Contacto: Mitsubishi Montero iO 1.8 16v GDI

Aunque recortado en sus dimensiones exteriores, el Montero iO es un gigante que no renuncia a las virtudes que han hecho de su hermano mayor uno de los TT más considerados. Dotado de un alegre motor 1,8 de gasolina con inyección directa y 120 CV en sus entrañas y haciendo gala de unas terminaciones y equipamientos de primera, el Montero iO se convierte en uno de los más versátiles TT ligeros gracias a la utilización del sistema de tracción SS4-i, basado en la reconocida transmisión Super Select.
Autopista -
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Y ya que estamos hablando de equipamientos, el Montero iO, que se presenta por el momento con una única carrocería de tres puertas —la de cinco no verá la luz antes de finales del año 2000—, se ofrece con tres niveles de terminación: una versión base, la terminación intermedia Plus y un lujoso acabado Kaiteki. Con respecto a ellos, todos comparten de serie elementos como airbag de conductor, cierre centralizado, dirección asistida, elevalunas eléctricos con sistema antiatrapamiento, inmovilizador de motor y regulación de banqueta, entre otros. A estos elementos, la versión Plus añade el autoblocante trasero, las llantas de aleación y los retrovisores calefactables, mientras que el más equipado Kaiteki completa ese equipamiento con airbag de acompañante, antibloqueo de frenos, faros antiniebla y techo practicable eléctrico, entre otros.

Para mover al iO, Mitsubishi ha optado por una única motorización que no es sino el excelente y frugal motor GDI de gasolina e inyección directa ya utilizado con brillantez en el Carisma. Con una cilindrada de sólo 1.834 centímetros cúbicos, ofrece 120 CV a 5.205 rpm y un par motor de 17,7 kgm a 3.500 rpm, más que suficiente para mover con gran soltura los escasos 1.285 kg que pesa este pequeño todo terreno. A falta de mediciones más exactas, los 168 km/h que anuncia el fabricante como velocidad máxima y los poco más de 10 segundos que se anuncian para acelerar de 0 a 100 km/h nos parecen cifras realmente alcanzables por el modelo. De hecho, y siempre con la reserva que suponen las sensaciones, el iO se mostró bastante colaborador a la hora de exigirle la máxima aceleración, llegando con relativa facilidad al corte de inyección en las cuatro primeras marchas, corte que se producía a ¡7.000 rpm! Sea como fuere, la sensación que percibe el conductor es la de estar al volante de un vehículo de andar alegre, al menos cargado sólo con dos ocupantes sin equipaje. Además, y esto es otra virtud del modelo, el excelente tacto y magnífica precisión de la palanca de cambios de su caja manual de cinco velocidades, lejos de mostrarse reacia, invitaba a realizar este tipo de conducción «al ataque».

En este sentido, a España sólo llegará el iO de caja manual, si bien existe otra variante de cambio automático que no será importada, dado el poco interés que suscitan en nuestro mercado este tipo de cambios en coches como el iO. Otra ventaja añadida del modelo, que habrá que verificar en una posterior prueba, es la de sus consumos, que, según los datos oficiales, se quedan en unas cifras realmente contenidas para la viveza que proporciona el motor al modelo. Según Mitsubishi, estos no sobrepasan los 11,1 litros en utilización urbana, mientras que en carretera ese consumo se sitúa en 7,7 litros.

Con respecto al bastidor, el Montero iO rompe la tradición de la firma en sus todo terreno, ya que utiliza un chasis monocasco. A él se anclan unas suspensiones delanteras independientes McPherson y un eje rígido trasero con cinco puntos de anclaje, utilizándose en las cuatro ruedas muelles helicoidales y amortiguadores. El conjunto se completa con una estabilizadora en el eje delantero. El resultado obtenido no puede ser mejor, el iO se ha defendido excelentemente en carretera, donde hace gala de un comportamiento magnífico. Su eje trasero, con un ligero efecto de convergencia, y unos neumáticos 215/65R16 montados en llantas de 6 pulgadas de anchura contribuyen a mejorar la estabilidad direccional haciendo que el coche se muestre menos nervioso de lo que cabría esperar de un vehículo con una batalla que no llega a los 2,3 metros. Además, el iO dispone de diferencial trasero de deslizamiento limitado en las variantes Plus y Kaiteki, elemento que ayuda sobremanera en conducción deportiva de montaña o campo. Unos voladizos muy pequeños y la contenida batalla deberían proporcionarle una excelente movilidad por zonas trialeras. Sin embargo, tras nuestra toma de contacto y a falta de una prueba más a fondo, estamos en condiciones de afirmar que el Montero iO se ha mostrado justo en tal terreno; algo que se comprende perfectamente si se tiene en cuenta que tanto los recorridos de suspensiones como la altura libre al suelo no son especialmente generosos.

Pese a ello, este mini-Montero deberá defenderse en campo mejor que la mayoría de los SUV y tanto más cuanto peores sean las condiciones de adherencia, ya que su sistema de tracción, derivado del afamado sistema Super Select que utilizan los Montero «grandes», es a priori mucho más versátil y eficaz. No en vano permite escoger entre la propulsión posterior, la tracción total en marchas largas, la tracción total en marchas largas con el diferencial viscoso central bloqueado y la tracción 4x4 en cortas con el diferencial central bloqueado. En resumidas cuentas, el Montero iO se erige como un excelente compañero de quienes buscan un vehículo desenfadado y juvenil que permita una gran movilidad en ciudad, un desahogado andar en carretera y que, a la vez, resulte un buen compañero para las actividades de ocio en la naturaleza. Su llegada a los concesionarios está prevista para este mes, en que se comercializará a un precio de 2.795.000 pesetas el iO Base, 3.017.000 pesetas la versión Plus y 3.739.000 pesetas el alto de gama Kaiteki.

Y ya que estamos hablando de equipamientos, el Montero iO, que se presenta por el momento con una única carrocería de tres puertas —la de cinco no verá la luz antes de finales del año 2000—, se ofrece con tres niveles de terminación: una versión base, la terminación intermedia Plus y un lujoso acabado Kaiteki. Con respecto a ellos, todos comparten de serie elementos como airbag de conductor, cierre centralizado, dirección asistida, elevalunas eléctricos con sistema antiatrapamiento, inmovilizador de motor y regulación de banqueta, entre otros. A estos elementos, la versión Plus añade el autoblocante trasero, las llantas de aleación y los retrovisores calefactables, mientras que el más equipado Kaiteki completa ese equipamiento con airbag de acompañante, antibloqueo de frenos, faros antiniebla y techo practicable eléctrico, entre otros.

Para mover al iO, Mitsubishi ha optado por una única motorización que no es sino el excelente y frugal motor GDI de gasolina e inyección directa ya utilizado con brillantez en el Carisma. Con una cilindrada de sólo 1.834 centímetros cúbicos, ofrece 120 CV a 5.205 rpm y un par motor de 17,7 kgm a 3.500 rpm, más que suficiente para mover con gran soltura los escasos 1.285 kg que pesa este pequeño todo terreno. A falta de mediciones más exactas, los 168 km/h que anuncia el fabricante como velocidad máxima y los poco más de 10 segundos que se anuncian para acelerar de 0 a 100 km/h nos parecen cifras realmente alcanzables por el modelo. De hecho, y siempre con la reserva que suponen las sensaciones, el iO se mostró bastante colaborador a la hora de exigirle la máxima aceleración, llegando con relativa facilidad al corte de inyección en las cuatro primeras marchas, corte que se producía a ¡7.000 rpm! Sea como fuere, la sensación que percibe el conductor es la de estar al volante de un vehículo de andar alegre, al menos cargado sólo con dos ocupantes sin equipaje. Además, y esto es otra virtud del modelo, el excelente tacto y magnífica precisión de la palanca de cambios de su caja manual de cinco velocidades, lejos de mostrarse reacia, invitaba a realizar este tipo de conducción «al ataque».

En este sentido, a España sólo llegará el iO de caja manual, si bien existe otra variante de cambio automático que no será importada, dado el poco interés que suscitan en nuestro mercado este tipo de cambios en coches como el iO. Otra ventaja añadida del modelo, que habrá que verificar en una posterior prueba, es la de sus consumos, que, según los datos oficiales, se quedan en unas cifras realmente contenidas para la viveza que proporciona el motor al modelo. Según Mitsubishi, estos no sobrepasan los 11,1 litros en utilización urbana, mientras que en carretera ese consumo se sitúa en 7,7 litros.

Con respecto al bastidor, el Montero iO rompe la tradición de la firma en sus todo terreno, ya que utiliza un chasis monocasco. A él se anclan unas suspensiones delanteras independientes McPherson y un eje rígido trasero con cinco puntos de anclaje, utilizándose en las cuatro ruedas muelles helicoidales y amortiguadores. El conjunto se completa con una estabilizadora en el eje delantero. El resultado obtenido no puede ser mejor, el iO se ha defendido excelentemente en carretera, donde hace gala de un comportamiento magnífico. Su eje trasero, con un ligero efecto de convergencia, y unos neumáticos 215/65R16 montados en llantas de 6 pulgadas de anchura contribuyen a mejorar la estabilidad direccional haciendo que el coche se muestre menos nervioso de lo que cabría esperar de un vehículo con una batalla que no llega a los 2,3 metros. Además, el iO dispone de diferencial trasero de deslizamiento limitado en las variantes Plus y Kaiteki, elemento que ayuda sobremanera en conducción deportiva de montaña o campo. Unos voladizos muy pequeños y la contenida batalla deberían proporcionarle una excelente movilidad por zonas trialeras. Sin embargo, tras nuestra toma de contacto y a falta de una prueba más a fondo, estamos en condiciones de afirmar que el Montero iO se ha mostrado justo en tal terreno; algo que se comprende perfectamente si se tiene en cuenta que tanto los recorridos de suspensiones como la altura libre al suelo no son especialmente generosos.

Pese a ello, este mini-Montero deberá defenderse en campo mejor que la mayoría de los SUV y tanto más cuanto peores sean las condiciones de adherencia, ya que su sistema de tracción, derivado del afamado sistema Super Select que utilizan los Montero «grandes», es a priori mucho más versátil y eficaz. No en vano permite escoger entre la propulsión posterior, la tracción total en marchas largas, la tracción total en marchas largas con el diferencial viscoso central bloqueado y la tracción 4x4 en cortas con el diferencial central bloqueado. En resumidas cuentas, el Montero iO se erige como un excelente compañero de quienes buscan un vehículo desenfadado y juvenil que permita una gran movilidad en ciudad, un desahogado andar en carretera y que, a la vez, resulte un buen compañero para las actividades de ocio en la naturaleza. Su llegada a los concesionarios está prevista para este mes, en que se comercializará a un precio de 2.795.000 pesetas el iO Base, 3.017.000 pesetas la versión Plus y 3.739.000 pesetas el alto de gama Kaiteki.

Y ya que estamos hablando de equipamientos, el Montero iO, que se presenta por el momento con una única carrocería de tres puertas —la de cinco no verá la luz antes de finales del año 2000—, se ofrece con tres niveles de terminación: una versión base, la terminación intermedia Plus y un lujoso acabado Kaiteki. Con respecto a ellos, todos comparten de serie elementos como airbag de conductor, cierre centralizado, dirección asistida, elevalunas eléctricos con sistema antiatrapamiento, inmovilizador de motor y regulación de banqueta, entre otros. A estos elementos, la versión Plus añade el autoblocante trasero, las llantas de aleación y los retrovisores calefactables, mientras que el más equipado Kaiteki completa ese equipamiento con airbag de acompañante, antibloqueo de frenos, faros antiniebla y techo practicable eléctrico, entre otros.

Para mover al iO, Mitsubishi ha optado por una única motorización que no es sino el excelente y frugal motor GDI de gasolina e inyección directa ya utilizado con brillantez en el Carisma. Con una cilindrada de sólo 1.834 centímetros cúbicos, ofrece 120 CV a 5.205 rpm y un par motor de 17,7 kgm a 3.500 rpm, más que suficiente para mover con gran soltura los escasos 1.285 kg que pesa este pequeño todo terreno. A falta de mediciones más exactas, los 168 km/h que anuncia el fabricante como velocidad máxima y los poco más de 10 segundos que se anuncian para acelerar de 0 a 100 km/h nos parecen cifras realmente alcanzables por el modelo. De hecho, y siempre con la reserva que suponen las sensaciones, el iO se mostró bastante colaborador a la hora de exigirle la máxima aceleración, llegando con relativa facilidad al corte de inyección en las cuatro primeras marchas, corte que se producía a ¡7.000 rpm! Sea como fuere, la sensación que percibe el conductor es la de estar al volante de un vehículo de andar alegre, al menos cargado sólo con dos ocupantes sin equipaje. Además, y esto es otra virtud del modelo, el excelente tacto y magnífica precisión de la palanca de cambios de su caja manual de cinco velocidades, lejos de mostrarse reacia, invitaba a realizar este tipo de conducción «al ataque».

En este sentido, a España sólo llegará el iO de caja manual, si bien existe otra variante de cambio automático que no será importada, dado el poco interés que suscitan en nuestro mercado este tipo de cambios en coches como el iO. Otra ventaja añadida del modelo, que habrá que verificar en una posterior prueba, es la de sus consumos, que, según los datos oficiales, se quedan en unas cifras realmente contenidas para la viveza que proporciona el motor al modelo. Según Mitsubishi, estos no sobrepasan los 11,1 litros en utilización urbana, mientras que en carretera ese consumo se sitúa en 7,7 litros.

Con respecto al bastidor, el Montero iO rompe la tradición de la firma en sus todo terreno, ya que utiliza un chasis monocasco. A él se anclan unas suspensiones delanteras independientes McPherson y un eje rígido trasero con cinco puntos de anclaje, utilizándose en las cuatro ruedas muelles helicoidales y amortiguadores. El conjunto se completa con una estabilizadora en el eje delantero. El resultado obtenido no puede ser mejor, el iO se ha defendido excelentemente en carretera, donde hace gala de un comportamiento magnífico. Su eje trasero, con un ligero efecto de convergencia, y unos neumáticos 215/65R16 montados en llantas de 6 pulgadas de anchura contribuyen a mejorar la estabilidad direccional haciendo que el coche se muestre menos nervioso de lo que cabría esperar de un vehículo con una batalla que no llega a los 2,3 metros. Además, el iO dispone de diferencial trasero de deslizamiento limitado en las variantes Plus y Kaiteki, elemento que ayuda sobremanera en conducción deportiva de montaña o campo. Unos voladizos muy pequeños y la contenida batalla deberían proporcionarle una excelente movilidad por zonas trialeras. Sin embargo, tras nuestra toma de contacto y a falta de una prueba más a fondo, estamos en condiciones de afirmar que el Montero iO se ha mostrado justo en tal terreno; algo que se comprende perfectamente si se tiene en cuenta que tanto los recorridos de suspensiones como la altura libre al suelo no son especialmente generosos.

Pese a ello, este mini-Montero deberá defenderse en campo mejor que la mayoría de los SUV y tanto más cuanto peores sean las condiciones de adherencia, ya que su sistema de tracción, derivado del afamado sistema Super Select que utilizan los Montero «grandes», es a priori mucho más versátil y eficaz. No en vano permite escoger entre la propulsión posterior, la tracción total en marchas largas, la tracción total en marchas largas con el diferencial viscoso central bloqueado y la tracción 4x4 en cortas con el diferencial central bloqueado. En resumidas cuentas, el Montero iO se erige como un excelente compañero de quienes buscan un vehículo desenfadado y juvenil que permita una gran movilidad en ciudad, un desahogado andar en carretera y que, a la vez, resulte un buen compañero para las actividades de ocio en la naturaleza. Su llegada a los concesionarios está prevista para este mes, en que se comercializará a un precio de 2.795.000 pesetas el iO Base, 3.017.000 pesetas la versión Plus y 3.739.000 pesetas el alto de gama Kaiteki.

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