Nuevo Mazda3

No ha cambiado casi nada estéticamente ni se han incorporado nuevos motores, pero las mejoras introducidas en la gama del Mazda3, centradas en una puesta a punto de suspensiones, mejoras de equipamiento y mayor rendimiento del propulsor 2.0 le permiten mantenerse en plena forma en el reñido segmento de los compactos.
Autopista -
Nuevo Mazda3
Nuevo Mazda3

La nueva gama del modelo se ha mejorado con la introducción de mejores materiales destinados a reducir la sonoridad del motor y de la rodadura, como la instalación de un nuevo alternador más silencioso, mejoras de los soportes y nuevos materiales de aislamiento en el capó delantero. Para reducir el ruido de rodadura se montan unos neumáticos nuevos con los que asegura la marca que se reduce el nivel de ruido y consumo. La marca afirma haber disminuido hasta 1,5 decibelios y aproximadamente un 4 por ciento los consumos con las mejoras introducidas.

No han llegado nuevas mecánicas a la gama. Continúan los motores de gasolina de 1,6 litros, de 105 CV y el 2.0 litros, con una potencia máxima de 150 CV a 6.500 rpm. En Diesel, sólo el 1.6 CRTD de 109 CV. Las únicas modificaciones se centran en el motor 2.0 de gasolina, que ahora viene asociado a una transmisión manual de seis velocidades (procedente del Mazda6, con desarrollos adaptados), sistema de control de velocidad de crucero, mariposa electrónica y sincronización secuencial de válvulas (S-VT), que mejora el par máximo. Mantiene la misma cifra de potencia, aunque la entrega a un régimen superior y la misma cifra de par, en este caso 19 mkg, pero a un régimen inferior, de 4.000 rpm.

Durante la toma de contacto en el sur de Cerdeña tuvimos oportunidad de conducir durante más kilómetros esta versión. Buen tacto en general, duro de suspensiones, pero no incómodo, el 2.0 logra sus mejores registros cuando supera las 4.000 rpm. A partir de ese régimen se muestra algo ruidoso, y llega a superar las 6.500 rpm cuando gira al máximo rendimiento.

No está prevista, al menos por ahora, la introducción del motor Diesel 2.0 de 136 CV que emplean diversos modelos de Ford y PSA. Según los responsables de Mazda, porque “no es lo que demanda el mercado”, aunque sí tienen prevista la comercialización, en otoño, de la variante deportiva MPS del Mazda3, que entregará una potencia en torno a los 230 CV, en la línea de sus competidores más rácing de la categoría.

Las mejoras introducidas en la carrocería del Mazda3 contemplan modificaciones encaminadas a aumentar la rigidez de la carrocería y mejorar el sistema de suspensión. Así, se han incorporado nuevos soportes para los alojamientos de la suspensión y se ha modificado el ángulo de pivote con la intención de mejorar la respuesta de la dirección y se han incorporado unos nuevos amortiguadores en ambos trenes (monotubo en el trasero).

Otra novedad es la incorporación de nuevos materiales en la zona de la columna de la dirección que, junto con nueva palanca de regulación del volante, ayuda a reducir el riesgo de que el conductor sufra lesiones en las piernas en caso de accidente, así como la incorporación de una cubierta de plástico en la parte central del suelo y nuevos deflectores delante de las ruedas para mejorar la aerodinámica.

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El Mazda3 es, efectivamente, un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
Los motores nos han gustado bastante. El Diesel no es un tiro, pero cumple las expectativas, es relativamente silencioso y muy lineal en la entrega de potencia. Además, sus consumos son contenidos. El 1.6 de gasolina es suave y bastante elástico, aunque se muestra un poco ruidoso al intentar exprimir su potencia. Algo parecido le ocurre al 2.0, que deja notar más su carácter en la banda alta del cuentarrevoluciones con el nuevo sistema de distribución variable.

La nueva gama del modelo se ha mejorado con la introducción de mejores materiales destinados a reducir la sonoridad del motor y de la rodadura, como la instalación de un nuevo alternador más silencioso, mejoras de los soportes y nuevos materiales de aislamiento en el capó delantero. Para reducir el ruido de rodadura se montan unos neumáticos nuevos con los que asegura la marca que se reduce el nivel de ruido y consumo. La marca afirma haber disminuido hasta 1,5 decibelios y aproximadamente un 4 por ciento los consumos con las mejoras introducidas.

No han llegado nuevas mecánicas a la gama. Continúan los motores de gasolina de 1,6 litros, de 105 CV y el 2.0 litros, con una potencia máxima de 150 CV a 6.500 rpm. En Diesel, sólo el 1.6 CRTD de 109 CV. Las únicas modificaciones se centran en el motor 2.0 de gasolina, que ahora viene asociado a una transmisión manual de seis velocidades (procedente del Mazda6, con desarrollos adaptados), sistema de control de velocidad de crucero, mariposa electrónica y sincronización secuencial de válvulas (S-VT), que mejora el par máximo. Mantiene la misma cifra de potencia, aunque la entrega a un régimen superior y la misma cifra de par, en este caso 19 mkg, pero a un régimen inferior, de 4.000 rpm.

Durante la toma de contacto en el sur de Cerdeña tuvimos oportunidad de conducir durante más kilómetros esta versión. Buen tacto en general, duro de suspensiones, pero no incómodo, el 2.0 logra sus mejores registros cuando supera las 4.000 rpm. A partir de ese régimen se muestra algo ruidoso, y llega a superar las 6.500 rpm cuando gira al máximo rendimiento.

No está prevista, al menos por ahora, la introducción del motor Diesel 2.0 de 136 CV que emplean diversos modelos de Ford y PSA. Según los responsables de Mazda, porque “no es lo que demanda el mercado”, aunque sí tienen prevista la comercialización, en otoño, de la variante deportiva MPS del Mazda3, que entregará una potencia en torno a los 230 CV, en la línea de sus competidores más rácing de la categoría.

Las mejoras introducidas en la carrocería del Mazda3 contemplan modificaciones encaminadas a aumentar la rigidez de la carrocería y mejorar el sistema de suspensión. Así, se han incorporado nuevos soportes para los alojamientos de la suspensión y se ha modificado el ángulo de pivote con la intención de mejorar la respuesta de la dirección y se han incorporado unos nuevos amortiguadores en ambos trenes (monotubo en el trasero).

Otra novedad es la incorporación de nuevos materiales en la zona de la columna de la dirección que, junto con nueva palanca de regulación del volante, ayuda a reducir el riesgo de que el conductor sufra lesiones en las piernas en caso de accidente, así como la incorporación de una cubierta de plástico en la parte central del suelo y nuevos deflectores delante de las ruedas para mejorar la aerodinámica.

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El Mazda3 es, efectivamente, un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
Los motores nos han gustado bastante. El Diesel no es un tiro, pero cumple las expectativas, es relativamente silencioso y muy lineal en la entrega de potencia. Además, sus consumos son contenidos. El 1.6 de gasolina es suave y bastante elástico, aunque se muestra un poco ruidoso al intentar exprimir su potencia. Algo parecido le ocurre al 2.0, que deja notar más su carácter en la banda alta del cuentarrevoluciones con el nuevo sistema de distribución variable.

La nueva gama del modelo se ha mejorado con la introducción de mejores materiales destinados a reducir la sonoridad del motor y de la rodadura, como la instalación de un nuevo alternador más silencioso, mejoras de los soportes y nuevos materiales de aislamiento en el capó delantero. Para reducir el ruido de rodadura se montan unos neumáticos nuevos con los que asegura la marca que se reduce el nivel de ruido y consumo. La marca afirma haber disminuido hasta 1,5 decibelios y aproximadamente un 4 por ciento los consumos con las mejoras introducidas.

No han llegado nuevas mecánicas a la gama. Continúan los motores de gasolina de 1,6 litros, de 105 CV y el 2.0 litros, con una potencia máxima de 150 CV a 6.500 rpm. En Diesel, sólo el 1.6 CRTD de 109 CV. Las únicas modificaciones se centran en el motor 2.0 de gasolina, que ahora viene asociado a una transmisión manual de seis velocidades (procedente del Mazda6, con desarrollos adaptados), sistema de control de velocidad de crucero, mariposa electrónica y sincronización secuencial de válvulas (S-VT), que mejora el par máximo. Mantiene la misma cifra de potencia, aunque la entrega a un régimen superior y la misma cifra de par, en este caso 19 mkg, pero a un régimen inferior, de 4.000 rpm.

Durante la toma de contacto en el sur de Cerdeña tuvimos oportunidad de conducir durante más kilómetros esta versión. Buen tacto en general, duro de suspensiones, pero no incómodo, el 2.0 logra sus mejores registros cuando supera las 4.000 rpm. A partir de ese régimen se muestra algo ruidoso, y llega a superar las 6.500 rpm cuando gira al máximo rendimiento.

No está prevista, al menos por ahora, la introducción del motor Diesel 2.0 de 136 CV que emplean diversos modelos de Ford y PSA. Según los responsables de Mazda, porque “no es lo que demanda el mercado”, aunque sí tienen prevista la comercialización, en otoño, de la variante deportiva MPS del Mazda3, que entregará una potencia en torno a los 230 CV, en la línea de sus competidores más rácing de la categoría.

Las mejoras introducidas en la carrocería del Mazda3 contemplan modificaciones encaminadas a aumentar la rigidez de la carrocería y mejorar el sistema de suspensión. Así, se han incorporado nuevos soportes para los alojamientos de la suspensión y se ha modificado el ángulo de pivote con la intención de mejorar la respuesta de la dirección y se han incorporado unos nuevos amortiguadores en ambos trenes (monotubo en el trasero).

Otra novedad es la incorporación de nuevos materiales en la zona de la columna de la dirección que, junto con nueva palanca de regulación del volante, ayuda a reducir el riesgo de que el conductor sufra lesiones en las piernas en caso de accidente, así como la incorporación de una cubierta de plástico en la parte central del suelo y nuevos deflectores delante de las ruedas para mejorar la aerodinámica.

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El Mazda3 es, efectivamente, un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
Los motores nos han gustado bastante. El Diesel no es un tiro, pero cumple las expectativas, es relativamente silencioso y muy lineal en la entrega de potencia. Además, sus consumos son contenidos. El 1.6 de gasolina es suave y bastante elástico, aunque se muestra un poco ruidoso al intentar exprimir su potencia. Algo parecido le ocurre al 2.0, que deja notar más su carácter en la banda alta del cuentarrevoluciones con el nuevo sistema de distribución variable.

La nueva gama del modelo se ha mejorado con la introducción de mejores materiales destinados a reducir la sonoridad del motor y de la rodadura, como la instalación de un nuevo alternador más silencioso, mejoras de los soportes y nuevos materiales de aislamiento en el capó delantero. Para reducir el ruido de rodadura se montan unos neumáticos nuevos con los que asegura la marca que se reduce el nivel de ruido y consumo. La marca afirma haber disminuido hasta 1,5 decibelios y aproximadamente un 4 por ciento los consumos con las mejoras introducidas.

No han llegado nuevas mecánicas a la gama. Continúan los motores de gasolina de 1,6 litros, de 105 CV y el 2.0 litros, con una potencia máxima de 150 CV a 6.500 rpm. En Diesel, sólo el 1.6 CRTD de 109 CV. Las únicas modificaciones se centran en el motor 2.0 de gasolina, que ahora viene asociado a una transmisión manual de seis velocidades (procedente del Mazda6, con desarrollos adaptados), sistema de control de velocidad de crucero, mariposa electrónica y sincronización secuencial de válvulas (S-VT), que mejora el par máximo. Mantiene la misma cifra de potencia, aunque la entrega a un régimen superior y la misma cifra de par, en este caso 19 mkg, pero a un régimen inferior, de 4.000 rpm.

Durante la toma de contacto en el sur de Cerdeña tuvimos oportunidad de conducir durante más kilómetros esta versión. Buen tacto en general, duro de suspensiones, pero no incómodo, el 2.0 logra sus mejores registros cuando supera las 4.000 rpm. A partir de ese régimen se muestra algo ruidoso, y llega a superar las 6.500 rpm cuando gira al máximo rendimiento.

No está prevista, al menos por ahora, la introducción del motor Diesel 2.0 de 136 CV que emplean diversos modelos de Ford y PSA. Según los responsables de Mazda, porque “no es lo que demanda el mercado”, aunque sí tienen prevista la comercialización, en otoño, de la variante deportiva MPS del Mazda3, que entregará una potencia en torno a los 230 CV, en la línea de sus competidores más rácing de la categoría.

Las mejoras introducidas en la carrocería del Mazda3 contemplan modificaciones encaminadas a aumentar la rigidez de la carrocería y mejorar el sistema de suspensión. Así, se han incorporado nuevos soportes para los alojamientos de la suspensión y se ha modificado el ángulo de pivote con la intención de mejorar la respuesta de la dirección y se han incorporado unos nuevos amortiguadores en ambos trenes (monotubo en el trasero).

Otra novedad es la incorporación de nuevos materiales en la zona de la columna de la dirección que, junto con nueva palanca de regulación del volante, ayuda a reducir el riesgo de que el conductor sufra lesiones en las piernas en caso de accidente, así como la incorporación de una cubierta de plástico en la parte central del suelo y nuevos deflectores delante de las ruedas para mejorar la aerodinámica.

03Z4_200x150_recuadro
El Mazda3 es, efectivamente, un modelo “Premium” en la categoría. Más grande que la mayoría de sus rivales, no destaca por el espacio interior, aunque si goza de buen maletero.
Tiene muy buen tacto en general, interiores bien acabados y un equipamiento bastante completo. Destaca la buena situación de los mandos, el acabado de los elementos y una correcta instrumentación que facilita la lectura al conductor.
Los motores nos han gustado bastante. El Diesel no es un tiro, pero cumple las expectativas, es relativamente silencioso y muy lineal en la entrega de potencia. Además, sus consumos son contenidos. El 1.6 de gasolina es suave y bastante elástico, aunque se muestra un poco ruidoso al intentar exprimir su potencia. Algo parecido le ocurre al 2.0, que deja notar más su carácter en la banda alta del cuentarrevoluciones con el nuevo sistema de distribución variable.

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