades vendidas a lo largo de los próximos siete años. Varias fábricas trabajarán para lograr este nivel de producción en Francia, Turquía y España, donde la planta de Palencia se encargará de las berlinas y los coupés, justo los primeros en aparecer.

Esta plataforma C está llamada a grandes logros. Su producción equipará al 25 por ciento de las ventas de Nissan y Renault a la altura de 2006, con lo que estará en la base de muchos modelos y, al menos, en la de 1,8 millones de coches anuales.

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