Mazda Premacy 1.8 16V

En el tamaño de un compacto al uso, Mazda ha metido un monovolumen. Es la moda, pero la marca japonesa ha sabido hacerlo con bastante acierto. El Premacy, su nuevo modelo estrella, es un familiar de talante divertido.
Autopista -
Mazda Premacy 1.8 16V
Mazda Premacy 1.8 16V

A esa comodidad de manejo se une un importante confort interior. El habitáculo es muy amplio, sobre todo hacia arriba: el techo resulta altísimo. Los asientos son bastante cómodos, sobre todo los delanteros, que recogen bien el cuerpo en las curvas ceñidas. Son dos butacas bastante altas, lo que facilita una buena visión de la carretera. El único inconveniente es que la palanca de cambios puede quedar un poco baja para el conductor y, si trata de accionarla con el reposabrazos en acción, tendrá dificultades para meter alguna velocidad.

Por otra parte, el resto del interior es muy agradable. Lo único que se echa en falta son más huecos donde guardar pequeños objetos. Un coche destinado a ser familiar debería tener más, pero tampoco es una gran carencia. En cuanto a equipamiento, Mazda ha pensado distribuir este modelo en dos niveles de acabado. Por un lado, el Touring, que se utilizará para las dos motorizaciones, y, por otro, el Exclusive, que es un poco más bajo y que sólo se ofrecerá con el Diesel. El Touring incluye un pack exclusivo en el que se incluyen las llantas de aleación, el volante y la palanca de cambios en cuero, radio control remoto y ordenador de a bordo, aunque éste último sólo para el gasolina. Como promoción de lanzamiento, Mazda regala este pack. En el acabado Exclusive, la oferta es algo menor, pero también se incluyen varios extras gratis.

Dentro del coche, Mazda hace mucho hincapié en señalar lo versátil de su configuración. Los asientos se pueden disponer hasta de 100 formas distintas, y hay espacio suficiente para llevar objetos de más de dos metros y medio de longitud. El maletero viene sobrado y es de cómodo acceso.

Mazda ha trabajado mucho en el apartado de seguridad, uno de los más importantes del Premacy. Así, en cuanto a seguridad pasiva, el coche incorpora el sistema avanzado de absorción y distribución de impactos MAIDAS, exclusivo de la marca japonesa. También se pueden contar varios airbags (laterales incluidos), barras de protección lateral, pretensores de cinturones, etc.

En cuanto a los frenos, los delanteros son de disco ventilados y los traseros, de tambor. Se ayudan de un eficaz ABS y del sistema de distribución electrónica de la frenada EDB. En este apartado también juega un papel importante el mecanismo TSC, de control de tracción, que vigila que nunca falte motricidad. Para ello distribuye automáticamente el par de unas ruedas a otras cuando las primeras se quedan sin tracción por efecto de un mal firme, resbaladizo o irregular.

En definitiva, un coche atractivo que viene a complicar aún más el segmento de los monovolúmenes, uno de los más competidos del mercado. Uno de sus argumentos de batalla será el precio, muy interesante, de unos tres millones de pesetas, dependiendo de la versión y el equipamiento.

A esa comodidad de manejo se une un importante confort interior. El habitáculo es muy amplio, sobre todo hacia arriba: el techo resulta altísimo. Los asientos son bastante cómodos, sobre todo los delanteros, que recogen bien el cuerpo en las curvas ceñidas. Son dos butacas bastante altas, lo que facilita una buena visión de la carretera. El único inconveniente es que la palanca de cambios puede quedar un poco baja para el conductor y, si trata de accionarla con el reposabrazos en acción, tendrá dificultades para meter alguna velocidad.

Por otra parte, el resto del interior es muy agradable. Lo único que se echa en falta son más huecos donde guardar pequeños objetos. Un coche destinado a ser familiar debería tener más, pero tampoco es una gran carencia. En cuanto a equipamiento, Mazda ha pensado distribuir este modelo en dos niveles de acabado. Por un lado, el Touring, que se utilizará para las dos motorizaciones, y, por otro, el Exclusive, que es un poco más bajo y que sólo se ofrecerá con el Diesel. El Touring incluye un pack exclusivo en el que se incluyen las llantas de aleación, el volante y la palanca de cambios en cuero, radio control remoto y ordenador de a bordo, aunque éste último sólo para el gasolina. Como promoción de lanzamiento, Mazda regala este pack. En el acabado Exclusive, la oferta es algo menor, pero también se incluyen varios extras gratis.

Dentro del coche, Mazda hace mucho hincapié en señalar lo versátil de su configuración. Los asientos se pueden disponer hasta de 100 formas distintas, y hay espacio suficiente para llevar objetos de más de dos metros y medio de longitud. El maletero viene sobrado y es de cómodo acceso.

Mazda ha trabajado mucho en el apartado de seguridad, uno de los más importantes del Premacy. Así, en cuanto a seguridad pasiva, el coche incorpora el sistema avanzado de absorción y distribución de impactos MAIDAS, exclusivo de la marca japonesa. También se pueden contar varios airbags (laterales incluidos), barras de protección lateral, pretensores de cinturones, etc.

En cuanto a los frenos, los delanteros son de disco ventilados y los traseros, de tambor. Se ayudan de un eficaz ABS y del sistema de distribución electrónica de la frenada EDB. En este apartado también juega un papel importante el mecanismo TSC, de control de tracción, que vigila que nunca falte motricidad. Para ello distribuye automáticamente el par de unas ruedas a otras cuando las primeras se quedan sin tracción por efecto de un mal firme, resbaladizo o irregular.

En definitiva, un coche atractivo que viene a complicar aún más el segmento de los monovolúmenes, uno de los más competidos del mercado. Uno de sus argumentos de batalla será el precio, muy interesante, de unos tres millones de pesetas, dependiendo de la versión y el equipamiento.

A esa comodidad de manejo se une un importante confort interior. El habitáculo es muy amplio, sobre todo hacia arriba: el techo resulta altísimo. Los asientos son bastante cómodos, sobre todo los delanteros, que recogen bien el cuerpo en las curvas ceñidas. Son dos butacas bastante altas, lo que facilita una buena visión de la carretera. El único inconveniente es que la palanca de cambios puede quedar un poco baja para el conductor y, si trata de accionarla con el reposabrazos en acción, tendrá dificultades para meter alguna velocidad.

Por otra parte, el resto del interior es muy agradable. Lo único que se echa en falta son más huecos donde guardar pequeños objetos. Un coche destinado a ser familiar debería tener más, pero tampoco es una gran carencia. En cuanto a equipamiento, Mazda ha pensado distribuir este modelo en dos niveles de acabado. Por un lado, el Touring, que se utilizará para las dos motorizaciones, y, por otro, el Exclusive, que es un poco más bajo y que sólo se ofrecerá con el Diesel. El Touring incluye un pack exclusivo en el que se incluyen las llantas de aleación, el volante y la palanca de cambios en cuero, radio control remoto y ordenador de a bordo, aunque éste último sólo para el gasolina. Como promoción de lanzamiento, Mazda regala este pack. En el acabado Exclusive, la oferta es algo menor, pero también se incluyen varios extras gratis.

Dentro del coche, Mazda hace mucho hincapié en señalar lo versátil de su configuración. Los asientos se pueden disponer hasta de 100 formas distintas, y hay espacio suficiente para llevar objetos de más de dos metros y medio de longitud. El maletero viene sobrado y es de cómodo acceso.

Mazda ha trabajado mucho en el apartado de seguridad, uno de los más importantes del Premacy. Así, en cuanto a seguridad pasiva, el coche incorpora el sistema avanzado de absorción y distribución de impactos MAIDAS, exclusivo de la marca japonesa. También se pueden contar varios airbags (laterales incluidos), barras de protección lateral, pretensores de cinturones, etc.

En cuanto a los frenos, los delanteros son de disco ventilados y los traseros, de tambor. Se ayudan de un eficaz ABS y del sistema de distribución electrónica de la frenada EDB. En este apartado también juega un papel importante el mecanismo TSC, de control de tracción, que vigila que nunca falte motricidad. Para ello distribuye automáticamente el par de unas ruedas a otras cuando las primeras se quedan sin tracción por efecto de un mal firme, resbaladizo o irregular.

En definitiva, un coche atractivo que viene a complicar aún más el segmento de los monovolúmenes, uno de los más competidos del mercado. Uno de sus argumentos de batalla será el precio, muy interesante, de unos tres millones de pesetas, dependiendo de la versión y el equipamiento.

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