Mercedes GL

A partir de septiembre, Mercedes pone a la venta en Europa su nuevo Clase GL, un todo terreno de concepción americana y espíritu europeo que, armado con todos los elementos del todo terreno más puro, ofrece siete lujosas plazas. Además, se estrena también un motor para esta ocasión, un impresionante corazón turbodiésel V8 de 4 litros y 306 CV que estará acompañado por tres propulsores más.
Autopista -
Mercedes GL
Mercedes GL

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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p> Pero toda esta aparente rudeza queda atrás cuando cruzamos las gigantescas puertas del Clase GL y accedemos a su suntuoso interior. Una vez dentro, nos damos cuenta de inmediato de que estamos en un Mercedes. El nivel de los acabados, la alta calidad de los materiales, la exactitud con que responden todos los mandos, la insonorización… Todo nos habla de coches producidos con mucho mimo y exigencia, y eso que se fabrican en la planta estadounidense de Tuscaloosa, donde también se hacen los ML. Pero, en esta ocasión, los estándares de calidad no son americanos, sino alemanes, y eso se nota.

El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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p> La segunda fila, por su parte, ofrece espacio sobrado para tres personas y un nivel de refinamiento tan bueno como el de los asientos delanteros. Tiene sus propios controles para el climatizador, su propio techo practicable y todo lo necesario para viajar a pleno confort. La suficiencia de estos cinco asientos traseros, unida a la sobresaliente comodidad de las plazas delanteras, hace de este todo terreno uno de los más confortables del mercado, si no el que más. Durante la toma de contacto, sólo pudimos advertir una merma en esos niveles de comodidad: el ruido que hacen los neumáticos de campo que llevábamos.

Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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p> Sobe este nivel, el 420 CDI y el 450 añaden llantas de 19 pulgadas, asientos calefactados, climatizador multizona y asientos delanteros con memoria. Más arriba, el GL 500 pone el tope con elementos como los faros bi-xenon adaptativos, la calefacción de la segunda fila de asientos, el cuero de Nappa, el asistente de aparcamiento.
Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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p> Pero toda esta aparente rudeza queda atrás cuando cruzamos las gigantescas puertas del Clase GL y accedemos a su suntuoso interior. Una vez dentro, nos damos cuenta de inmediato de que estamos en un Mercedes. El nivel de los acabados, la alta calidad de los materiales, la exactitud con que responden todos los mandos, la insonorización… Todo nos habla de coches producidos con mucho mimo y exigencia, y eso que se fabrican en la planta estadounidense de Tuscaloosa, donde también se hacen los ML. Pero, en esta ocasión, los estándares de calidad no son americanos, sino alemanes, y eso se nota.

El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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p> La segunda fila, por su parte, ofrece espacio sobrado para tres personas y un nivel de refinamiento tan bueno como el de los asientos delanteros. Tiene sus propios controles para el climatizador, su propio techo practicable y todo lo necesario para viajar a pleno confort. La suficiencia de estos cinco asientos traseros, unida a la sobresaliente comodidad de las plazas delanteras, hace de este todo terreno uno de los más confortables del mercado, si no el que más. Durante la toma de contacto, sólo pudimos advertir una merma en esos niveles de comodidad: el ruido que hacen los neumáticos de campo que llevábamos.

Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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p> Sobe este nivel, el 420 CDI y el 450 añaden llantas de 19 pulgadas, asientos calefactados, climatizador multizona y asientos delanteros con memoria. Más arriba, el GL 500 pone el tope con elementos como los faros bi-xenon adaptativos, la calefacción de la segunda fila de asientos, el cuero de Nappa, el asistente de aparcamiento.
Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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p> Sobe este nivel, el 420 CDI y el 450 añaden llantas de 19 pulgadas, asientos calefactados, climatizador multizona y asientos delanteros con memoria. Más arriba, el GL 500 pone el tope con elementos como los faros bi-xenon adaptativos, la calefacción de la segunda fila de asientos, el cuero de Nappa, el asistente de aparcamiento.
Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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p> La segunda fila, por su parte, ofrece espacio sobrado para tres personas y un nivel de refinamiento tan bueno como el de los asientos delanteros. Tiene sus propios controles para el climatizador, su propio techo practicable y todo lo necesario para viajar a pleno confort. La suficiencia de estos cinco asientos traseros, unida a la sobresaliente comodidad de las plazas delanteras, hace de este todo terreno uno de los más confortables del mercado, si no el que más. Durante la toma de contacto, sólo pudimos advertir una merma en esos niveles de comodidad: el ruido que hacen los neumáticos de campo que llevábamos.

Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

Para construir el Clase GL, en Mercedes han empleado el mismo chasis que utilizan para fabricar los Clase ML, sus todo terrenos más “light”. Es, por tanto, un bastidor autoportante, lo que constituye un importante avance para la categoría de los 4x4 más grandes. Eso sí: sobre la base del ML se añaden cambios, como una mayor longitud y varios módulos del chasis especialmente reforzados.

Así, el coche alcanza una longitud de 5,09 metros, lo que quiere decir que tiene un tamaño considerable. Sobre semejante cantidad de espacio, los diseñadores de Mercedes han dibujado una imagen de coche duro, agresivo, con mucha chapa a la vista y un morro que mezcla elementos deportivos con detalles de 4x4 muy clásico. La zaga, muy voluminosa, destaca por su dureza de líneas, casi un homenaje a los volúmenes cúbicos del viejo Clase G, todavía en producción.

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El habitáculo de este Mercedes GL combina una imagen muy clásica -sin estridencias, serena y refinada-, con elementos de tecnología punta y un alto grado de sofisticación.

De esa manera, los elegantes asientos de cuero esconden una compleja maraña eléctrica que permite realizar diez tipos de reglajes eléctricos, incluyendo los lumbares, además de calefactor o refrigerar los asientos. Lo mismo sucede con la consola central, que tiene un aspecto de lo más tradicional y, sin embargo, va cuajada de botones y mandos que dan acceso a lo más moderno en equipamiento, como el sistema de navegación Command, el climatizador por zonas de última generación o las suspensiones activas Airmatic.

La verdad es que cuesta encontrar algún punto débil en este impresionante interior. Para mejorar quedan algunos remates plásticos en los guarnecidos de las puertas y, quizá, el acceso a la tercera fila de asientos, que no es de lo mejor. En cambio, esos dos asientos extra son muy buenos: además de plegarse y desplegarse a toque de botón, ofrecen espacio de sobra para que dos adultos viajen cómodamente en ellos. Para Europa serán opcionales y, en nuestra opinión, aportan al GL un extra muy recomendable.

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p> La segunda fila, por su parte, ofrece espacio sobrado para tres personas y un nivel de refinamiento tan bueno como el de los asientos delanteros. Tiene sus propios controles para el climatizador, su propio techo practicable y todo lo necesario para viajar a pleno confort. La suficiencia de estos cinco asientos traseros, unida a la sobresaliente comodidad de las plazas delanteras, hace de este todo terreno uno de los más confortables del mercado, si no el que más. Durante la toma de contacto, sólo pudimos advertir una merma en esos niveles de comodidad: el ruido que hacen los neumáticos de campo que llevábamos.

Con unas gomas un poco menos extremas, seguro que se soluciona el problema.

Quizá lo que más sorprende al analizar el GL es su espectacular listado de equipamiento. Además de la imbatible dotación mecánica, que incluye la suspensión activa y todos los componentes del paquete de todo terreno Off-Road Pro, el GL más “básico”, el 320 CDI, lleva de serie elementos como los airbags adaptativos frontales, laterales y de cabeza y en todas las filas, las llantas de aleación ligera y 18 pulgadas, los asientos eléctricos, el equipo de sonido con CD, el control de velocidad de crucero con limitador, el climatizador, el techo practicable hasta la tercera fila de asientos, el avisador de pérdidas de presión en los neumáticos y el sensor de lluvia.

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p> Sobe este nivel, el 420 CDI y el 450 añaden llantas de 19 pulgadas, asientos calefactados, climatizador multizona y asientos delanteros con memoria. Más arriba, el GL 500 pone el tope con elementos como los faros bi-xenon adaptativos, la calefacción de la segunda fila de asientos, el cuero de Nappa, el asistente de aparcamiento.
Para las opciones se quedan el navegador Comand con lector de DVD, televisión y teléfono, el control de crucero con radar de proximidad, el volante en cuero con botones multifunción y calefacción, el arranque sin llave, el control por voz, el sistema de entretenimiento con DVD…

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