La fiscal mantiene las penas de hasta 22 años de prisión para siete acusados del secuestro de dos empresarios en Madrid

La representante del Ministerio Fiscal ha mantenido la solicitud de penas de hasta 22 años de prisión para siete acusados del secuestro de dos empresarios vascos en la urbanización madrileña de La Moraleja.
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La fiscal mantiene las penas de hasta 22 años de prisión para siete acusados del secuestro de dos empresarios en Madrid

En la última sesión del juicio, la fiscal ha estimado acreditado la participación de los procesados en el secuestro de el 6 de marzo de 2008, del vicepresidente de Decoexsa, Pedro Aguirre Ormaechea, y su director general, José María Navajas Gómez. Los acusados se enfrentan a un máximo de 22 años de prisión por delitos de detención ilegal, contra la integridad moral y lesiones.

En el banquillo de los acusados se ha sentado José Carlos S.S., considerado como el líder de la banda que perpetró el rapto. A este procesado se le conoce por lograr escaparse hasta en dos ocasiones de la cárcel, de la de Estremera y Valdemoro, a través de órdenes judiciales falsas, según fuentes jurídicas.

Los hechos se produjeron el 6 de marzo de 2008, cuando las víctimas fueron citadas por unos empresarios argentinos en La Moraleja. Allí les amordazaron y les introdujeron en un vehículo, donde les trasladaron a Vigo. Los captores reclamaron por ellos once millones de euros. Liberaron al director general a los días, mientras que Aguirre estuvo retenido hasta quince días después, siendo liberado en Portugal.

RELATO DEL FISCAL

Según el fiscal, José Carlos S.S. urdió un plan para el que se puso de acuerdo con el resto de los procesados a raíz de ciertas disputas comerciales con José Joaquín Aguirre Ormaechea, saldadas con la presentación de una querella criminal de éste contra el acusado.

Así, durante los días 14, 19, 25 y 27 de febrero de 2008, una persona que dijo llamarse Eduardo Arauce, cuya existencia no ha sido acreditada, pero en todo caso actuando por encargo de José Carlos S.S., se puso en contacto telefónico con el hermano de José Joaquín con el pretexto de realizar juntos un negocio consistente en la importación de pescado desde Argentina.

Tras la llamada, se concertó una reunión de negocios, a la que acudieron el hermano de José Joaquín Aguirre Ormaechea, Pedro Aguirre, y un trabajador de su empresa, José María Navajas Gómez. Les esperaban en una plaza de Alcobendas las procesadas Elsa María y María Manuela, quienes les pidieron que fueran, cada parte en su respectivo automóvil, hasta el hotel La Moraleja donde presumiblemente iba a tener lugar el encuentro.

Sin embargo, fueron conducidos con engaños hasta un bungalow, donde les esperaban los también acusados Luis Manuel y José Paulo que, cubiertos con pasamontañas, encañonaron con una pistola a las víctimas, inmovilizaron a José María y golpearon a Pedro Aguirre, que perdió el conocimiento.

A continuación les esposaron con cinta adhesiva, les vendaron los ojos, les taparon la boca y condujeron a cada uno a habitaciones distintas. Ya entrada la noche, los procesados sacaron a las víctimas del bungalow y les introdujeron en un vehículo con dirección desconocida para ellos.

La caravana estaba integrada por tres vehículos. El primero de ellos actuaba a modo de 'lanzadera' para avisar de posibles controles policiales, después iba el automóvil propiedad de las víctimas, en el que iban conducidas, y por último el coche de Elsa María y María Manuela.

Con carácter previo, José Carlos S.S. había conseguido que le dejaran una casa de campo en la localidad coruñesa de Esteiro Barrio Portiño, y allí llegó la caravana de tres vehículos sobre las nueve de la mañana del 7 de marzo.

Cuando conducían a los retenidos al interior de la casa, Pedro Aguirre se levantó el pasamontañas, lo que le supuso un golpe en la boca del estómago y que les ataran de pies y manos a dos sillas.

Pasado un tiempo llegó José Carlos S.S., quien les dijo que no volverían a ver la luz del sol, que estaban 'en el puto infierno' y que a José María sólo le quedaba la posibilidad de ponerse en contacto con su hermano para que le quitara la querella que le había puesto. Además, debería darle once millones de euros.

El 11 de marzo los acusados pusieron en libertad a José María Navajas tras hacerse con los nombres y teléfonos de sus familiares, y le trasladaron en coche a Vigo con la condición de que convenciera a su mujer para que retirara la denuncia por la desaparición de su esposo, que había presentado días atrás.

La noche del 13 de marzo los acusados se trasladaron a la urbanización Aldeia Mourisca, en Manta Rota, Portugal. Allí permanecieron hasta el 18 de marzo.

El 19 de marzo, Aguirre fue trasladado, esta vez en un taxi, hasta los apartamentos Don Henrique en la localidad de Montegordo, donde permaneció hasta que el 20 de marzo fue liberado por la Policía portuguesa.

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