Contacto: Seat León 4Cupra y Seat Ibiza Cupra R

Al volante de estos dos deportivos se puede pensar que se trata de auténticas bombas, pero os aseguramos que es casi imposible que le estallen al conductor en las manos. Son más rápidos de las que derivan, sí, pero también más seguros y estables.
Autopista -
Contacto: Seat León 4Cupra y Seat Ibiza Cupra R
Contacto: Seat León 4Cupra y Seat Ibiza Cupra R

La postura de conducción en ambos casos es muy buena, gracias a las regulaciones de los asientos y del volante. Sin embargo, en el León me costó algo más encontrar la posición más cómoda para sentarme al volante, ya que la altura del aro era un poco elevada (aunque sea regulable) y los pedales quedaban bastante lejos.

Arrancas el León y avanzas con tranquilidad, sin que el sonido del motor resulte molesto. Al ir cambiando de marchas, notas que no entran con demasiada suavidad, pero no importa. Sin embargo, todavía no hemos llegado a la parte buena de esta versión. El 4Cupra es todo un “maquinón” y es que los más de 200 CV que ofrece su propulsor V6 de 2.8 litros y 24 V le convierten en el Seat de serie más rápido que hay en el mercado. Según cifras oficiales, se puede hablar de una velocidad máxima de 235 kilómetros por hora, una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y que recorre un kilómetro desde parado en algo más de 28 segundos. Desde luego he podido comprobar que es pisarle el acelerador y conseguir una respuesta de fábula. No corre, vuela. Lo mejor de este propulsor lo hemos encontrado entre 4.000 y 5.000 revoluciones por minuto. En ese tramo, por un momento, da la impresión de que el coche se nos va a ir de las manos, pero no es así, siempre está controlado; se percibe que es fácil de llevar, incluso, en manos no demasiado experimentadas al volante. El cambio, como comentaba, es un pelín brusco y la sexta marcha en la mayor parte de las veces se utiliza más para reducir el consumo.

Las suspensiones no son del todo como las de las berlinas, pero lo cierto es que no se hacen incómodas, eso sí, sin perder ni un ápice de su eficacia, sobre todo en curvas. La pérdida de confort está relacionada con el perfil bajo de los neumáticos que calza el León.

En cuanto al tacto de los pedales, el del acelerador no tiene nada que comentar, el embrague tiene un recorrido quizás muy largo y el freno dosifica perfectamente su trabajo. En este último apartado, hay que recordar que el León 4Cupra viene equipado con ABS, además de con otros sistemas de seguridad activa como son el EBD (sistema que distribuye la fuerza del frenado), EDS (antipatinamiento) y ESP (programa electrónico de estabilidad).

El Ibiza Cupra R es más radical y más rápido, excepto en velocidad máxima, que su hermano mayor. La respuesta del motor que monta este modelo es todo un prodigio en cuanto a respuesta. Las características técnicas del propulsor que mueve esta “fierecilla” (en absoluto domada), un 1.8 20V Turbo de 180 CV, ofrecen unas cifras oficiales que ponen los “pelos de punta”: acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en 7,2 segundos, llega al kilómetro con salida en parado en 28,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 225 km/h. Así, en frío, estos datos dan miedo, pero al volante del Ibiza Cupra R desaparecen todos los temores, ya que es difícil que se salga de sus “casillas”. A ello contribuye el bastidor desarrollado por los técnicos de la división deportiva de Seat, pensado para correr, pero con seguridad, porque ha recibido los consabidos refuerzos para ser más rígido. Donde se nota la mano del equipo de competición es en las suspensiones, no aptas para largos viajes ni para carreteras bacheadas por su dureza. Es verdad que el coche ni se mueve en las curvas, pero la espalda (y lo que no es la espalda) se resiente bastante al entrar en firmes irregulares.

La respuesta de este pequeñín deja “boquiabierto” a cualquier conductor con ganas de marcha, ya que sólo hay que pedirle que corra para que se lance. Los frenos son rotundos, con poco recorrido, pero sencillos de controlar (no se necesitan frenadas bruscas para saber de qué son capaces) y resisten un uso no demasiado delicado.

En cuanto a la dirección, la del León no tiene nada especial, pero la del Ibiza… tú sólo tienes que apuntar con el volante y allá que se va el coche.

Para terminar sólo decir que el R es una bala, pero que, para mi gusto, igual es mejor algo menos impactante (no mucho menos) y más cómodo, como es el caso del León 4Cupra; más grande y pesado, pero más confortable y con unas respuestas nada desdeñables. Eso sí, el precio del León es unas 750.000 pesetas más alto que el del Ibiza Cupra, que cuesta 3.750.000 pesetas.

La postura de conducción en ambos casos es muy buena, gracias a las regulaciones de los asientos y del volante. Sin embargo, en el León me costó algo más encontrar la posición más cómoda para sentarme al volante, ya que la altura del aro era un poco elevada (aunque sea regulable) y los pedales quedaban bastante lejos.

Arrancas el León y avanzas con tranquilidad, sin que el sonido del motor resulte molesto. Al ir cambiando de marchas, notas que no entran con demasiada suavidad, pero no importa. Sin embargo, todavía no hemos llegado a la parte buena de esta versión. El 4Cupra es todo un “maquinón” y es que los más de 200 CV que ofrece su propulsor V6 de 2.8 litros y 24 V le convierten en el Seat de serie más rápido que hay en el mercado. Según cifras oficiales, se puede hablar de una velocidad máxima de 235 kilómetros por hora, una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y que recorre un kilómetro desde parado en algo más de 28 segundos. Desde luego he podido comprobar que es pisarle el acelerador y conseguir una respuesta de fábula. No corre, vuela. Lo mejor de este propulsor lo hemos encontrado entre 4.000 y 5.000 revoluciones por minuto. En ese tramo, por un momento, da la impresión de que el coche se nos va a ir de las manos, pero no es así, siempre está controlado; se percibe que es fácil de llevar, incluso, en manos no demasiado experimentadas al volante. El cambio, como comentaba, es un pelín brusco y la sexta marcha en la mayor parte de las veces se utiliza más para reducir el consumo.

Las suspensiones no son del todo como las de las berlinas, pero lo cierto es que no se hacen incómodas, eso sí, sin perder ni un ápice de su eficacia, sobre todo en curvas. La pérdida de confort está relacionada con el perfil bajo de los neumáticos que calza el León.

En cuanto al tacto de los pedales, el del acelerador no tiene nada que comentar, el embrague tiene un recorrido quizás muy largo y el freno dosifica perfectamente su trabajo. En este último apartado, hay que recordar que el León 4Cupra viene equipado con ABS, además de con otros sistemas de seguridad activa como son el EBD (sistema que distribuye la fuerza del frenado), EDS (antipatinamiento) y ESP (programa electrónico de estabilidad).

El Ibiza Cupra R es más radical y más rápido, excepto en velocidad máxima, que su hermano mayor. La respuesta del motor que monta este modelo es todo un prodigio en cuanto a respuesta. Las características técnicas del propulsor que mueve esta “fierecilla” (en absoluto domada), un 1.8 20V Turbo de 180 CV, ofrecen unas cifras oficiales que ponen los “pelos de punta”: acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en 7,2 segundos, llega al kilómetro con salida en parado en 28,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 225 km/h. Así, en frío, estos datos dan miedo, pero al volante del Ibiza Cupra R desaparecen todos los temores, ya que es difícil que se salga de sus “casillas”. A ello contribuye el bastidor desarrollado por los técnicos de la división deportiva de Seat, pensado para correr, pero con seguridad, porque ha recibido los consabidos refuerzos para ser más rígido. Donde se nota la mano del equipo de competición es en las suspensiones, no aptas para largos viajes ni para carreteras bacheadas por su dureza. Es verdad que el coche ni se mueve en las curvas, pero la espalda (y lo que no es la espalda) se resiente bastante al entrar en firmes irregulares.

La respuesta de este pequeñín deja “boquiabierto” a cualquier conductor con ganas de marcha, ya que sólo hay que pedirle que corra para que se lance. Los frenos son rotundos, con poco recorrido, pero sencillos de controlar (no se necesitan frenadas bruscas para saber de qué son capaces) y resisten un uso no demasiado delicado.

En cuanto a la dirección, la del León no tiene nada especial, pero la del Ibiza… tú sólo tienes que apuntar con el volante y allá que se va el coche.

Para terminar sólo decir que el R es una bala, pero que, para mi gusto, igual es mejor algo menos impactante (no mucho menos) y más cómodo, como es el caso del León 4Cupra; más grande y pesado, pero más confortable y con unas respuestas nada desdeñables. Eso sí, el precio del León es unas 750.000 pesetas más alto que el del Ibiza Cupra, que cuesta 3.750.000 pesetas.

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