Mitsubishi Colt CZC

Sobre la base del Colt, Mitsubishi presenta una atractiva variante cabrio denominada Colt CZC. Es, además de un bellísimo ejercicio de estilo, una declaración de intenciones: con 150 CV en la variante más potente, la firma nipona quiere ser la nueva referencia para el creciente mercado de cabrios de formato reducido.
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Mitsubishi Colt CZC
Mitsubishi Colt CZC

Desde luego, lo que más llama la atención al ver el nuevo Colt CZC es su arriesgadísima estética. Pininfarina no se ha andado con remilgos y ha dibujado un coche que hace olvidar por completo las formas cúbicas del Colt normal.

Ambas versiones utilizan la misma plataforma, claro, pero no guardan demasiadas similitudes estéticas. Comparten, sí, el frontal, muy agresivo, y la parte baja de la carrocería. Sin embargo, cuando superamos la cintura del coche, todo cambia. Para empezar, cambia porque la trasera de monovolumen que luce el Colt convencional sencillamente desaparece. A partir de los pilares delanteros, el techo describe una abrupta pero elegante curva que muere justo detrás de los mínimos asientos traseros. De ahí para atrás todavía queda mucho, muchísimo coche: no en vano, con una batalla de 2,5 metros, este coche tiene uno de los chasis más grandes del segmento. En todo ese espacio, además de un maletero que anuncia 460 litros, va el hueco donde se recoge el techo plegable (cuando se pliega, el maletero se queda en 190 litros).

La zaga, también muy personal, destaca por lo voluminosa que es. No es de extrañar, viendo la capacidad de carga que tiene que albergar. Pero, además, atrae las miradas por la concentración de músculo que tiene la zona. Pininfarina ha hecho un impactante trabajo en la transformación de esta parte del Colt.

La capota plegable del CZC combina elementos muy vanguardistas con otros que no lo son tanto. A saber: destaca que se pliegue sólo en tres partes. Aunque son fragmentos voluminosos, se recogen con rapidez (sólo 22 segundos) y eficacia. A cambio, no nos parece muy elegante la solución elegida para anclar la capota a los montantes delanteros, pues es necesario ajustar dos cerrojos a mano. En estos tiempos de electrónica, se podría haber mejorado este detalle “manual”.
Accionada por tres motores eléctricos, la capota se pliega sobre el maletero, donde es obligatorio que ajustemos la red cubre-equipajes, pues, al moverse la capota, se abre del todo el maletero y es mejor que los equipajes estén asegurados. Cuando está correctamente plegada, sonarán dos pitidos. Si no está bien, sonarán tres y habrá que revisar el proceso. Sencillo, pero bastante diferente a lo que proponen otros coches de este tipo y, por tanto, sujeto a un periodo de aprendizaje.
Ojo: si abrimos el maletero con el coche descapotado, es posible que nos cueste sacar las maletas, porque el techo ocupa la mayor parte del espacio y cierra mucho el hueco de carga.
Por cierto: la capota ha sido creada por Pininfarina, que la construye a medias con NedCar, carrocero de Mitsubishi con sede en Holanda. La colaboración entre ambas firmas es tan estrecha que los italianos tienen una delegación dentro de la fábrica de NedCar y montan allí las capotas enteras antes de acoplarlas al coche.

De puertas para adentro, el Colt sufre las consecuencias del recorte de espacio. Las plazas delanteras son buenas, pero, para serlo, han de ir en posiciones muy retrasadas, lo que prácticamente inutiliza los dos pequeños asientos traseros. En Mitsubishi aseguran que el coche tiene cuatro plazas, y así es, pero, en la vida real será muy difícil sacar un partido a esos dos asientos que no sea el de llevar en ellos algún bulto. Ni siquiera niños pequeños pueden disfrutarlos a gusto.

Por lo demás, el habitáculo hereda las buenas maneras ya exhibidas en los otros Colt. Buenos acabados, materiales de calidad (incluidos los plásticos del salpicadero), muchos huecos para todo tipo de objetos y detalles de estilo, como la consola que se ilumina, la torreta de la palanca de cambios o la guantera refrigerada.

Hay que señalar, como en sus hermanos, que el volante no se regula en profundidad, con lo que se entorpece un poco la tarea de acomodarse. Sin embargo, la postura es bastante cómoda y, en general, es fácil sentirse a gusto sentado dentro del CZC. Además, no hace demasiado ruido: ni siquiera con la capota abierta entra mucho ruido al habitáculo. Lo único criticable es el gran tamaño de los pilares delanteros, que quitan mucha visibilidad.

Mitsubishi sabe que los Colt CZC no son baratos. Partiendo de los 19.000 euros, no se puede hablar de “gangas”. Sin embargo, propone un ejercicio sencillo para entender estas tarifas: comparar los equipamientos de sus coches con los de sus rivales. En esta comparación incluyen, como parámetro fundamental, los motores.
Los Colt CZC parten de potencias que son “techos” para la competencia. A partir de ahí, añaden unos niveles de equipamiento realmente destacables.

La gama se articula en tres escalones: los Invite e Instyle, que se aparejarán a los motores 1.5 atmosféricos de 109 CV, y los Turbo, que irán sólo con estas mecánicas sobrealimentadas.
Todos llevan cómo elementos básicos el ABS con EBD, los airbags delanteros y laterales, los faros antiniebla, los cinturones con pretensores y neumáticos 205/45 R16 sobre llantas de aleación de 16 pulgadas. Además, la dotación de estilo y confort incluye como base el climatizador, los asientos y el volante regulables en altura, el cuero en volante y cambio, el equipo de sonido con MP3 y cargador de CD, el ordenador de a bordo y la preinstalación para el navegador.
A partir de ahí, el acabado Instyle añade el sistema de control de tracción y estabilidad MATC y MASC, los asientos calefactables y la tapicería de cuero.

Por encima, la variante Turbo cambia el cuero por una mezcla de cuero y tela y suma asientos deportivos, suspensión deportiva, frenos delanteros con discos de mayor tamaño (280 mm frente a 256 mm) y guantera refrigerada.
La única opción disponible para todos los acabados es la pintura metalizada , que cuesta 250 euros.
No queremos dejar de criticar la presencia del kit antipinchazos, que sustituye a la rueda de recambio en todas las versiones. Es cierto que el neumático ocupa espacio, pero no nos gustan estas soluciones de emergencia.

Versión ya cabado Precio
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Invite 19.000 euros.
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle 20.200 euros.
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Turbo 22.500 euros.

Desde luego, lo que más llama la atención al ver el nuevo Colt CZC es su arriesgadísima estética. Pininfarina no se ha andado con remilgos y ha dibujado un coche que hace olvidar por completo las formas cúbicas del Colt normal.

Ambas versiones utilizan la misma plataforma, claro, pero no guardan demasiadas similitudes estéticas. Comparten, sí, el frontal, muy agresivo, y la parte baja de la carrocería. Sin embargo, cuando superamos la cintura del coche, todo cambia. Para empezar, cambia porque la trasera de monovolumen que luce el Colt convencional sencillamente desaparece. A partir de los pilares delanteros, el techo describe una abrupta pero elegante curva que muere justo detrás de los mínimos asientos traseros. De ahí para atrás todavía queda mucho, muchísimo coche: no en vano, con una batalla de 2,5 metros, este coche tiene uno de los chasis más grandes del segmento. En todo ese espacio, además de un maletero que anuncia 460 litros, va el hueco donde se recoge el techo plegable (cuando se pliega, el maletero se queda en 190 litros).

La zaga, también muy personal, destaca por lo voluminosa que es. No es de extrañar, viendo la capacidad de carga que tiene que albergar. Pero, además, atrae las miradas por la concentración de músculo que tiene la zona. Pininfarina ha hecho un impactante trabajo en la transformación de esta parte del Colt.

La capota plegable del CZC combina elementos muy vanguardistas con otros que no lo son tanto. A saber: destaca que se pliegue sólo en tres partes. Aunque son fragmentos voluminosos, se recogen con rapidez (sólo 22 segundos) y eficacia. A cambio, no nos parece muy elegante la solución elegida para anclar la capota a los montantes delanteros, pues es necesario ajustar dos cerrojos a mano. En estos tiempos de electrónica, se podría haber mejorado este detalle “manual”.
Accionada por tres motores eléctricos, la capota se pliega sobre el maletero, donde es obligatorio que ajustemos la red cubre-equipajes, pues, al moverse la capota, se abre del todo el maletero y es mejor que los equipajes estén asegurados. Cuando está correctamente plegada, sonarán dos pitidos. Si no está bien, sonarán tres y habrá que revisar el proceso. Sencillo, pero bastante diferente a lo que proponen otros coches de este tipo y, por tanto, sujeto a un periodo de aprendizaje.
Ojo: si abrimos el maletero con el coche descapotado, es posible que nos cueste sacar las maletas, porque el techo ocupa la mayor parte del espacio y cierra mucho el hueco de carga.
Por cierto: la capota ha sido creada por Pininfarina, que la construye a medias con NedCar, carrocero de Mitsubishi con sede en Holanda. La colaboración entre ambas firmas es tan estrecha que los italianos tienen una delegación dentro de la fábrica de NedCar y montan allí las capotas enteras antes de acoplarlas al coche.

De puertas para adentro, el Colt sufre las consecuencias del recorte de espacio. Las plazas delanteras son buenas, pero, para serlo, han de ir en posiciones muy retrasadas, lo que prácticamente inutiliza los dos pequeños asientos traseros. En Mitsubishi aseguran que el coche tiene cuatro plazas, y así es, pero, en la vida real será muy difícil sacar un partido a esos dos asientos que no sea el de llevar en ellos algún bulto. Ni siquiera niños pequeños pueden disfrutarlos a gusto.

Por lo demás, el habitáculo hereda las buenas maneras ya exhibidas en los otros Colt. Buenos acabados, materiales de calidad (incluidos los plásticos del salpicadero), muchos huecos para todo tipo de objetos y detalles de estilo, como la consola que se ilumina, la torreta de la palanca de cambios o la guantera refrigerada.

Hay que señalar, como en sus hermanos, que el volante no se regula en profundidad, con lo que se entorpece un poco la tarea de acomodarse. Sin embargo, la postura es bastante cómoda y, en general, es fácil sentirse a gusto sentado dentro del CZC. Además, no hace demasiado ruido: ni siquiera con la capota abierta entra mucho ruido al habitáculo. Lo único criticable es el gran tamaño de los pilares delanteros, que quitan mucha visibilidad.

Mitsubishi sabe que los Colt CZC no son baratos. Partiendo de los 19.000 euros, no se puede hablar de “gangas”. Sin embargo, propone un ejercicio sencillo para entender estas tarifas: comparar los equipamientos de sus coches con los de sus rivales. En esta comparación incluyen, como parámetro fundamental, los motores.
Los Colt CZC parten de potencias que son “techos” para la competencia. A partir de ahí, añaden unos niveles de equipamiento realmente destacables.

La gama se articula en tres escalones: los Invite e Instyle, que se aparejarán a los motores 1.5 atmosféricos de 109 CV, y los Turbo, que irán sólo con estas mecánicas sobrealimentadas.
Todos llevan cómo elementos básicos el ABS con EBD, los airbags delanteros y laterales, los faros antiniebla, los cinturones con pretensores y neumáticos 205/45 R16 sobre llantas de aleación de 16 pulgadas. Además, la dotación de estilo y confort incluye como base el climatizador, los asientos y el volante regulables en altura, el cuero en volante y cambio, el equipo de sonido con MP3 y cargador de CD, el ordenador de a bordo y la preinstalación para el navegador.
A partir de ahí, el acabado Instyle añade el sistema de control de tracción y estabilidad MATC y MASC, los asientos calefactables y la tapicería de cuero.

Por encima, la variante Turbo cambia el cuero por una mezcla de cuero y tela y suma asientos deportivos, suspensión deportiva, frenos delanteros con discos de mayor tamaño (280 mm frente a 256 mm) y guantera refrigerada.
La única opción disponible para todos los acabados es la pintura metalizada , que cuesta 250 euros.
No queremos dejar de criticar la presencia del kit antipinchazos, que sustituye a la rueda de recambio en todas las versiones. Es cierto que el neumático ocupa espacio, pero no nos gustan estas soluciones de emergencia.

Versión ya cabado Precio
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Invite 19.000 euros.
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle 20.200 euros.
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Turbo 22.500 euros.

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