La mejora del tráfico en Madrid, punto clave en las elecciones municipales

Mejoras en los nudos norte y sur de la M-30, recuperar espacios urbanos, eliminar congestiones en los principales accesos a Madrid mediante carreteras radiales y más entradas al aeropuerto de Barajas son sólo algunos de los puntos que marcan los programas y las campañas electorales de los candidatos municipales en la capital.
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La mejora del tráfico en Madrid, punto clave en las elecciones municipales
La mejora del tráfico en Madrid, punto clave en las elecciones municipales

Se acercan las elecciones municipales y los candidatos madrileños, poco a poco, desglosan sus programas, en los que tiene un peso especial la mejora del trafico en la congestionada capital.

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p> Uno de los puntos más conflictivos es la M-30, que Alberto Ruiz-Gallardón ha escogido como caballo de batalla. El candidato del PP a la alcaldía de Madrid ha convertido la reforma de este cinturón en su gran proyecto electoral: 19 modificaciones darán más fluidez al tráfico en la vía, una de las más utilizadas por los madrileños para sus desplazamientos por la ciudad.

La actuación más espectacular será la que se realice en el nudo sur: un puente atirantado (de una sola tira) descongestionará la M-30 en su confluencia con la N-IV –un punto por donde, cada día, circulan 276.140 vehículos- gracias a la estructura ideada por Manuel Melis, el ingeniero responsable de Metrosur. El puente partirá a la altura de la plaza de Italia y pasará por encima del nudo sur. El plazo para la ejecución del proyecto será de 36 meses, una vez acabados todos los trámites de licitación previos de la obra, que se realizarán inmediatamente después de las elecciones, si Ruiz-Gallardón resulta elegido.

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p> “Será el puente sobre un solo vano más largo de España”, ha explicado Melis, quien ha asegurado que también se descongestionará el tráfico que parte de la glorieta de Embajadores. Dicho vano tendrá una longitud de 195 m y contará con otro, auxiliar, de 115 m. Habrá tres carriles de salida a la carretera de Andalucía y tres o cuatro pequeños puentes “paralelos, sobre puntos concretos de la confluencia de las vías que pasan por la zona sur” resolverán la entrada a la capital. La altura máxima será de 90 m. Todos los trabajos ya están presupuestados: el proyecto necesitará una inversión de 18 millones de euros.

El puente atirantado también unirá la zona con el Parque Lineal del Manzanares, diseñado por Ricardo Bofill, que acogerá las instalaciones de tenis previstas para la candidatura olímpica de Madrid 2012.

El resto de las actuaciones previstas en la M-30 no harán necesaria la construcción de puentes o túneles –“excepto en puntos concretos”, apunta Melis, como Arganzuela o las proximidades del Manzanares-. La capacidad de la vía se duplicará “en todos los tramos en los que el espacio lo haga posible, respetando siempre los criterios medioambientales”, ha añadido.

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p> El resto de las actuaciones previstas por Ruiz-Gallardón se centran en “recuperar la vida” alrededor del río Manzanares, en la zona que une Príncipe Pío con la Casa de Campo y en la que va desde Arganzuela hacia el sur. Para ello, más de tres km de la M-30 serán soterrados y se eliminarán los semáforos en la avenida de la Ilustración. Además, el candidato del PP a la alcaldía de Madrid ha prometido tres “macrotúneles” de entrada y salida a la ciudad. El primero (3,5 km) uniría Santa María de la Cabeza con Méndez Álvaro, el segundo conectaría, en 4,4 km, Chamartín y Puerta de Hierro, mientras que el tercero iría desde el puente de Segovia hasta la N-V (2 km). A este subterráneo se unirían otros dos, más pequeños, bajo la actual carretera de Extremadura, con lo que se recuperaría un gran margen de espacio para los peatones, que contarían, además, con cinco pasarelas

Las obras previstas por Ruiz-Gallardón no se han olvidado de la zona norte de la M-30, que podría contar con un túnel desde la avenida de la Ilustración hasta la carretera de Colmenar (M-607).

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p> Dos proyectos se barajan para dar forma a este subterráneo, que podría tener 600 ó 1.600 m de longitud. De momento, parece que los responsables se inclinan por construir el paso más largo, que comenzaría (al igual que el otro) en el cruce de la avenida con la calle Arzobispo Morcillo y sacaría a los vehículos más allá el cruce con las vías del ferrocarril. Si se optara por el trazado corto, los conductores emergerían a la altura del hospital Ramón y Cajal.

Por su parte, el PSOE marca el camino contrario a todas estas actuaciones y propone recuperar un uso más urbano de la M-30, convirtiendo esta vía en algo parecido a un bulevar.

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p> Según Félix Arias, portavoz del grupo socialista, es necesario modificar el concepto de esta circunvalación, que se encuentra plenamente integrada en la ciudad, por lo que debería ser de competencia municipal. De hecho, Arias asegura que, con una mejora del transporte público y un desplazamiento del tráfico pesado hacia otros cinturones, la M-30 pude ser “menos necesaria” para acceder a la capital.

Mientras unos establecen promesas en sus programas electorales, otros aprovechan las infraestructuras ya comenzadas para iniciar la campaña a favor de su grupo. Así, Francisco Álvarez-Cascos ha colocado la primera piedra de los accesos por carretera entre Madrid y las nuevas instalaciones del aeropuerto de Barajas.

Aunque aún no se ha definido cómo será la prometida conexión ferroviaria entre las dos nuevas terminales y el centro de la ciudad, el ministro de Fomento destacó que las vías de acceso para los conductores estarán terminadas en un año. Habrá dos autopistas de peaje, una autovía de circulación libre y se realizarán enlaces desde distintas carreteras nacionales.

La obra más importante será la que conecte la M-110 con la M-40. Su primer tramo, de 6,5 km, discurre entre la primera y la A-10 e incluye un eje de 2,2 km entre esta última y la avenida de Logroño. Esta vía tendrá 4 calzadas, con 2 carriles cada una. Las laterales serán de pago (1,20 euros más IVA) y permitirán el acceso directo al aeropuerto, mientras que las centrales (también con entrada a Barajas) serán gratuitas y sustituirán al actual tramo de la M-110 –una carretera con sólo 6 años de antigüedad- que, tras la ampliación, queda dentro del recinto aeroportuario. Las diferencias entre las calzadas de pago y las libres de tasa no están claras, aunque Fomento prevé que las laterales estarán más despejadas.

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p> El segundo tramo sólo será de peaje y estará formado por un túnel de 3,8 km que conectará la A-10 con a M-40 bajo en Parque Juan Carlos I. Asimismo, se mejorará el acceso sur, la conexión del aeropuerto con la N-II y habrá tres carriles hasta el nudo de Hortaleza.

Cascos aprovechó el acto para señalar que el valor de las obras en marcha del Ministerio de Fomento en la Comunidad de Madrid asciende a 7.390 millones de euros.

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p>Llegan las radiales
Otras de las infraestructuras con visos electoralistas son las vías radiales, que pretenden desdoblar las entradas a Madrid (excepto en el caso de la carretera de Burgos y la de La Coruña) y traen consigo el quinto cinturón de la capital, la M-50.

Estas carreteras, de peaje, entrarán en servicio en diciembre –excepto la R-2, que comenzará a funcionar en septiembre- y ya han sembrado la periferia madrileña de puentes, que conectan las vías futuras con las ya existentes. En total, habrá entradas desde casi cualquier localidad cercana a Madrid, que podrá desviar entre un 25 y un 30 por ciento de su tráfico por estos accesos.

Sin embargo, no todos los beneficiarios de estas nuevas vías se muestran de acuerdo con ellas: los vecinos de Vicálvaro han denunciado que la R-3 partirá en dos el municipio, lo “aislará” del resto de la capital y hará inaccesible el acceso a la “cuña verde”, una gran zona arbolada prevista en el barrio. Según Isabel Vilallonga, concejala socialista en el distrito, se está introduciendo una autopista de peaje en el tejido urbano, algo “inaudito”. Como solución, propone abrir cuatro pasos internos (túneles, pasarelas, etc) que conecten el norte y el sur de los nuevos desarrollos urbanísticos de la zona.

Entre todas las actuaciones urbanísticas de los últimos tiempos en la capital, el subterráneo de María de Molina, que unirá la Castellana con la carretera de Barcelona, ha sido una de las más esperadas, por el importante descenso del tráfico que ocasionará –según las previsiones- en la zona centro. Sin embargo, también ha sido una de las obras más polémicas.

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p> La controversia no finalizará con su inauguración, prevista el próximo día 8, pues se realizará dos horas antes del inicio de la campaña electoral, por lo que ha sido considerada como el primer acto oficial de Alberto Ruiz-Gallardón y José María Álvarez del Manzano, actual alcalde de Madrid.

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p> Si las pruebas de los sistemas de seguridad (que se llevan a cabo desde hace dos semanas) concluyen satisfactoriamente, los representantes municipales realizarán el jueves la apertura del subterráneo -el paso urbano más largo de Europa, con casi 2 km de longitud-.

Se calcula que el túnel absorberá el 64 por ciento del tráfico que circula por la calle Velázquez y el 62 por ciento del que atraviesa María de Molina, ahorrando tiempo y gasolina a los conductores madrileños.

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p> Sin embargo, Trinidad Jiménez (PSOE) e Inés Sabanés (IU) ya han denunciado que el grupo popular se ha apropiado de esta obra pública para su campaña. “Es una actitud de tal descaro que pone en evidencia el nerviosismo político del PP”, ha afirmado Jiménez.

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