Las normas de los crash test pueden resultar peligrosas para los SUV

GM ha lanzado todo un órdago en la industria: ha asegurado que las normas que establecen los crash test resultan, a la larga, peligrosas. Las estructuras rígidas que adoptan los fabricantes en sus SUV y en sus pick up pueden ser mortíferas para los demás conductores en caso de choque.
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Las normas de los crash test pueden resultar peligrosas para los SUV
Las normas de los crash test pueden resultar peligrosas para los SUV

En Estados Unidos, la máxima autoridad en materia de transporte -la National Hyghway Traffic Safety Administration, más conocida por sus siglas NHTSA- realiza periódicamente crash test en los que mide la seguridad de los vehículos que llegan al mercado. Sin embargo, sus cánones no convencen a todo el mundo.

General Motors -el mayor fabricante del mundo- ha advertido que sus exámenes premian los vehículos con estructuras más rígidas. En el laboratorio, la teoría está bastante bien -la carrocería del coche apenas sufre ante un impacto-, pero en la carretera, según GM, la cosa cambia.

Los fabricantes adoptan estructuras muy rígidas, sobre todo en los todo terreno o en los mastodónticos pick up que tan buena acogida tienen en Estados Unidos. En caso de un choque frontal, argumenta GM, estos vehículos protegen mejor a sus ocupantes, pero resultan mortales para los pasajeros de los otros coches.

GM incluso va más lejos: ha presentado un estudio en el que asegura que no se ha podido comprobar la relación entre los vehículos que mejores notas sacan en los crash test y los que menos daños sufren en caso de accidente.

General Motors realiza sus propios crash test desde hace cinco décadas. Al principio, estos particulares exámenes eran realizados por pilotos militares (con asientos de expulsión, por supuesto), pero luego llegaron los dummies -unos muñecos que asemejan a los hombres y que tienen la profesión más dura del mundo: las pruebas de choque-.

GM desarrolló su primer Dummie a finales de la década de los cuarenta -junto un contrato con el Ejército estadounidense-: bautizado Sam, pesaba 90 kilos y sirvió para evaluar los asientos de expulsión de los aviones en pruebas con lanzacohetes.

En 1956, los Dummies de GM empiezan a "pilotar" coches y, desde 1997, la NHTSA los utiliza para sus pruebas. Ahora, han llegado a su tercera generación –son los Hybrid III- y son capaces incluso de sentir dolor: poseen sensores que simulan nuestros sistemas óseo y nervioso, determinando las lesiones en la cabeza, el cuello, el pecho, la columna, la pelvis y las piernas.

En Estados Unidos, la máxima autoridad en materia de transporte -la National Hyghway Traffic Safety Administration, más conocida por sus siglas NHTSA- realiza periódicamente crash test en los que mide la seguridad de los vehículos que llegan al mercado. Sin embargo, sus cánones no convencen a todo el mundo.

GM incluso va más lejos: ha presentado un estudio en el que asegura que no se ha podido comprobar la relación entre los vehículos que mejores notas sacan en los crash test y los que menos daños sufren en caso de accidente.

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