Contacto: Peugeot 307 Break

El 307 añade un nuevo vástago a su familia. Se trata del Break, un concepto muy clásico que no presenta grandes novedades frente a la versión SW, la última en llegar hasta ahora. Con el Break, un familiar a la usanza tradicional, Peugeot ofrece un coche válido para los que necesitan espacio a buen precio y no buscan la modularidad del SW.
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Contacto: Peugeot 307 Break
Contacto: Peugeot 307 Break

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

Para moverse, el nuevo miembro de la gama puede optar entre tres motores. Son el gasolina de 1,6 litros y 110 CV, y el Diesel HDI de dos litros en sus dos variantes de 90 y 110 CV. Son máquinas más que conocidas y contrastadas, con lo que no cabe aportar mucho sobre ellos.

El contacto lo realizamos sobre el HDI de 110 CV y, una vez más, pudimos comprobar su elegante entrega de potencia, empujando con ganas desde muy abajo y manteniendo el tirón hasta muy arriba, ofreciendo así una amplia zona de utilización con un consumo realmente contenido. Además, es destacable lo poco ruidoso que es.

En general, los tres motores se muestran suaves y progresivos, muy dulces en su funcionamiento. Todos se combinan con un cambio manual de cinco relaciones bien escalonadas que se maneja con facilidad y goza de un tacto bastante preciso y cómodo.

Desde luego, los motores estrella son los HDI. De hecho, en un año se han vendido 25.516 unidades del 307 con corazones de gasóleo, un 65 por ciento de los 38.398 coches vendidos en total.

En marcha, durante el poco tiempo que estuvimos al volante, chasis y motor demostraron compenetrarse igual de bien que en la berlina compacta . Con una suspensión bastante bien equilibrada (la misma que el normal), el coche resulta muy confortable y fácil de conducir. Además, al tener más batalla, el coche va más aplomado y no cabecea tanto como en el compacto.

Sin embargo, el aumento de peso lastra un tanto las prestaciones, algo que se nota bastante en las recuperaciones, mucho más lentas que en el modelo original (11,9 y 14,7 segundos en el paso de 80 a 120 km/h en quinta marcha).

A cambio de la merma en reacción, el consumo se mantiene casi idéntico, al menos en vacío, una circunstancia que, a buen seguro, no será la habitual con este Break.

Donde parece que va a perder algo es en los frenos. Nuestro Centro Técnico ya ha puesto a prueba los del SW, que son iguales y el peso es casi el mismo, y ha podido apreciar una merma en su resistencia claramente achacable al mayor peso del conjunto. No es gran cosa, pero hay que tenerla en cuenta.

El comportamiento dinámico se nos antoja igual de eficaz que en el resto de la gama, con ese eje trasero tan progresivo y el apoyo en curva seguro y estable. Para afianzar esta sensación debería estar también el ESP, que sólo se ofrece (y como opción) en los HDI de 110 CV. La presencia de este elemento, muy común entres sus rivales , daría un importante baño de calidad a la seguridad de este coche, por otra parte muy bien conseguida gracias a la presencia de seis airbags y ABS y ayuda a la frenada de emergencia.

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