Contacto: Skoda Superb

Buen diseño, buenos motores, buen precio. El Superb no adolece de calificativos positivos, lo único que le falta es que Skoda obtenga mayor imagen de prestigio entre los usuarios. Con productos como el Superb, seguro que no tardará mucho.
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Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

Éste se sitúa entre los 24.850 euros (4.134.692 pesetas) que cuesta la versión básica de gasolina (1.8 Turbo de 150 CV) hasta los 34.890 euros que tendremos que desembolsar por el Superb 2.5 TDI V6 Tiptronic de 155 CV (5.805.208). Entre un 3 y un 5 por ciento más barato que el Passat a igualdad de equipamiento.

Aparte de los parecidos, la nueva berlina medio alta de la marca checa es un producto muy bien hecho. El nivel de acabado, sin llegar a la excelencia de modelos hermanos de consorcio, es muy bueno. Aunque sobrio y con algún plástico que se deja ver más de la cuenta, la terminación es destacable y tanto el tacto de los mandos como el funcionamiento de los mismos es típicamente Volkswagen, algo que ha de tomarse como un piropo. Destaca, por su curiosidad y su utilidad, la inserción de un paragüero (con paraguas incluido) en el apoyabrazos de la puerta trasera izquierda. Este compartimento cuenta con un agujero de drenaje para que el paraguas se pueda guardar aún estando mojado.

El otro gran atractivo del Superb es, sin lugar a dudas, el del espacio. Mide 4,80 metros y tiene una distancia entre ejes de 2,80 metros, lo que le convierte en uno de los más grandes entre las berlinas medio altas (más que C5, Mondeo, A4, S60 y a la altura de A6 y Serie 5). Esto se traduce en un espacio interior muy amplio que revierte especialmente en las plazas traseras, algo muy apreciado últimamente en el segmento. Anchura y altura son también mimadas en los asientos posteriores para dotarlos de una magnífica “célula de habitabilidad”.

El equipamiento de serie es bastante completo y sirve para que se incremente el valor del modelo. Skoda no nos engaña con el típico truco de vendernos el coche barato, pero “desnudo” de equipamiento. Así, incluye de serie ABS, ESR, airbags de todo tipo, faros antiniebla, guantera refrigerada, climatizador, radio y llantas de aleación. Solo se echa de menos el ESP, que se puede adquirir (680,00 euros, 113.142 pesetas).

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