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M3, el mito en la actualidad

A sus 25 años, el BMW M3 presume de un estado de forma envidiable. La cuarta generación hace su aparición en 2007 y con ella se pasa a incorporar un motor V8 en lugar del seis cilindros. Otra novedad técnica destacada es la adopción del cambio automático de doble embrague DKG Drivelogic de siete marchas. Por su parte, la reciente aparición de la versión GTS engrandece aún más la historia de la leyenda M3.
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M3, el mito en la actualidad
M3, el mito en la actualidad

La cuarta generación del BMW M3 aparece en 2007, siendo una de las estrellas en la 77 edición del Salón del Automóvil de Ginebra. E90, E92 y E93 pasan a ser los códigos internos de numeración con los que se conoce la nueva entrega del M3.

En su debut, el M3 IV luce un capó fabricado íntegramente en aluminio junto a la adopción de un propulsor V8 de 4,0 litros, una potencia de 420 CV y un par motor de 40,78 mkg. Al igual que las tres generaciones precedentes, BMW no sólo quiere ofrecer un vehículo deportivo apto para la conducción diaria, sino también ofrecer un M3 según el público al que vaya dirigido, de ahí sus versiones Sedán, Coupé y Cabrio.

Motor atmosférico y propulsión trasera, el M3 mantiene buena parte de la esencia que le ha convertido en toda una leyenda. En la actualidad, BMW ha querido potenciar su lado más ‘eco’, con la adopción de eficientes sistemas como la parada y arranque automático del motor y la frenada regenerativa.

Con el objetivo de ahorrar al máximo el peso, la cuarta generación del M3 se ofrece con un techo fabricado en fibra de carbono y en plástico reforzado. Además de lograr unas prestaciones más fulgurantes, los responsables de BMW también querían que su mito ofreciese mejores datos de consumo y emisiones. Por ello, en este año 2010 se han introducido diversos dispositivos encaminados a lograr la máxima eficiencia posible, como el sistema start/stop de parada y arranque automático del motor junto al dispositivo de frenada regenerativa, un sistema que capta la energía generada en una frenada o en una deceleración, dicha energía cinética se transforma en eléctrica para almacenarla posteriormente en su lugar natural, la batería. Puede que a los más puristas les pueda parecer todo un sacrilegio que un deportivo de raza se pare y arranque en la parada de los semáforos, pero los tiempos mandan y lo que hace BMW con la adopción de estos sistemas es una ejemplar capacidad de adaptación a las normas que rigen en la industria del motor.

Además de la adopción del nuevo motor V8 y de los ‘eco-dispositivos’ antes mencionados, el M3 IV también destaca por la incorporación del nuevo cambio automático de doble embrague DKG Drivelogic de 7 marchas, que se ofrece como una gran alternativa al manual de seis velocidades. Una de las bonanzas del DKG es que garantiza la máxima entrega de potencia y la inexistente pérdida de aceleración entre cada una de las transiciones de marcha. Por otro lado, no podían faltar el diferencial autoblocante M, el control dinámico de estabilidad y los aditivos estéticos y aerodinámicos de este guerrero del asfalto.

La última de las versiones especiales que se añade a la historia de este modelo es el M3 GTS. En él, el propulsor V8 aumenta su cilindrada desde los 4,0 litros hasta los 4,3 litros. Con esta modificación, también se incrementa la potencia y el par motor hasta unos increíbles 450 CV a 8.300 rpm y 44,86 mkg a 3.750 rpm de par motor (420 CV y 40,81 mkg en el M3 Coupé). Estas mejoras mecánicas junto a un peso más liviano (1.530 kg del GTS frente a los 1.600 kg del M3 Coupé) dan como resultado unas prestaciones de infarto: aceleración de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos y una velocidad máxima de 305 km/h. El cambio automático de doble embrague M DKG Drivelogic de siete marchas transmite con suma eficacia al asfalto todas las ‘vitaminas’ del V8.

Si técnicamente y dinámicamente el M3 GTS impresiona, lo mismo sucede con su diseño. En el exterior, destacan nuevos aditivos aerodinámicos con un deflector delantero y un alerón trasero -éste, basado en el BMW 320si del Mundial de Turismos WTCC- que, además de cumplir estrictamente con sus funciones añaden más radicalidad a su estética. Lo mismo ocurre con las salidas de escape de titanio -éstas, además, también son más reducidas en peso- y el interior, el típico en un coche de carreras con asientos Recaro de tipo bacquet, cinturones con seis puntos de anclaje y barras antivuelco en sustitución de los asientos traseros. En definitiva, un automóvil de competición con la homologación necesaria para poder conducirlo por carretera.

Por el momento, del M3 GTS sólo se van a fabricar 150 unidades y están todas vendidas. Es el inmejorable regalo de 25 cumpleaños. Larga vida al mito.

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