La máquina del tiempo

Hay cosas que, afortunadamente, nunca cambian. Una de ellas es el Mini, un vehículo pequeño, potente y deportivo que, en 1964, sorprendió al mundo con su victoria en el prestigioso Rally de Montecarlo. Cuarenta años después, la firma celebra el acontecimiento que marcó su éxito. Y lo hace de la mejor manera: matriculando en el mercado más de 175.000 unidades al año. El nuevo Mini también triunfa hoy, aunque, esta vez, por las carreteras.
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La máquina del tiempo
La máquina del tiempo

Mención especial en la historia de Mini merece el título Cooper, un nombre antes asociado a la preparación de marcas de Fórmula 1. Bajo su denominación, aparece en 1961 una nueva versión del modelo clásico, que pondría fin a su concepción de vehículo simple y económico. A él, la marca británica tiene que agradecerle sus innumerables éxitos en competiciones deportivas y su excelente acogida en el mercado. Incluso hoy en día sigue siendo la piedra angular de la gama y su apellido más famoso.

Es el preparador líder de los coches de carreras y el verdadero padre de la versión Mini Cooper. En 1938, con sólo15 años, John deja la escuela y se convierte en aprendiz de fabricante de herramientas. Ambicioso e inteligente, dos años después funda junto a Eric Brandon (un amigo de la infancia) la Cooper Car Company, el proyecto que cambiaría su vida. Inmediatamente, comienza a preparar motores para modelos ya existentes y a fabricar pequeños coches propios de carreras. Con ellos, pilotos como Juan Manuel Fangio o Stirling Moss debutan en la Fórmula 1, competición que llega a premiar a Cooper con dos títulos al mejor diseñador.

El joven constructor estuvo también involucrado desde el principio en el trabajo de desarrollo del Mini, debido a la fuerte amistad que le unía a Alec Issigonis. Convencido de que el primer coche de la marca cumple con todos los requisitos para convertirse en una máquina de carreras, John comienza su preparación y consigue la aprobación de la BMC (British Motor Corporation) para la construcción de una pequeña serie de 1.000 Mini Cooper, simplemente para ver cómo reacciona el mercado. La acogida del público es sensacional, lo que –unido a su buen comportamiento en competición- lleva a Cooper e Issigonis a trabajar juntos para la consecución de una versión todavía más potente y atractiva.

Ésta llega a finales de 1963. Al nombre del modelo ya conocido se le incorpora la letra S (de “Special”, en inglés), a la vez que se aumenta su cilindrada (a 1.071 cm3), su potencia (de 70 CV a 6.200 rpm) y el diámetro de los discos de frenos (ahora, de 7,5 pulgadas). Tanto el original Cooper como el Cooper S se fabrican durante 10 años, entre 1961 y 1971, fecha en la que finaliza su producción, a pesar de que no disminuye la demanda mundial. John Cooper empieza entonces a vender kits de preparación, hasta que –en 1990- Rover decide volver a fabricar con su ayuda estas clásicas versiones. La recuperación del modelo dura otros 10 años, ya que en 2000 no sólo concluye su ensamblaje, sino que –además- fallece su creador. Tenía 77 años de edad.

Es el nuevo impulsor del espíritu Cooper y el heredero de todo el talento. Nada más conocer, en 2001, que BMW quiere recuperar la producción de la marca Mini, el hijo del legendario John ofrece al grupo los servicios de la John Cooper Works (que ahora dirige él) para desarrollar versiones más potentes del modelo clásico. Su experiencia está acreditada (en los años 80 producía junto a su padre kits de preparación y accesorios), por lo que la compañía alemana acepta inmediatamente su propuesta.

Mike continúa lo que empezó su padre y ofrece las nuevas y atractivas versiones Cooper y Cooper S, que se diferencian del modelo de serie por disponer de motores más potentes y tener un par motor más elevado. El Cooper presenta, según los datos del fabricante, una potencia de 115 CV y una velocidad máxima de 200 km/h, mientras que el Cooper S aparece con un motor de 163 CV y una velocidad máxima de 218 km/h. La oferta de John Cooper Works se completa con nuevos kits de preparación, de los que ha vendido más de 3.000 lotes en 2003. Éstos incluyen -entre otras novedades- sistema electrónico de motor, nuevo tubos terminales de escape y un aumento de potencia a 126CV para la variante Cooper, y un compresor más potente y rápido que provoca una potencia máxima de 200 CV para la versión Cooper S.

A la pregunta de cuál es mejor de las dos versiones Cooper (la suya o la de su padre), Mike responde con el mismo espíritu que tantos éxitos le ha reportado a la familia: “Comparar el Mini clásico con el Mini actual es como comparar a Fangio con Schumacher. Ambos son los mejores de sus respectivas épocas”.

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