La ONU reanuda el plan <i>Petróleo por alimentos</i>

Tras varios días de intensos debates, la Organización de las Naciones Unidas ha aprobado, por unanimidad, la reanudación del programa Petróleo por alimentos. Parte del crudo iraquí vuelve al mercado, lo que ha influido en una bajada de su precio. Sin embargo, el fantasma de una guerra larga y el latente conflicto en Nigeria (con la caída en sus exportaciones de petróleo) puede provocar una nueva subida.
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La ONU reanuda el plan <i>Petróleo por alimentos</i>
La ONU reanuda el plan <i>Petróleo por alimentos</i>

El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado, por unanimidad, restablecer el programa Petróleo por alimentos, suspendido por el secretario general de este organismo, Kofi Annan, un día antes de que estallase la guerra. Ahora, Irak puede volver a vender cantidades ilimitadas de su crudo a cambio de comida y otros artículos de primera necesidad; los fondos del plan (unos 8.900 millones de dólares, 8.294 millones de euros) permitirán sufragar la ayuda humanitaria.

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p> Este programa cubre las necesidades del 60 por ciento de los 26 millones de iraquíes. Los ingresos de las ventas de crudo se depositan en una cuenta de BNP Paribas en Nueva York, bajo el control del organismo multilateral, quien también supervisa las compras de material.

El acuerdo del Consejo incluye la concesión a Kofi Annan, secretario general de la entidad, de amplios poderes para gestionar el plan durante un plazo de 45 días renovables. Asimismo, hace referencia expresa a la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 y obliga a las potencias ocupantes –Estados Unidos y Reino Unido- a soportar el coste de la ayuda a los civiles iraquíes, si bien permite la “necesaria coordinación” entre la ONU y ambos países.

A pesar del ambiente de conflicto que se ha respirado durante estas reuniones (Rusia y Siria se oponían a que Annan coordinara el programa “con las autoridades pertinentes”, ya que ello podría interpretarse como la legitimación de un eventual gobierno impuesto por Washington), ya hay un mayor optimismo: los países europeos (Rusia, Alemania, Bulgaria, España, Reino Unido y Francia), divididos antes de que estallara la guerra, han vuelto a acercar sus posturas.

En cualquier caso, continúan las tensiones diplomáticas, pues muchas naciones tratan de frenar la intención de Estados Unidos, que pretende financiar la reconstrucción de Irak con su propio petróleo. La resolución aprobada reafirma “el derecho del pueblo iraquí a determinar su futuro político y a controlar sus recursos naturales” y el gobierno ruso teme que el control del país por EEUU deje en papel mojado los contratos petroleros que algunas de sus compañías han firmado con Bagdad. Estados Unidos, por su parte, se prepara para defender el uso de este crudo y sostienen que las Convenciones de La Haya y Ginebra “permiten a la potencia ocupante usar bienes para pagar la reconstrucción”. De hecho, el país norteamericano ya ha señalado que empleará los activos iraquíes confiscados en las cuentas corrientes de bancos estadounidenses para financiar parte de la recuperación de Irak. Algunos de estos fondos, según David Aufhauser –asesor legal del Departamento del Tesoro-, podrían proceder del “contrabando de petróleo”.

Mientras tanto, el mercado petrolífero ha aceptado estas noticias con una bajada en el precio del crudo Brent (de referencia en Europa), a pesar de que su coste se mantiene cercano a los 27 dólares por barril (1 barril=159 litros; 1 dólar=0,9 euros). Este importe es suficiente, aseguran los expertos, para dañar la recuperación de la economía, a pesar del aumento en la producción realizado por los miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).

La resistencia a una caída en los precios se debe a una guerra más larga de lo previsto y, especialmente, a la escalda de violencia que sufre Nigeria. El conflicto político en el país africano ha provocado que su producción de crudo se reduzca en un tercio, desde 2,3 millones de barriles diarios hasta 1,5.

Mientras tanto, Arabia Saudí soporta la mayoría del aumento del bombeo de la OPEP, que este mes cerrará con 28,46 millones de barriles por día, 0,5 millones más que en febrero. Sin embargo, los analistas han asegurado que la cotización del petróleo se mantendrá por encima de los 25 dólares (precio ideal establecido por el cártel) hasta que el crudo iraquí llegue de nuevo al mercado y los problemas de Nigeria de resuelvan.

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p> Aunque el petróleo alcanzó el viernes su precio más alto desde que comenzó la guerra (27,50 dólares), el importe bajó hasta los 26,43 dólares al final de la sesión. Esta caída se debió a las declaraciones del secretario general de la OPEP, Álvaro Silva, quien afirmó que el suministro en los mercados mundiales es suficiente y, además, está garantizado por la entidad. De hecho, Silva ha apuntado que los mercados deben mantenerse alerta ante la posibilidad de que se produzca una situación de exceso de crudo.

La industria automovilística, que esperaba caídas en sus ventas ante la perspectiva de una guerra corta, ha tenido que afrontar sus peores temores al darse cuenta de que el conflicto en Irak se alargará.

El mercado de coches en Europa retrocedió el año pasado un 2,9 por ciento y, entre enero y febrero, ha caído un cinco por ciento. “Sabemos que nuestro sector odia la incertidumbre”, ha señalado el máximo responsable de Nissan, Carlos Goshn, “y existe el riesgo de que, en Europa y EEUU, la caída sea menor que la esperada”. Los directivos de Volkswagen se muestran menos optimistas: “Se avecinan tiempos difíciles”, aseguran. De hecho, las principales factorías del fabricante alemán ya se han preparado para realizar un recorte de su producción en las fábricas de Wolfsburg (Alemania), las mayores del grupo.

En el mercado estadounidense, las ventas han sufrido una caída del ocho por ciento durante los cuatro primeros días de conflicto en Irak y ningún constructor se atreve a dar una cifra de los vehículos que se venderán este año. La mayoría de ellos prevé que las matriculaciones descenderán entre un dos y un siete por ciento en todo el mundo.

Las predicciones a corto plazo tampoco son halagüeñas: Germán López Madrid, presidente de Aniacam –asociación de importadores- ha reconocido que “marzo tampoco será un buen mes”. Lo más preocupante, según López Madrid, es que el mercado no da síntomas de recuperación.

La petrolera Repsol YPF considera que ya ha cumplido su programa de desinversiones contenido en su plan estratégico, que contemplaba enajenaciones con un objetivo de ingresos de 6.500 millones de euros. La compañía ya ha obtenido más de 5.600 millones, de los que la cifra más elevada corresponde a los 2.000 millones de euros logrados con la venta del 23 por ciento de Gas Natural. Estos ingresos han significado una disminución de su deuda financiera, que, en diciembre de 2002, se elevaba a 7.472 millones de euros –1.355 correspondientes al grupo YPF.

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