Colaninno insiste en que puede salvar Fiat

El mesiánico empresario Roberto Colannino se ha impuesto una meta: dirigir Fiat y sacarla del bache económico en que anda sumergida. El multimillonario ex - presidente de Telecom Italia asegura que le bastarán cinco años para recuperar el esplendor de la compañía. Su plan de rescate ya está listo y, según dice, se lo presentará al actual consejo de administración a lo largo de las próximas semanas.
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Colaninno insiste en que puede salvar Fiat
Colaninno insiste en que puede salvar Fiat

Roberto Colaninno ha concedido una entrevista al diario “La Reppublica” en la que explica que cinco años con él al timón de Fiat servirán para sacar adelante la empresa y dejar atrás la crisis que vive. Cuenta con el apoyo de los mercados de valores, que han acogido con entusiasmo su propuesta y han propiciado una escalada en el precio de las acciones de Fiat, que se han revalorizado un 20 por ciento.

Colaninno lucha estos días por romper el silencio con que le ha cercado el entorno de los Agnelli, los dueños históricos de Fiat, que hacen como si no hubieran oído nada acerca de la propuesta de este atípico financiero. “El relanzamiento de Fiat es posible, es vital para Italia y es una oportunidad extraordinaria para un empresario”, explica con vehemencia. Colaninno, que sorprendió al mundo cuando se apoderó del gigantesco imperio de Telecom Italia, deja caer que la recuperación de Fiat que él propone se puede hacer de una manera amistosa. “Si no, yo encontraré otras ocasiones, pero Fiat, ¿qué encontrará?”, se pregunta.

Colaninno asegura que no le importa que los Agnelli no le hagan caso. Para él es más importante el respaldo de las bolsas: “hasta ayer nadie estaba dispuesto a apostar nada por Fiat”. Sea como sea, insiste en que su oferta será “amistosa” y confirma que está dispuesto a firmar un pacto de sindicación de acciones con los Agnelli en los que ellos mantengan más acciones que él (“tendré una menos que ellos”), siempre que se le nombre consejero delegado de Fiat Auto. “Como soy el único que pondría dinero, quiero ser el primer ejecutivo”, exige. “Me juego mi dinero, mi historia y mi imagen”.

Como ya informamos hace unos días, Colaninno ha dibujado un esquema de trabajo que llevaría a Fiat a la rentabilidad en un plazo de cinco años. Este plan supone la inversión de 8.000 millones de euros, una cantidad que sería aportada por una alianza de empresarios liderada por él mismo. Entre todos invertirían del orden de 2.500 a 3.000 millones de euros. El resto del dinero saldría de la venta de participaciones y activos del grupo. Las relaciones con General Motors, que posee un 20 por ciento de las acciones de Fiat serían revisadas para que el gigante norteamericano contribuya más al relanzamiento de la empresa italiana.

Colaninno ha explicado que estas líneas maestras, desveladas por la prensa italiana, son verdad, pero están incompletas. El empresario pide unos días más para cerrar su programa y asegura que no lo hace para especular con Fiat, sino para sacarla adelante y ayudar a fortalecer el tejido industrial de Italia. Para algunos observadores, esta postura “nacionalista” no sería más que un barniza bajo el que Colaninno intenta ocultar su bien ganada fama de tiburón de las finanzas

Mientras Colaninno da vueltas alrededor de la muralla de Fiat, los Agnelli aprietan las filas y se agarran a su propio plan de salvación para salir del agujero. Ayer mismo, los directivos de la compañía se reunieron con los bancos acreedores, que, en la práctica, tienen a Fiat cogida por el cuello. En la reunión estaba previsto presentar a la banca el proyecto de Fiat. Y así debió ser, pese a que no han trascendido detalles del encuentro.

Lo único que se sabe es que se baraja la posibilidad de separar Fiat Auto del resto del Grupo Fiat. Esta solución serviría para que el poderoso conglomerado de empresas siguiera su camino sin arrastrar el lastre de la división automovilística, que sería reestructurada y saneada por separado.

Como es sabido, el plan diseñado por Fiat traerá 8.100 despidos y el cierre de algunas factorías, lo que ya ha puesto en pie de guerra a los trabajadores. También se ha previsto la venta de algunos activos de la compañía y la negociación de un crédito por valor de 3.000 millones de euros que la banca privada ya concedió en su día.

Los Agnelli, la familia que lleva un siglo gobernando Fiat, lucha desesperadamente por salvar su imperio. A la crisis económica se ha unido el acoso de Colaninno, que se suma al del grupo financiero Mediabanca, interesado en comprar Fiat Auto, y al banco Vitale & Associati, que también estudia un plan para hacerse con la compañía.

Mientras todo esto sucede, en el día a día Fiat se ha permitido un suspiro de alivio en el mes de diciembre, que se cerró con un récord de ventas en Italia y una subida de casi el 27 por ciento para la marca de Turín, con 42.060 coches vendidos. Gracias a este buen resultado, Fiat suaviza su caída en el acumulado del año (el peor de su vida) y la deja en un descenso del 18 por ciento.

La cuota de mercado del grupo se sitúa en el 27,8 por ciento, la más baja de su historia. Esta cifra está muy lejos del 34,1 por ciento de 2001 y a una distancia increíble de aquel 60 por ciento que controlaba en los años 80.

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