Mejores infraestructuras = menos muertos

El trágico balance de la Semana Santa en nuestras carreteras ha puesto entredicho el estado de nuestra red viaria, aunque desde el Ejecutivo se haya querido culpar exclusivamente a la velocidad.
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Mejores infraestructuras = menos muertos
Mejores infraestructuras = menos muertos

El pasado viernes lo reconoció la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. El Ejecutivo va a acometer un un plan especial para la renovación de las autovías más antiguas. Un “mea culpa” que da un poco de razón a los que defienden que no se puede acusar exclusivamente a la velocidad de la accidentalidad en nuestro país.

El Ministerio de Fomento calcula que para la mejora de 2.500 kilómetros de vías del plan es necesaria una inversión de 6.300 millones de euros y que el tiempo de desarrollo no será superior a dos años. El objetivo declarado es que no se vuelva a llegar al nivel de deterioro que se ha alcanzado en la actualidad.

No obstante, este esfuerzo inversor se olvida de las carreteras secundarias, unas infraestructuras generalmente en malas condiciones y que no suelen estar preparadas para “perdonar” el error del conductor al ser calzadas estrechas y, normalmente, de un único sentido por carril. Valga el dato de que ocho de cada diez de los accidentes mortales en la pasada Semana Santa se produjo en este tipo de vías.

Desde Automovilistas Europeos Asociados (AEA) se hace hincapié en esta máxima: mayor inversión en carreteras, menor mortalidad en las mismas. Los datos apoyan esta afirmación. En los períodos de menor gasto en carreteras, el número de víctimas en siniestros aumentó y al contrario, cuando se ha invertido más, el número de accidentes ha descendido y de igual manera las víctimas mortales. Y es que el buen estado de las carreteras también mitiga las consecuencias de los accidentes: un siniestro en una vía deteriorada puede suponer la muerte; el mismo accidente en una en buen estado, sólo un incidente.

Según el último informe de la Asociación Española de la Carretera, nuestras vías presentan serias deficencias en mantenimiento y conservación: 325.000 señales han dejado de ser eficaces por la noche, hay que repintar 44.700 kilómetros de marcas viales y es necesaria una inversión mínima de 3.000 millones de euros en la restauración y reparación de firmes.

El Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), por su parte, concluye que la red viaria nacional deja mucho que desear en cuanto a seguridad y pone especial énfasis en los elementos de seguridad pasiva.

Mientras tanto, la Dirección General de Tráfico sigue insistiendo en unos límites de velocidad que vienen de los años 70 y que se impusieron por razones de ahorro petrolífero. Ahora, más de treinta años después, con más carreteras y mejores coches, parece que no tienen tanta validez.

Conoces carreteras en mal estado, denuncialas en nuestro blog de puntos negros

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