Mazda3 2.0 CRTD

Tras la renovación estética efectuada a mediados del año pasado, llega una nueva variante Diesel más potente a la gama del Mazda3. Se trata del 2.0 CRTD ya conocido en los modelos Mazda5 y Mazda6, que permite un nivel de prestaciones en línea con las tendencias actuales del mercado en el segmento de los compactos.
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Mazda3 2.0 CRTD
Mazda3 2.0 CRTD

Hace unos meses nos comentaban los responsables de la marca que no estaba prevista la introducción del motor Diesel 2.0 que emplean diversos modelos de Ford y PSA porque “no es lo que demanda el mercado”. Efectivamente, no es este el motor que se ha incorporado en el modelo, sino el motor Mazda CRTD 2.0 conocido con anterioridad en el Mazda6 y en el Mazda5, que ahora sí demanda el mercado, pues gran parte de sus competidores ofrecen motores de dos litros Diesel con potencias en el entorno de los 150 CV.

No es una mecánica de última generación, pues ya lleva unos cuantos años años en el mercado (primero la conocimos en el Mazda6 y luego en el Mazda5), pero sí permite suficiente nivel de dinamismo montada ahora sobre el compacto japonés.

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p> Se trata de un cuatro cilindros en línea de 1.998 centímetros cúbicos de capacidad (86 x 86 mm de diámetro y carrera) con sistema de inyección directa y sistema common rail a 1.800 bares e inyectores de seis orificios controlados electrónicamente (hasta seis inyecciones por cada ciclo), turbocompresor de geometría variable, un árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro, que anuncia una potencia máxima de 143 CV a 3.500 rpm y un par motor máximo de 36,7 mkg a 2.000 rpm.

Parece más silencioso de lo esperado, incluso más que el anterior 1.6 de origen PSA, aunque tendremos que esperar a los datos del sonómetro cuando pase por nuestro Centro Técnico para comprobar las cifras de sonoridad reales. En cualquier caso, está bien aislado el motor del habitáculo, pues apenas llegan ruidos y vibraciones al interior del habitáculo.

Incorpora de serie sistema de filtro de partículas sin mantenimiento (se regenera automáticamente durante la conducción mediante un proceso de quemado de partículas al elevar la temperatura del escape) con el objetivo de superar con holgura las normas medioambientales Euro IV y anuncia unas cifras de consumo bastante contenidas (7,1 l/100 km en uso urbano, 5,4 l/100 km en ciclo extraurbano y 6 litros en ciclo mixto). Por su parte, las prestaciones anunciadas por el fabricante también se encuentran a buen nivel, con una velocidad máxima declarada de 203 km/h en la variante de cinco puertas y de 205 km/h en el caso del SportSedán. La cifra de aceleración homologada por el fabricante de 0 a 100 km/h en las dos variantes de carrocería es de 9,9 segundos.

El motor CRTD 2.0 se encuentra asociado a una caja de cambios de seis velocidades derivada de la que se emplea en la variante deportiva MPS, que permite excelente tacto, rapidez de manejo y precisión en las inserciones.

En marcha nos ha parecido un modelo interesante, ágil y bastante dinámico. La presencia de gran cantidad de par en un amplio rango del motor permite un uso muy cómodo sin necesidad de recurrir con frecuencia a la palanca del cambio. También nos ha parecido muy destacable el equipo de frenos, potente, eficaz y con facilidad de dosificación. Las suspensiones son bastante firmes, aunque no incómodas, y contienen bastante bien los movimientos de la carrocería en fuertes apoyos. Lo que nos ha parecido mejorable es el tacto de la dirección, que, aunque rápida y bastante precisa, es muy sensible al movimiento del volante. En autopista y con fuerte viento lateral –condiciones que tuvimos durante la toma de contacto- requería bastante atención para mantener la trayectoria deseada.

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El Mazda3 continúa siendo un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero y excelente terminación interior. Con esta nueva motorización de dos litros Diesel y 143 CV mejora claramente el dinamismo, resulta más agradable de conducir por su gran cantidad de par y se sitúa en el centro de la categoría de los modelos Diesel, mucho más cerca del club de los modelos de 150 CV.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
El motor es bastante silencioso. De hecho, se aprecia más el ruido procedente de la rodadura y de la aerodinámica, que de la propia mecánica en sí. También hay una parte del ruido que procede claramente de la aerodinámica, en especial de retrovisores y ajuste de las puertas.

Hace unos meses nos comentaban los responsables de la marca que no estaba prevista la introducción del motor Diesel 2.0 que emplean diversos modelos de Ford y PSA porque “no es lo que demanda el mercado”. Efectivamente, no es este el motor que se ha incorporado en el modelo, sino el motor Mazda CRTD 2.0 conocido con anterioridad en el Mazda6 y en el Mazda5, que ahora sí demanda el mercado, pues gran parte de sus competidores ofrecen motores de dos litros Diesel con potencias en el entorno de los 150 CV.

No es una mecánica de última generación, pues ya lleva unos cuantos años años en el mercado (primero la conocimos en el Mazda6 y luego en el Mazda5), pero sí permite suficiente nivel de dinamismo montada ahora sobre el compacto japonés.

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p> Se trata de un cuatro cilindros en línea de 1.998 centímetros cúbicos de capacidad (86 x 86 mm de diámetro y carrera) con sistema de inyección directa y sistema common rail a 1.800 bares e inyectores de seis orificios controlados electrónicamente (hasta seis inyecciones por cada ciclo), turbocompresor de geometría variable, un árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro, que anuncia una potencia máxima de 143 CV a 3.500 rpm y un par motor máximo de 36,7 mkg a 2.000 rpm.

Parece más silencioso de lo esperado, incluso más que el anterior 1.6 de origen PSA, aunque tendremos que esperar a los datos del sonómetro cuando pase por nuestro Centro Técnico para comprobar las cifras de sonoridad reales. En cualquier caso, está bien aislado el motor del habitáculo, pues apenas llegan ruidos y vibraciones al interior del habitáculo.

Incorpora de serie sistema de filtro de partículas sin mantenimiento (se regenera automáticamente durante la conducción mediante un proceso de quemado de partículas al elevar la temperatura del escape) con el objetivo de superar con holgura las normas medioambientales Euro IV y anuncia unas cifras de consumo bastante contenidas (7,1 l/100 km en uso urbano, 5,4 l/100 km en ciclo extraurbano y 6 litros en ciclo mixto). Por su parte, las prestaciones anunciadas por el fabricante también se encuentran a buen nivel, con una velocidad máxima declarada de 203 km/h en la variante de cinco puertas y de 205 km/h en el caso del SportSedán. La cifra de aceleración homologada por el fabricante de 0 a 100 km/h en las dos variantes de carrocería es de 9,9 segundos.

El motor CRTD 2.0 se encuentra asociado a una caja de cambios de seis velocidades derivada de la que se emplea en la variante deportiva MPS, que permite excelente tacto, rapidez de manejo y precisión en las inserciones.

En marcha nos ha parecido un modelo interesante, ágil y bastante dinámico. La presencia de gran cantidad de par en un amplio rango del motor permite un uso muy cómodo sin necesidad de recurrir con frecuencia a la palanca del cambio. También nos ha parecido muy destacable el equipo de frenos, potente, eficaz y con facilidad de dosificación. Las suspensiones son bastante firmes, aunque no incómodas, y contienen bastante bien los movimientos de la carrocería en fuertes apoyos. Lo que nos ha parecido mejorable es el tacto de la dirección, que, aunque rápida y bastante precisa, es muy sensible al movimiento del volante. En autopista y con fuerte viento lateral –condiciones que tuvimos durante la toma de contacto- requería bastante atención para mantener la trayectoria deseada.

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El Mazda3 continúa siendo un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero y excelente terminación interior. Con esta nueva motorización de dos litros Diesel y 143 CV mejora claramente el dinamismo, resulta más agradable de conducir por su gran cantidad de par y se sitúa en el centro de la categoría de los modelos Diesel, mucho más cerca del club de los modelos de 150 CV.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
El motor es bastante silencioso. De hecho, se aprecia más el ruido procedente de la rodadura y de la aerodinámica, que de la propia mecánica en sí. También hay una parte del ruido que procede claramente de la aerodinámica, en especial de retrovisores y ajuste de las puertas.

Hace unos meses nos comentaban los responsables de la marca que no estaba prevista la introducción del motor Diesel 2.0 que emplean diversos modelos de Ford y PSA porque “no es lo que demanda el mercado”. Efectivamente, no es este el motor que se ha incorporado en el modelo, sino el motor Mazda CRTD 2.0 conocido con anterioridad en el Mazda6 y en el Mazda5, que ahora sí demanda el mercado, pues gran parte de sus competidores ofrecen motores de dos litros Diesel con potencias en el entorno de los 150 CV.

No es una mecánica de última generación, pues ya lleva unos cuantos años años en el mercado (primero la conocimos en el Mazda6 y luego en el Mazda5), pero sí permite suficiente nivel de dinamismo montada ahora sobre el compacto japonés.

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p> Se trata de un cuatro cilindros en línea de 1.998 centímetros cúbicos de capacidad (86 x 86 mm de diámetro y carrera) con sistema de inyección directa y sistema common rail a 1.800 bares e inyectores de seis orificios controlados electrónicamente (hasta seis inyecciones por cada ciclo), turbocompresor de geometría variable, un árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro, que anuncia una potencia máxima de 143 CV a 3.500 rpm y un par motor máximo de 36,7 mkg a 2.000 rpm.

Parece más silencioso de lo esperado, incluso más que el anterior 1.6 de origen PSA, aunque tendremos que esperar a los datos del sonómetro cuando pase por nuestro Centro Técnico para comprobar las cifras de sonoridad reales. En cualquier caso, está bien aislado el motor del habitáculo, pues apenas llegan ruidos y vibraciones al interior del habitáculo.

Incorpora de serie sistema de filtro de partículas sin mantenimiento (se regenera automáticamente durante la conducción mediante un proceso de quemado de partículas al elevar la temperatura del escape) con el objetivo de superar con holgura las normas medioambientales Euro IV y anuncia unas cifras de consumo bastante contenidas (7,1 l/100 km en uso urbano, 5,4 l/100 km en ciclo extraurbano y 6 litros en ciclo mixto). Por su parte, las prestaciones anunciadas por el fabricante también se encuentran a buen nivel, con una velocidad máxima declarada de 203 km/h en la variante de cinco puertas y de 205 km/h en el caso del SportSedán. La cifra de aceleración homologada por el fabricante de 0 a 100 km/h en las dos variantes de carrocería es de 9,9 segundos.

El motor CRTD 2.0 se encuentra asociado a una caja de cambios de seis velocidades derivada de la que se emplea en la variante deportiva MPS, que permite excelente tacto, rapidez de manejo y precisión en las inserciones.

En marcha nos ha parecido un modelo interesante, ágil y bastante dinámico. La presencia de gran cantidad de par en un amplio rango del motor permite un uso muy cómodo sin necesidad de recurrir con frecuencia a la palanca del cambio. También nos ha parecido muy destacable el equipo de frenos, potente, eficaz y con facilidad de dosificación. Las suspensiones son bastante firmes, aunque no incómodas, y contienen bastante bien los movimientos de la carrocería en fuertes apoyos. Lo que nos ha parecido mejorable es el tacto de la dirección, que, aunque rápida y bastante precisa, es muy sensible al movimiento del volante. En autopista y con fuerte viento lateral –condiciones que tuvimos durante la toma de contacto- requería bastante atención para mantener la trayectoria deseada.

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El Mazda3 continúa siendo un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero y excelente terminación interior. Con esta nueva motorización de dos litros Diesel y 143 CV mejora claramente el dinamismo, resulta más agradable de conducir por su gran cantidad de par y se sitúa en el centro de la categoría de los modelos Diesel, mucho más cerca del club de los modelos de 150 CV.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
El motor es bastante silencioso. De hecho, se aprecia más el ruido procedente de la rodadura y de la aerodinámica, que de la propia mecánica en sí. También hay una parte del ruido que procede claramente de la aerodinámica, en especial de retrovisores y ajuste de las puertas.

Hace unos meses nos comentaban los responsables de la marca que no estaba prevista la introducción del motor Diesel 2.0 que emplean diversos modelos de Ford y PSA porque “no es lo que demanda el mercado”. Efectivamente, no es este el motor que se ha incorporado en el modelo, sino el motor Mazda CRTD 2.0 conocido con anterioridad en el Mazda6 y en el Mazda5, que ahora sí demanda el mercado, pues gran parte de sus competidores ofrecen motores de dos litros Diesel con potencias en el entorno de los 150 CV.

No es una mecánica de última generación, pues ya lleva unos cuantos años años en el mercado (primero la conocimos en el Mazda6 y luego en el Mazda5), pero sí permite suficiente nivel de dinamismo montada ahora sobre el compacto japonés.

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p> Se trata de un cuatro cilindros en línea de 1.998 centímetros cúbicos de capacidad (86 x 86 mm de diámetro y carrera) con sistema de inyección directa y sistema common rail a 1.800 bares e inyectores de seis orificios controlados electrónicamente (hasta seis inyecciones por cada ciclo), turbocompresor de geometría variable, un árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro, que anuncia una potencia máxima de 143 CV a 3.500 rpm y un par motor máximo de 36,7 mkg a 2.000 rpm.

Parece más silencioso de lo esperado, incluso más que el anterior 1.6 de origen PSA, aunque tendremos que esperar a los datos del sonómetro cuando pase por nuestro Centro Técnico para comprobar las cifras de sonoridad reales. En cualquier caso, está bien aislado el motor del habitáculo, pues apenas llegan ruidos y vibraciones al interior del habitáculo.

Incorpora de serie sistema de filtro de partículas sin mantenimiento (se regenera automáticamente durante la conducción mediante un proceso de quemado de partículas al elevar la temperatura del escape) con el objetivo de superar con holgura las normas medioambientales Euro IV y anuncia unas cifras de consumo bastante contenidas (7,1 l/100 km en uso urbano, 5,4 l/100 km en ciclo extraurbano y 6 litros en ciclo mixto). Por su parte, las prestaciones anunciadas por el fabricante también se encuentran a buen nivel, con una velocidad máxima declarada de 203 km/h en la variante de cinco puertas y de 205 km/h en el caso del SportSedán. La cifra de aceleración homologada por el fabricante de 0 a 100 km/h en las dos variantes de carrocería es de 9,9 segundos.

El motor CRTD 2.0 se encuentra asociado a una caja de cambios de seis velocidades derivada de la que se emplea en la variante deportiva MPS, que permite excelente tacto, rapidez de manejo y precisión en las inserciones.

En marcha nos ha parecido un modelo interesante, ágil y bastante dinámico. La presencia de gran cantidad de par en un amplio rango del motor permite un uso muy cómodo sin necesidad de recurrir con frecuencia a la palanca del cambio. También nos ha parecido muy destacable el equipo de frenos, potente, eficaz y con facilidad de dosificación. Las suspensiones son bastante firmes, aunque no incómodas, y contienen bastante bien los movimientos de la carrocería en fuertes apoyos. Lo que nos ha parecido mejorable es el tacto de la dirección, que, aunque rápida y bastante precisa, es muy sensible al movimiento del volante. En autopista y con fuerte viento lateral –condiciones que tuvimos durante la toma de contacto- requería bastante atención para mantener la trayectoria deseada.

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El Mazda3 continúa siendo un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero y excelente terminación interior. Con esta nueva motorización de dos litros Diesel y 143 CV mejora claramente el dinamismo, resulta más agradable de conducir por su gran cantidad de par y se sitúa en el centro de la categoría de los modelos Diesel, mucho más cerca del club de los modelos de 150 CV.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
El motor es bastante silencioso. De hecho, se aprecia más el ruido procedente de la rodadura y de la aerodinámica, que de la propia mecánica en sí. También hay una parte del ruido que procede claramente de la aerodinámica, en especial de retrovisores y ajuste de las puertas.

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