Contacto: Mercedes Clase E

Cada nuevo Clase E es una revolución y un reto en el seno de Mercedes. Se trata del pilar de la marca y nada puede fallar. Con este modelo, Mercedes hace el coche que mejor sabe hacer.
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Junto con los cinco motores se ofrecen tres tipos de cajas de cambio: la manual, no disponible en el E320 ni el E500; la Sequentronic, sólo disponible con el motor E240, y la automática tradicional de cinco marchas con convertidor y bloqueos electrónicos de la marcha más alta. La manual no termina de tener un tacto perfecto, pero al menos es de seis marchas en todos los casos. La Squentronic consiste ni más ni menos en el manejo secuencial de la misma caja manual. Ya habíamos tenido la oportunidad de manejarla en el Sportcoupé, aunque sobre el nuevo Clase E nos ha gustado más. Sigue siendo la misma, pero con ligeras mejoras para hacerla algo más rápida, pero sobre todo más cómoda, sin que se noten tanto los tirones que no nos convencieron en el Sportcoupé.

Del confort ya adelantamos el contenido nivel sonoro circulado a alta velocidad (sólo se escuchan algunas turbulencias aerodinámicas) y las suspensiones de guante blanco. Nos queda el trato que se le da a los pasajeros en el interior. De todas formas es fácil de imaginar, sobre todo cuando Mercedes tiene que convencer a unos clientes que, en un 75 por ciento de los casos ya poseen o han tenido otro Clase E. Y saben lo que quieren. La calidad aparente de los materiales y su ajuste es intachable. La postura de conducción es óptima y la visibilidad muy buena. Sólo eliminaríamos el desfasado tamaño del reloj incluido en el cuadro de mandos, que nos recuerda a antiguas versiones básicas de utilitarios. No viene a cuento y parece que está de relleno. Lo demás no tiene tacha e incluso se puede disponer de una climatización independiente en cuatro zonas y unos asientos delanteros que se adaptan al cuerpo para sujetarlo en las curvas mediante dos bolsas autoinflables a la altura de los riñones. En un principio, puede parecer un argumento de venta, pero hay que probarlo. Funciona mejor de lo que se espera y se agradece, ya que la sensación es de que nos sujetan el cuerpo con una mano invisible.

La Clase E se presenta con cinco motores pero, poco a poco, se irá incrementando la oferta con algunos de los ya poseen en el banco de órganos de Mercedes, como el 320 CDI y el 400 CDI, pero también llegarán nuevos.

En concreto un cuatro cilindros de gasolina con potencias entre 143 y 192 CV, con distribución variable, árboles contrarotantes, pero sin inyección directa. Se trabaja sobre ello, igual que se sigue desarrollando la caja automática con manejo secuencial real, no como las actuales.

La carrocería familiar llegará en la primavera del año 2003 y la opción de tracción total, que Mercedes bautiza como 4Matic, en otoño de este mismo año. Una tracción total que se extenderá a la Clase C y S, para plantar cara a las versiones quattro de Audi. Por supuesto que llegarán variantes AMG, incluida una Diesel, que podría verse ya a mediados de año.

Como cabía esperar, el Clase E tiene argumentos para seguir siendo el líder de un segmento tan exigente como éste. No es barato, todo lo contrario, y con las opciones se nos pueden ir los billetes de las manos. Pero es bueno, muy bueno.

Junto con los cinco motores se ofrecen tres tipos de cajas de cambio: la manual, no disponible en el E320 ni el E500; la Sequentronic, sólo disponible con el motor E240, y la automática tradicional de cinco marchas con convertidor y bloqueos electrónicos de la marcha más alta. La manual no termina de tener un tacto perfecto, pero al menos es de seis marchas en todos los casos. La Squentronic consiste ni más ni menos en el manejo secuencial de la misma caja manual. Ya habíamos tenido la oportunidad de manejarla en el Sportcoupé, aunque sobre el nuevo Clase E nos ha gustado más. Sigue siendo la misma, pero con ligeras mejoras para hacerla algo más rápida, pero sobre todo más cómoda, sin que se noten tanto los tirones que no nos convencieron en el Sportcoupé.

Del confort ya adelantamos el contenido nivel sonoro circulado a alta velocidad (sólo se escuchan algunas turbulencias aerodinámicas) y las suspensiones de guante blanco. Nos queda el trato que se le da a los pasajeros en el interior. De todas formas es fácil de imaginar, sobre todo cuando Mercedes tiene que convencer a unos clientes que, en un 75 por ciento de los casos ya poseen o han tenido otro Clase E. Y saben lo que quieren. La calidad aparente de los materiales y su ajuste es intachable. La postura de conducción es óptima y la visibilidad muy buena. Sólo eliminaríamos el desfasado tamaño del reloj incluido en el cuadro de mandos, que nos recuerda a antiguas versiones básicas de utilitarios. No viene a cuento y parece que está de relleno. Lo demás no tiene tacha e incluso se puede disponer de una climatización independiente en cuatro zonas y unos asientos delanteros que se adaptan al cuerpo para sujetarlo en las curvas mediante dos bolsas autoinflables a la altura de los riñones. En un principio, puede parecer un argumento de venta, pero hay que probarlo. Funciona mejor de lo que se espera y se agradece, ya que la sensación es de que nos sujetan el cuerpo con una mano invisible.

La Clase E se presenta con cinco motores pero, poco a poco, se irá incrementando la oferta con algunos de los ya poseen en el banco de órganos de Mercedes, como el 320 CDI y el 400 CDI, pero también llegarán nuevos.

En concreto un cuatro cilindros de gasolina con potencias entre 143 y 192 CV, con distribución variable, árboles contrarotantes, pero sin inyección directa. Se trabaja sobre ello, igual que se sigue desarrollando la caja automática con manejo secuencial real, no como las actuales.

La carrocería familiar llegará en la primavera del año 2003 y la opción de tracción total, que Mercedes bautiza como 4Matic, en otoño de este mismo año. Una tracción total que se extenderá a la Clase C y S, para plantar cara a las versiones quattro de Audi. Por supuesto que llegarán variantes AMG, incluida una Diesel, que podría verse ya a mediados de año.

Como cabía esperar, el Clase E tiene argumentos para seguir siendo el líder de un segmento tan exigente como éste. No es barato, todo lo contrario, y con las opciones se nos pueden ir los billetes de las manos. Pero es bueno, muy bueno.

Junto con los cinco motores se ofrecen tres tipos de cajas de cambio: la manual, no disponible en el E320 ni el E500; la Sequentronic, sólo disponible con el motor E240, y la automática tradicional de cinco marchas con convertidor y bloqueos electrónicos de la marcha más alta. La manual no termina de tener un tacto perfecto, pero al menos es de seis marchas en todos los casos. La Squentronic consiste ni más ni menos en el manejo secuencial de la misma caja manual. Ya habíamos tenido la oportunidad de manejarla en el Sportcoupé, aunque sobre el nuevo Clase E nos ha gustado más. Sigue siendo la misma, pero con ligeras mejoras para hacerla algo más rápida, pero sobre todo más cómoda, sin que se noten tanto los tirones que no nos convencieron en el Sportcoupé.

Del confort ya adelantamos el contenido nivel sonoro circulado a alta velocidad (sólo se escuchan algunas turbulencias aerodinámicas) y las suspensiones de guante blanco. Nos queda el trato que se le da a los pasajeros en el interior. De todas formas es fácil de imaginar, sobre todo cuando Mercedes tiene que convencer a unos clientes que, en un 75 por ciento de los casos ya poseen o han tenido otro Clase E. Y saben lo que quieren. La calidad aparente de los materiales y su ajuste es intachable. La postura de conducción es óptima y la visibilidad muy buena. Sólo eliminaríamos el desfasado tamaño del reloj incluido en el cuadro de mandos, que nos recuerda a antiguas versiones básicas de utilitarios. No viene a cuento y parece que está de relleno. Lo demás no tiene tacha e incluso se puede disponer de una climatización independiente en cuatro zonas y unos asientos delanteros que se adaptan al cuerpo para sujetarlo en las curvas mediante dos bolsas autoinflables a la altura de los riñones. En un principio, puede parecer un argumento de venta, pero hay que probarlo. Funciona mejor de lo que se espera y se agradece, ya que la sensación es de que nos sujetan el cuerpo con una mano invisible.

La Clase E se presenta con cinco motores pero, poco a poco, se irá incrementando la oferta con algunos de los ya poseen en el banco de órganos de Mercedes, como el 320 CDI y el 400 CDI, pero también llegarán nuevos.

En concreto un cuatro cilindros de gasolina con potencias entre 143 y 192 CV, con distribución variable, árboles contrarotantes, pero sin inyección directa. Se trabaja sobre ello, igual que se sigue desarrollando la caja automática con manejo secuencial real, no como las actuales.

La carrocería familiar llegará en la primavera del año 2003 y la opción de tracción total, que Mercedes bautiza como 4Matic, en otoño de este mismo año. Una tracción total que se extenderá a la Clase C y S, para plantar cara a las versiones quattro de Audi. Por supuesto que llegarán variantes AMG, incluida una Diesel, que podría verse ya a mediados de año.

Como cabía esperar, el Clase E tiene argumentos para seguir siendo el líder de un segmento tan exigente como éste. No es barato, todo lo contrario, y con las opciones se nos pueden ir los billetes de las manos. Pero es bueno, muy bueno.

Junto con los cinco motores se ofrecen tres tipos de cajas de cambio: la manual, no disponible en el E320 ni el E500; la Sequentronic, sólo disponible con el motor E240, y la automática tradicional de cinco marchas con convertidor y bloqueos electrónicos de la marcha más alta. La manual no termina de tener un tacto perfecto, pero al menos es de seis marchas en todos los casos. La Squentronic consiste ni más ni menos en el manejo secuencial de la misma caja manual. Ya habíamos tenido la oportunidad de manejarla en el Sportcoupé, aunque sobre el nuevo Clase E nos ha gustado más. Sigue siendo la misma, pero con ligeras mejoras para hacerla algo más rápida, pero sobre todo más cómoda, sin que se noten tanto los tirones que no nos convencieron en el Sportcoupé.

Del confort ya adelantamos el contenido nivel sonoro circulado a alta velocidad (sólo se escuchan algunas turbulencias aerodinámicas) y las suspensiones de guante blanco. Nos queda el trato que se le da a los pasajeros en el interior. De todas formas es fácil de imaginar, sobre todo cuando Mercedes tiene que convencer a unos clientes que, en un 75 por ciento de los casos ya poseen o han tenido otro Clase E. Y saben lo que quieren. La calidad aparente de los materiales y su ajuste es intachable. La postura de conducción es óptima y la visibilidad muy buena. Sólo eliminaríamos el desfasado tamaño del reloj incluido en el cuadro de mandos, que nos recuerda a antiguas versiones básicas de utilitarios. No viene a cuento y parece que está de relleno. Lo demás no tiene tacha e incluso se puede disponer de una climatización independiente en cuatro zonas y unos asientos delanteros que se adaptan al cuerpo para sujetarlo en las curvas mediante dos bolsas autoinflables a la altura de los riñones. En un principio, puede parecer un argumento de venta, pero hay que probarlo. Funciona mejor de lo que se espera y se agradece, ya que la sensación es de que nos sujetan el cuerpo con una mano invisible.

La Clase E se presenta con cinco motores pero, poco a poco, se irá incrementando la oferta con algunos de los ya poseen en el banco de órganos de Mercedes, como el 320 CDI y el 400 CDI, pero también llegarán nuevos.

En concreto un cuatro cilindros de gasolina con potencias entre 143 y 192 CV, con distribución variable, árboles contrarotantes, pero sin inyección directa. Se trabaja sobre ello, igual que se sigue desarrollando la caja automática con manejo secuencial real, no como las actuales.

La carrocería familiar llegará en la primavera del año 2003 y la opción de tracción total, que Mercedes bautiza como 4Matic, en otoño de este mismo año. Una tracción total que se extenderá a la Clase C y S, para plantar cara a las versiones quattro de Audi. Por supuesto que llegarán variantes AMG, incluida una Diesel, que podría verse ya a mediados de año.

Como cabía esperar, el Clase E tiene argumentos para seguir siendo el líder de un segmento tan exigente como éste. No es barato, todo lo contrario, y con las opciones se nos pueden ir los billetes de las manos. Pero es bueno, muy bueno.

Junto con los cinco motores se ofrecen tres tipos de cajas de cambio: la manual, no disponible en el E320 ni el E500; la Sequentronic, sólo disponible con el motor E240, y la automática tradicional de cinco marchas con convertidor y bloqueos electrónicos de la marcha más alta. La manual no termina de tener un tacto perfecto, pero al menos es de seis marchas en todos los casos. La Squentronic consiste ni más ni menos en el manejo secuencial de la misma caja manual. Ya habíamos tenido la oportunidad de manejarla en el Sportcoupé, aunque sobre el nuevo Clase E nos ha gustado más. Sigue siendo la misma, pero con ligeras mejoras para hacerla algo más rápida, pero sobre todo más cómoda, sin que se noten tanto los tirones que no nos convencieron en el Sportcoupé.

Del confort ya adelantamos el contenido nivel sonoro circulado a alta velocidad (sólo se escuchan algunas turbulencias aerodinámicas) y las suspensiones de guante blanco. Nos queda el trato que se le da a los pasajeros en el interior. De todas formas es fácil de imaginar, sobre todo cuando Mercedes tiene que convencer a unos clientes que, en un 75 por ciento de los casos ya poseen o han tenido otro Clase E. Y saben lo que quieren. La calidad aparente de los materiales y su ajuste es intachable. La postura de conducción es óptima y la visibilidad muy buena. Sólo eliminaríamos el desfasado tamaño del reloj incluido en el cuadro de mandos, que nos recuerda a antiguas versiones básicas de utilitarios. No viene a cuento y parece que está de relleno. Lo demás no tiene tacha e incluso se puede disponer de una climatización independiente en cuatro zonas y unos asientos delanteros que se adaptan al cuerpo para sujetarlo en las curvas mediante dos bolsas autoinflables a la altura de los riñones. En un principio, puede parecer un argumento de venta, pero hay que probarlo. Funciona mejor de lo que se espera y se agradece, ya que la sensación es de que nos sujetan el cuerpo con una mano invisible.

La Clase E se presenta con cinco motores pero, poco a poco, se irá incrementando la oferta con algunos de los ya poseen en el banco de órganos de Mercedes, como el 320 CDI y el 400 CDI, pero también llegarán nuevos.

En concreto un cuatro cilindros de gasolina con potencias entre 143 y 192 CV, con distribución variable, árboles contrarotantes, pero sin inyección directa. Se trabaja sobre ello, igual que se sigue desarrollando la caja automática con manejo secuencial real, no como las actuales.

La carrocería familiar llegará en la primavera del año 2003 y la opción de tracción total, que Mercedes bautiza como 4Matic, en otoño de este mismo año. Una tracción total que se extenderá a la Clase C y S, para plantar cara a las versiones quattro de Audi. Por supuesto que llegarán variantes AMG, incluida una Diesel, que podría verse ya a mediados de año.

Como cabía esperar, el Clase E tiene argumentos para seguir siendo el líder de un segmento tan exigente como éste. No es barato, todo lo contrario, y con las opciones se nos pueden ir los billetes de las manos. Pero es bueno, muy bueno.

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