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Matthias Müller, probable sucesor de Winterkorn

El consejero delegado de Porsche, Matthias Müller, se perfila como el nuevo hombre fuerte del Grupo Volkswagen tras la dimisión de Martin Winterkorn tras el escándalo de las emisiones de los motores TDi
Adolfo Randulfe.

Twitter: @AdolfoRandulfe / Foto: Cordon Press -

Matthias Müller, probable sucesor de Winterkorn
Matthias Müller, probable sucesor de Winterkorn

De izquierda a derecha, la canciller alemana Angela Merkel, el consejero delegado de Porsche y posible nuevo CEO de Volkswagen, Matthias Müller, y Martin Winterkorn, el ya ex-CEO del Grupo.

 

Espigado, de porte elegante y luciendo una cuidada melena cana, Matthias Müller es el consejero delegado de Porsche y, desde marzo de este año también miembro del consejo de administración del Grupo Volkswagen, al que pertenece Porsche.

Todas las miradas apuntan a él como sucesor de Martin Winterkorn después de que este, como consecuencia del escándalo de las emisiones Diesel, tuviese que dimitir este miércoles 23 de septiembre. 

Es un hombre de la casa. Nacido en junio de 1953 en la pequeña localidad de Limbach-Oberfrohna (Sajonia). Con 19 años entró como aprendiz de matricero en la factoría Audi en Ingolstadt, cerca de Munich. Allí siguió con su formación  y en 1978 obtuvo un Grado en Informática por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Munich. En 1987 fue nombrado responsable de Análisis de Sistemas en Audi.

Sus primeros puestos destacados relacionados con el producto llegan en 1993, cuando se encarga del proyecto del Audi A3. Dos años después llega a la dirección de producto de Audi con responsabilidad, también en Seat y Lamborghini.

En 2010, cuando el Grupo Volkswagen toma el control de la marca Porsche, él es elegido para dirigirla. Desde entonces se ha encargado de encajar la mítica marca dentro del conglomerado multinacional del Grupo, donde están presentes 12 marcas de coches, motos, camiones y vehículos comerciales.

Si Müller finalmente es nombrado sucesor de Martin Winterkorn tendrá que lidiar con el impacto económico de las posibles sanciones por parte de la EPA estadounidense por la inclusión del ya famoso software en los motores Diesel de cuatro cilindros. Además, y quizá lo que es más duro, recuperar la reputación de marca (VW ha anunciado que ya ha provisionado 6.500 millones de euros) y volver a poner a la marca en el camino para convertirse en el mayor fabricante mundial de automóviles en el año 2018.