Mitsubishi Lancer Evo VIII

La nueva generación del Lancer aporta interesantes soluciones tecnológicas que lo convierten en uno de los coches más eficaces del mercado. Con una potencia de 265 CV y un sofisticado sistema de tracción integral permanente, el Evo VIII es un modelo “de calle” prácticamente imbatible.
Autopista -
Mitsubishi Lancer Evo VIII
Mitsubishi Lancer Evo VIII

De no ser porque lo he visto con mis propios ojos y lo he conducido con el resto de los sentidos, nunca hubiera creído que un coche de serie pudiera pasar tan rápido por una curva. No sólo por las prestaciones que permite el EVO VIII sino por la magnífica adherencia y motricidad que proporciona en curvas.

Aunque tuve oportunidad de probar la edición anterior hace un par de años –y ya me dejó helado- creo que esta es mucho más fácil de conducir en cualquier tipo de situación.

Es probable que las prestaciones (anuncia un 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y una velocidad máxima de 245 km/h) hayan cedido unas décimas respecto a la anterior edición, pero sí es cierto que el coche es más cómodo en el uso diario. Con la incorporación de una primera velocidad más corta se evitan los incómodos tirones cuando se circula entre el tráfico congestionado y la respuesta que produce el motor es más progresiva, aunque bien es cierto que llevando el motor por encima de 3.000 rpm, la más mínima insinuación al pedal del acelerador catapulta al Evo, dejándonos literalmente “pegados al asiento”.

Prestaciones excepcionales: aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 5,5 segundos y velocidad máxima de 245 km/h.

El ahorro de combustible no está entre las prioridades del Evo VIII que, aunque anuncia un consumo combinado de 10,9 litros por cada 100 km, lo cierto es que en conducción deportiva puede llegar a una cifra cercana a los 25 litros/100 km. En cualquier caso, tampoco es la principal preocupación del propietario de este modelo, que se gastará más dinero en neumáticos si lleva una conducción deportiva a diario. Lo que sí es de agradecer es el aumento del la capacidad del depósito de combustible a 55 litros, de forma que la autonomía ya no llega a ser preocupante.

Durante la toma de contacto que tuvimos oportunidad de realizar por la región de Gales, en Gran Bretaña, pudimos comprobar la capacidad de tracción y adherencia que proporciona el nuevo Mitsubishi (a pesar de las difíciles condiciones de circulación). En zonas sinuosas con asfalto en buen estado, el Evo salta de curva en curva a ritmo vertiginoso con un paso por curva de verdadero infarto sin inmutarse. Incluso sobre asfalto húmedo y con trazado virado el comportamiento es extraordinario, parece que se agarra con ventosas. Sólo en situaciones de exceso con el pedal del acelerador a la salida de un viraje se muestra un pequeño intento de sobreviraje que no transmite preocupación. La rápida dirección permite corregir de forma sencilla cualquier perturbación en la trayectoria en un instante. Pero lo que sí es cierto es que la conducción de este modelo exige una concentración especial, no porque sea difícil hacerlo, sino por las posibilidades que ofrece. Es decir, es tan eficaz y sencillo de conducir, que a los mandos del Evo cualquiera parece un piloto, pero el paso por curva puede ser tan veloz, que requiere experiencia, atención y dedicación. Imagínate lo que un piloto puede hacer con él.

El Evo VIII tiene un paso por curva excepcional. Pocos deportivos pueden presumir de un comportamiento parecido.

Ni que decir tienen los frenos, que muestran una excelente predisposición al trabajo extra en todo momento sin que se lleguen a acusar síntomas de fatiga (sólo llegamos a percibir su olor cuando hemos abusado de manera exagerada). El pedal no desfallece, aunque sí exige cierta presión sobre el pedal, lo que ayuda a dosificar la frenada con mayor facilidad.

Por su parte, el manejo del cambio es bastante preciso –tiene tacto deportivo- aunque los desplazamientos longitudinales no son tan rápidos como esperábamos, pero una vez acostumbrados, no revisten dificultad.

En cuanto a las suspensiones, lógicamente son todo lo firmes que cabe esperar en un modelo de estas características, pero no resultan especialmente incómodas, pues no son excesivamente secas. Hay que tener en cuenta que en este caso ni el perfil del neumático ni los asientos, con muy poco mullido, contribuyen a amortiguar las irregularidades del pavimento.

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