La industria automovilística estadounidense, al borde del precipicio

El sector estadounidense del automóvil atraviesa por una complicada situación. Desde hace casi un año, los fabricantes del país llevan a cabo una serie de programas de incentivos para aumentar las ventas. Ahora que las principales firmas no pueden mantener unas tarifas tan económicas, los usuarios no parecen estar dispuestos a aceptar una fuerte subida de los precios.
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La industria automovilística estadounidense, al borde del precipicio
La industria automovilística estadounidense, al borde del precipicio

Desde el pasado octubre, los principales fabricantes automovilísticos de EE.UU. han creado numerosos programas para incentivar la venta de vehículos –un ejemplo es la financiación "cero por ciento"-, puesto que el sector atravesaba una fuerte crisis. Sin embargo, muchos analistas y expertos de la industria están ahora preocupados ante el impacto que empiezan a generar las medidas adoptadas.

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p> Los constructores norteamericanos han creado entre los consumidores unas expectativas que no pueden seguir manteniendo por mucho más tiempo. Los especialistas temen que un descenso de los incentivos pueda suponer una fuerte caída en la venta de vehículos.

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p> "Los programas de ayuda al usuario fueron grandes medidas adoptadas por la industria en su tiempo, sin embargo no sabemos las consecuencias que puede tener en el sector a corto plazo", ha señalado George Pipas, analista de Ventas de Ford. "Nada está claro, aunque nosotros intentamos disminuir hace unos meses los incentivos y lo único que logramos fue un fuerte descenso en las ventas", concluyó el experto.

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p> Este detalle se observó de forma contundente durante el pasado mayo, cuando Ford, General Motors y otras compañías automovilísticas del país decidieron realizar un ajuste estacional de las tarifas de sus vehículos. Las ventas, entonces, cayeron en picado hasta la cifra de 15,4 millones de unidades, mientras que desde octubre –fecha en la que se iniciaron los programas de incentivos- el número de matriculaciones se había mantenido sobre los 16, 8 millones.

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p> "El aumento de incentivos fue algo que debíamos hacer. Con la crisis que atravesábamos teníamos dos opciones: o cerrar muchas plantas y despedir a un amplio número de trabajadores o crear incentivos para favorecer las ventas", ha afirmado recientemente Rick Wagoner, jefe ejecutivo de General Motors. Las cifras demuestran las fuertes ayudas que la industria aportó a los consumidores, ya que el promedio de incentivos destinado a cada vehículo pasó de 2,062 dólares (2,068 euros) en septiembre a 2,261 (2,268 euros) en octubre.

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p> La nueva política económica emprendida por el sector consiguió pronto los éxitos esperados, relanzando el mercado automovilístico. Incluso, como señala Wagoner, jugó un papel fundamental en la industria americana tras el 11 de septiembre. Sin embargo, las compañías no van a poder aguantar este ritmo durante mucho más tiempo, por lo que habrá que ver cómo reaccionarán los consumidores ante el nuevo rumbo que dará la industria.

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