Contacto: Opel Astra Coupé Bertone

Con el nuevo Astra Coupé, Opel vuelve a ofrecer un auténtico 2+2 de habitabilidad destacable que mejora claramente a su antecesor, el Calibra, en comportamiento dinámico y seguridad activa o pasiva.
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Utilizando las mismas suspensiones que el modelo «normal», es decir, un tren delantero MacPherson con estabilizadora y un simple pero eficaz eje trasero torsional, los responsables de Opel han optimizado las posibilidades del bastidor hasta alcanzar un nivel al que Opel no había llegado en un vehículo de serie. Con muelles más cortos y duros se rebaja la altura de la carrocería en 2 cm, se utilizan amortiguadores más duros y la estabilizadora aumenta de diámetro. Casquillos aislantes y soportes son de nueva factura, mientras que atrás varía la posición de los muelles y los amortiguadores para evitar que estos elementos roben espacio en el maletero. Los frenos son de disco en las cuatro ruedas (ventilados los delanteros), de 264 mm en cualquier caso para el tren trasero, mientras que delante son de 280 mm en los dos menos potentes y de 308 mm en el caso del Turbo. El ABS y el control de tracción es de serie en todas las variantes, mientras que el Turbo añade además el control de estabilidad ESP, elemento que será opcional en los otros dos por un precio aproximado de 90.000 pesetas. Por motivos de seguridad, no habrá tecla para desconectar este elemento.

Los tres motores que cubrirán la oferta cumplen la normativa de anticontaminación que entrará en vigor a partir del año 2005. Pero el modelo que según previsiones acaparará más ventas es el 2.2 16V de 147 CV, el único que pudimos conducir en la presentación internacional. Fabricado en aluminio, comparte con el actual 2.2 16V del Omega de idéntica potencia las cotas interiores, la distribución por doble árbol de levas y los dos árboles contrarrotantes de equilibrado, pero es un motor nuevo. Como es habitual en todos los motores de Opel de cuatro cilindros, este 2.2 16V vuelve a demostrar su tremenda elasticidad y suavidad de funcionamiento a cualquier régimen. Y quizá por esta entrega de potencia y par tan lineal se pueda echar en falta algo más de temperamento cuando llegamos a las 2.000 últimas revoluciones. Pero los 147 CV disponibles son más que suficientes para dotar al Astra Coupé de un nivel de prestaciones muy satisfactorio. Las cuatro primeras relaciones están bien escalonadas, mientras que una quinta de 35 km/h queda ligeramente larga. Lo que sí resulta irreprochable es el comportamiento dinámico. Las suspensiones, pese a su dureza, no pasan factura a no ser que circulemos por firmes muy rotos y la precisión que se siente al volante y la eficacia en todo tipo de vías es total. No acusa balanceo alguno y el tren delantero «muerde» el asfalto sin dar el más mínimo síntoma de que estamos forzando la situación, proporcionando una sensación de seguridad muy elevada. Al límite, inicia un ligero subviraje, mientras que el tren trasero pasa prácticamente inadvertido. Puede que el Turbo, con mayor sección de neumático, sea algo más crítico; pero a priori no parece que los 190 CV puedan poner en apuros al bastidor del Astra Coupé.

Para el 1.8 16V se reserva el nivel de equipamiento Bertone, que incluye de serie aire acondicionado, ABS, control de tracción, doble airbag frontal y lateral, llantas de aleación o reposacabezas activos entre otros elementos. El Bertone Edition se reserva para las dos motorizaciones más potentes y añade, respecto el ordenador de a bordo y el control de crucero. El Turbo, además de llantas (de 17 pulgadas) y colores específicos, se distingue por algunos aditamentos aerodinámicos y un interior más deportivo. En octubre llegará el 2.2 16V y no será hasta principios del próximo año cuando lleguen las otras dos versiones.

Utilizando las mismas suspensiones que el modelo «normal», es decir, un tren delantero MacPherson con estabilizadora y un simple pero eficaz eje trasero torsional, los responsables de Opel han optimizado las posibilidades del bastidor hasta alcanzar un nivel al que Opel no había llegado en un vehículo de serie. Con muelles más cortos y duros se rebaja la altura de la carrocería en 2 cm, se utilizan amortiguadores más duros y la estabilizadora aumenta de diámetro. Casquillos aislantes y soportes son de nueva factura, mientras que atrás varía la posición de los muelles y los amortiguadores para evitar que estos elementos roben espacio en el maletero. Los frenos son de disco en las cuatro ruedas (ventilados los delanteros), de 264 mm en cualquier caso para el tren trasero, mientras que delante son de 280 mm en los dos menos potentes y de 308 mm en el caso del Turbo. El ABS y el control de tracción es de serie en todas las variantes, mientras que el Turbo añade además el control de estabilidad ESP, elemento que será opcional en los otros dos por un precio aproximado de 90.000 pesetas. Por motivos de seguridad, no habrá tecla para desconectar este elemento.

Los tres motores que cubrirán la oferta cumplen la normativa de anticontaminación que entrará en vigor a partir del año 2005. Pero el modelo que según previsiones acaparará más ventas es el 2.2 16V de 147 CV, el único que pudimos conducir en la presentación internacional. Fabricado en aluminio, comparte con el actual 2.2 16V del Omega de idéntica potencia las cotas interiores, la distribución por doble árbol de levas y los dos árboles contrarrotantes de equilibrado, pero es un motor nuevo. Como es habitual en todos los motores de Opel de cuatro cilindros, este 2.2 16V vuelve a demostrar su tremenda elasticidad y suavidad de funcionamiento a cualquier régimen. Y quizá por esta entrega de potencia y par tan lineal se pueda echar en falta algo más de temperamento cuando llegamos a las 2.000 últimas revoluciones. Pero los 147 CV disponibles son más que suficientes para dotar al Astra Coupé de un nivel de prestaciones muy satisfactorio. Las cuatro primeras relaciones están bien escalonadas, mientras que una quinta de 35 km/h queda ligeramente larga. Lo que sí resulta irreprochable es el comportamiento dinámico. Las suspensiones, pese a su dureza, no pasan factura a no ser que circulemos por firmes muy rotos y la precisión que se siente al volante y la eficacia en todo tipo de vías es total. No acusa balanceo alguno y el tren delantero «muerde» el asfalto sin dar el más mínimo síntoma de que estamos forzando la situación, proporcionando una sensación de seguridad muy elevada. Al límite, inicia un ligero subviraje, mientras que el tren trasero pasa prácticamente inadvertido. Puede que el Turbo, con mayor sección de neumático, sea algo más crítico; pero a priori no parece que los 190 CV puedan poner en apuros al bastidor del Astra Coupé.

Para el 1.8 16V se reserva el nivel de equipamiento Bertone, que incluye de serie aire acondicionado, ABS, control de tracción, doble airbag frontal y lateral, llantas de aleación o reposacabezas activos entre otros elementos. El Bertone Edition se reserva para las dos motorizaciones más potentes y añade, respecto el ordenador de a bordo y el control de crucero. El Turbo, además de llantas (de 17 pulgadas) y colores específicos, se distingue por algunos aditamentos aerodinámicos y un interior más deportivo. En octubre llegará el 2.2 16V y no será hasta principios del próximo año cuando lleguen las otras dos versiones.

Utilizando las mismas suspensiones que el modelo «normal», es decir, un tren delantero MacPherson con estabilizadora y un simple pero eficaz eje trasero torsional, los responsables de Opel han optimizado las posibilidades del bastidor hasta alcanzar un nivel al que Opel no había llegado en un vehículo de serie. Con muelles más cortos y duros se rebaja la altura de la carrocería en 2 cm, se utilizan amortiguadores más duros y la estabilizadora aumenta de diámetro. Casquillos aislantes y soportes son de nueva factura, mientras que atrás varía la posición de los muelles y los amortiguadores para evitar que estos elementos roben espacio en el maletero. Los frenos son de disco en las cuatro ruedas (ventilados los delanteros), de 264 mm en cualquier caso para el tren trasero, mientras que delante son de 280 mm en los dos menos potentes y de 308 mm en el caso del Turbo. El ABS y el control de tracción es de serie en todas las variantes, mientras que el Turbo añade además el control de estabilidad ESP, elemento que será opcional en los otros dos por un precio aproximado de 90.000 pesetas. Por motivos de seguridad, no habrá tecla para desconectar este elemento.

Los tres motores que cubrirán la oferta cumplen la normativa de anticontaminación que entrará en vigor a partir del año 2005. Pero el modelo que según previsiones acaparará más ventas es el 2.2 16V de 147 CV, el único que pudimos conducir en la presentación internacional. Fabricado en aluminio, comparte con el actual 2.2 16V del Omega de idéntica potencia las cotas interiores, la distribución por doble árbol de levas y los dos árboles contrarrotantes de equilibrado, pero es un motor nuevo. Como es habitual en todos los motores de Opel de cuatro cilindros, este 2.2 16V vuelve a demostrar su tremenda elasticidad y suavidad de funcionamiento a cualquier régimen. Y quizá por esta entrega de potencia y par tan lineal se pueda echar en falta algo más de temperamento cuando llegamos a las 2.000 últimas revoluciones. Pero los 147 CV disponibles son más que suficientes para dotar al Astra Coupé de un nivel de prestaciones muy satisfactorio. Las cuatro primeras relaciones están bien escalonadas, mientras que una quinta de 35 km/h queda ligeramente larga. Lo que sí resulta irreprochable es el comportamiento dinámico. Las suspensiones, pese a su dureza, no pasan factura a no ser que circulemos por firmes muy rotos y la precisión que se siente al volante y la eficacia en todo tipo de vías es total. No acusa balanceo alguno y el tren delantero «muerde» el asfalto sin dar el más mínimo síntoma de que estamos forzando la situación, proporcionando una sensación de seguridad muy elevada. Al límite, inicia un ligero subviraje, mientras que el tren trasero pasa prácticamente inadvertido. Puede que el Turbo, con mayor sección de neumático, sea algo más crítico; pero a priori no parece que los 190 CV puedan poner en apuros al bastidor del Astra Coupé.

Para el 1.8 16V se reserva el nivel de equipamiento Bertone, que incluye de serie aire acondicionado, ABS, control de tracción, doble airbag frontal y lateral, llantas de aleación o reposacabezas activos entre otros elementos. El Bertone Edition se reserva para las dos motorizaciones más potentes y añade, respecto el ordenador de a bordo y el control de crucero. El Turbo, además de llantas (de 17 pulgadas) y colores específicos, se distingue por algunos aditamentos aerodinámicos y un interior más deportivo. En octubre llegará el 2.2 16V y no será hasta principios del próximo año cuando lleguen las otras dos versiones.

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