Contacto: Jaguar X-Type

Jaguar ha despejado la incógnita de si sabría hacer un coche más pequeño de lo habitual para la gente que le gusta conducir. La solución es un sí admirablemente grande, aunque para ello se han olvidado algunas características propias de la marca.
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El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

El interior del X-Type no destaca, sin embargo, por ser demasiado espacioso para los pasajeros de atrás en altura y anchura. En esta última cota cede algo respecto a un BMW Serie 3, con el que se iguala en las restantes medidas. El puesto de conducción es peculiar con la parte posterior de la banqueta bastante hundida, pero se logra una buena posición al volante por los distintos reglajes de asiento y volante (si bien el apoyo lumbar es opcional). Únicamente el brazo derecho del conductor se topa a veces con el descansabrazos central (cuando éste es el fijo y no el deslizable opcional), e incluso con la prominente sujeción lateral de los asientos Sport. El espacio longitudinal es bueno, si bien el pasajero delantero se encuentra algo encerrado por una consola central y una guantera muy prominentes.

Un detalle que no está muy bien resuelto es la accesibilidad a las plazas posteriores, ya que las puertas tienen un ángulo de apertura bastante limitado. Además sus vestiduras son especialmente gruesas, lo que deja un espacio justo, y el marco superior tiene mucha caída.

El maletero tiene una buena capacidad de 452 litros. Es muy profundo, pero su altura es escasa con 40 cm de máxima y menos de 36 de mínima. La longitud de la plataforma de carga puede ampliarse de 110 cm a 174 abatiendo los respaldos posteriores mediante dos tiradores desde dentro del propio maletero. También hay disponible un trampilla opcional para esquís o similares.

El conductor tiene ante sí un cuadro de instrumentos con dos relojes circulares de no demasiado buena lectura. También está integrado en el cuadro un módulo de información que da todas las referencias del ordenador de a bordo (consumo, velocidad media, autonomía, etc), pero que tampoco se lee bien cuando el sol está alto. En la consola central se puede conseguir opcionalmente una pantalla de control del equipo de sonido, climatizador, etc, cuyo accionamiento táctil significa un plus de seguridad pues su manejo no resta atención al conductor. También sirve para TV. En cuanto al sistema de accionamiento por voz en castellano de los distintos equipos, todavía está en fase de puesta a punto; llegará el año próximo.

Decíamos que Jaguar ha mimado la puesta a punto del X-Type para que su conducción sea acorde con la filosofía de un fabricante arraigado en el mundo de la competición; sin embargo, no se han cuidado tanto otros detalles que también son característicos de la marca. Nos referimos a los acabados. Si bien todo lo que se ve presenta un aspecto impecable, lo que no está a la vista es algo menos satisfactorio. Por ejemplo, el interior de la tapa del descansabrazos central delantero, que también cubre el teléfono, está sin rematar. Tampoco está rematado el marco que separa el maletero del habitáculo; así, al abatir los asientos queda la chapa vista en vez de estar enmoquetada, que sería lo razonable en un coche llamado Jaguar. Tampoco se accionan con suavidad la cerradura de la guantera ni la práctica percha para sujetar bolsas que hay a su lado. Por último, al abrir el capó motor hay que levantarlo tirando de la propia parrilla, que no parece demasiado resistente.

En contrapartida el equipamiento es completo e interesante; incluso hay opciones para los gustos más variados. Algunas son muy atractivas, como el paquete de visibilidad Auto Clear que incluye: retrovisor interior electrocrómico, limpiaparabrisas y faros de accionamiento automático (62.300 pesetas). El sistema de navegación es por DVD. Con el X-Type Jaguar Hispania pretende cubrir el 10 por ciento del segmento. Gracias a él prevén incrementar las ventas notablemente. Recordemos que en 1999 vendieron 1.710 coches y en 2000, 2.156. El objetivo para este año son 2.585 unidades. Es una meta ambiciosa pero razonable, porque el X-Type tiene suficiente atractivo visual, además de unas prestaciones brillantes, un comportamiento irreprochable y un elevado placer de conducción.

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